Lunes, 06 de Abril del 2020
Miércoles, 04 Diciembre 2019 03:00

¿Nuevos municipios? Con cuidado

¿Nuevos municipios? Con cuidado Escrito Por :   Gabriel Sánchez Andraca

El anuncio hecho por el gobernador Miguel Barbosa Huerta de que se crearán dos nuevos municipios en Puebla –San Miguel Canoa y San Francisco Totimehuacán–, ha desatado una ola de euforia en varias regiones del estado en las que quince juntas auxiliares piden ser elevadas a esa categoría, afirmando que llenan todos los requisitos exigidos por la ley para ello.


 

En 1963, la entidad poblana contaba con 222 municipios. Acababa de ser electo como gobernador del estado el general Antonio Nava Castillo; gobernaba al país el licenciado Gustavo Díaz Ordaz, poblano él, y estaba por llegar la empresa Volkswagen.

 

Eran los últimos meses del gobierno de don Fausto M Ortega y fue él, a petición del gobernador electo, quien pidió que los cinco municipios que rodeaban a la capital, entre ellos Canoa y Totimehuacán, se convirtieran en juntas auxiliares con el fin de facilitar los trámites que se necesitarían para emprender obras como el embovedamiento del río de San Francisco, construcción de vías de comunicación para la zona donde se levantaría la planta automotriz Volkswagen y otras.

 

Se envió la iniciativa al Congreso y la aprobó de inmediato, con algunas reacciones de enojo de las juntas que pasarían a depender del municipio de Puebla.

 

Los estados de Oaxaca, Puebla y Estado de México han sido las entidades con mayor número de municipios, muchos de ellos sin tener las condiciones para serlo.

 

               En el caso de Puebla, de los 217 municipios que ahora tiene, siete tienen menos de mil habitantes, doce menos de dos mil, y veinte menos de tres mil. Con ese número de ciudadanos es difícil hasta integran un Ayuntamiento y menos sostener los gastos para cubrir sus necesidades básicas: agua potable, alumbrado público, drenaje, etcétera.

 

Dependen de municipios cercanos con mayor población y con más y mejores servicios en materia de educación, salud, justicia.

 

Es cierto que hay juntas auxiliares que se han desarrollado en los últimos años y que en ocasiones compiten con la cabecera municipal como por ejemplo el caso de Atencingo, donde hay un ingenio que ocupa a cientos de trabajadores, al que concurren campesinos cañeros a realizar diversos trámites, que tiene hospital del Seguro Social, centro de salud, cuenta con farmacias, médicos particulares, unidades habitacionales y, hasta hace poco, tenía sólo dos pequeñas patrullas con cuatro policías para su vigilancia. La estructura básica y el movimiento comercial es muy superior al de la cabecera municipal, Chietla, una ciudad chica,  bonita, de calles adoquinadas, con centros educativos suficientes pero que no alcanza a su principal junta auxiliar que ha ido en crecimiento constante. Lo mismo pasa en Santa Ana Xalmimilulco, en relación con su cabecera municipal, Huejotzingo, una ciudad con historia desde la época prehispánica, pero con menor movimiento comercial que su junta auxiliar más importante.

 

El estado de Puebla, pues, requiere una reestructuración municipal para mantener un equilibrio que permita dar la mejor atención a sus ciudadanos.

 

Vamos a poner un ejemplo: el Estado de Guerrero tiene casi el doble del territorio poblano, pero sólo el cincuenta por ciento o poco más de su población.

 

Sólo cuenta con 83 municipios y los más pequeños tienen un mínimo de cinco mil habitantes. La atención que reciben del gobierno estatal puede ser mejor y más eficaz, por el número de habitantes.

 

El gobierno estatal poblano acaba de dividir a la entidad en 36 regiones económicas, lo que facilitará su atención en todos los órdenes. Los resultados serían mejores si se mejora su conformación municipal, con un número de habitantes suficientes para darles los servicios indispensables, entre ellos los de comunicación.

 

El manejo de municipios tan pequeños, de menos de mil, dos mil o tres mil habitantes, es difícil y engorroso.

 

Lo mejor sería consultar con expertos en la materia, que los hay aquí en Puebla, para reorganizar a la entidad de manera que nadie quede relegado de las políticas de bienestar.

 

El gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta y el senador Alejandro Armenta, ambos militantes de Morena, han dado un buen ejemplo a toda la militancia de ese partido al terminar con sus diferencias, hacer las pases y unir sus esfuerzos en bien de la entidad.

 

Es lo que deberían imitar todos los miembros de ese partido, ahora tan divididos o tal vez más que el PRD.

 

Nada bueno puede esperarse de un partido en el poder con gran apoyo ciudadano todavía, pero que va en declive, si se continúa con la costumbre de la izquierda mexicana de formar corrientes, grupos o tribus que constantemente tienen pleitos internos, en busca de posiciones partidistas o en candidaturas a puestos de elección popular. Si se continúa por el camino de la confrontación, de la división, si se siguen imponiendo los intereses de grupo o particulares sobre los del partido y del país, Morena fracasará, como ya fracasó su antecesor, el PRD.

 

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