Sábado, 16 de Noviembre del 2019
Viernes, 05 Abril 2019 03:53

La Boda Roja de Alejandro Armenta (Walder Frey incluido)

La Boda Roja de Alejandro Armenta (Walder Frey incluido) Escrito Por :   Arturo Rueda

Todo lo que se escucha en los audios es terrible. Nada hay que pueda salvarlo de la quema, es decir, de la expulsión. Complota con Violeta sobre la muerte de Barbosa. Arrastra a su jefe político, Ricardo Monreal. Dice que si consigue la renuncia de Manzanilla “le cortará la otra pata a Barbosa”. Se regodea en su traición de ‘pé a pá’ de forma ingenua, por no decir pendeja, frente a alguien que no conocía.


 

Aunque la democracia es el gobierno del público en público, como sostiene Bobbio, cada vez que nos asomamos a lo que los políticos hacen en privado, terminamos asqueados.

 

La alocada carrera de Alejandro Armenta, su frenesí a 300 kilómetros por hora, topó ayer con el muro de contención y, tras el frentazo, los signos vitales de su carrera política se encuentran en ceros. Como novato, aceleró y aceleró hasta que se estrelló.

 

El senador con licencia ignoró las señales de peligro, y lejos de bajarle a la velocidad, continuó acelerando hasta que se estampó.

 

El jueves 28 de marzo CAMBIO publicó en exclusiva la reunión de Alejandro Armenta con Violeta Lagunes para hacer un complot. Una fuente anónima, la noche del miércoles 27, hizo llegar a las oficinas el clip de video, las fotografías, así como un resumen breve de la conversación: un complot contra Luis Miguel Barbosa, sin mayores detalles.

 

La ficha contenía el nombre del tercer comensal sentado a la mesa: Edgar Moranchel, un politiquillo menor al que no dimos importancia en ese momento, o por lo menos el mismo peso a que Lagunes, que en 2018 ejecutó la contracampaña “AMLO sí, Barbosa no”.

 

Ese jueves 28, hace una semana, Violeta Lagunes argumentó atropelladamente que la reunión con el senador se dio en el marco de la activación de la Alerta de Género, a lo que la cuestioné en Twitter sobre qué hacía tratando en restaurantes de ambiente asuntos oficiales.

 

El vocero del senador con licencia, Pepe Tomé, siguió la versión de Lagunes sobre la Alerta de Género.

 

A través de una amiga en común, Moranchel me buscó para darme su versión de la reunión, pues no quería meterse en problemas, pero lo consideré un político tan liliputiense que ni siquiera accedí a reunirme.

 

Ese jueves 28 de marzo, con la primera plana de CAMBIO en mano, Armenta o no entendió las luces de alerta, o simplemente las ignoró: quien armó la trama del ‘audioescándalo’ que lo tiene moribundo, le dio siete días para ejecutarlo en sentido literal. Cortarle la cabeza. ¿Para qué dieron tantos días de gracia, si es obvio que ya tenían el audio de la conversación? ¿Para cambiar de estrategia, de actitud?

 

Nunca se dio cuenta que tenía una pistola en la sien, o pensó que no se iban a atrever a dispararla: desde el principio, el liliputiense Edgar Moranchel lo había traicionado, grabado, y entregado el audio a quién sabe quién y a cambio de qué.

 

 

Pero esa mano lo guardó paciente.

 

Si Armenta hubiera atendido las luces de alerta, es probable que se hubiera desistido de la impugnación del proceso interno ante el TEPJF, y hubiera asistido al arranque de campaña de Luis Miguel Barbosa en el Centro Expositor. Ahí habría tenido oportunidad de limar asperezas con Yeidckol, ‘fumar la pipa de la paz’.

 

Guardar las formas políticas para esperar la coyuntura del 2024.

 

 

Por el contrario, siguió acelerando a velocidad de crucero. Armó una reunión con sus simpatizantes al mismo tiempo que Barbosa arrancaba campaña. Presentó la impugnación luego de que Morena ratificó al candidato. El suplente de Monreal agredió a Barbosa. Jesús Encinas llevó a los locatarios del Morelos al Senado. Trató de evadir su vínculo criminal con ‘El Grillo’, así como con el abogado.

 

En política se comete un solo error y todo lo demás son consecuencias.

 

Armenta no desistió en su guerra, y la pistola en su sien disparó a bocajarro, liquidando su carrera política.

 

El mismo que lo traicionó, el tercer comensal, Edgar Moranchel, confesó el contenido de la reunión en atropellada rueda de prensa, entregó memorias USB a los reporteros con los audios editados, clavó el puñal por la espalda y se fue con las manos bañadas en sangre.

 

Todo lo que se escucha en los audios es terrible.

 

Nada hay que pueda salvarlo de la quema, es decir, de la expulsión.

 

Complota con Violeta sobre la muerte de Barbosa. Arrastra a su jefe político, Ricardo Monreal. Dice que si consigue la renuncia de Manzanilla “le cortará la otra pata a Barbosa”. Se regodea en su traición de ‘pé a pá’ de forma ingenua, por no decir pendeja, frente a alguien que no conocía.

 

Se sentó a pactar con un traidor que le saca la sopa mientras Armenta se va de bruces. Tanto que ofrece hasta el perdón a un ausente Eukid, mientras Violeta confiesa que ella pidió una notaría a cambio del “AMLO sí, Barbosa no”.

 

Ahora, Yeidckol tiene todos los elementos para expulsarlo. Es cuestión de horas. Nada de lo que dice ahí es un delito, pero lo vuelve impresentable de la política, al estilo del ‘góber precioso’, pues el audio lo perseguirá el resto de su carrera.

 

En cuestión de días, Armenta lo perdió todo. Su carrera política ya no tiene signos vitales.

 

Y todo porque no quiso atender las señales de la primera plana de CAMBIO del jueves 28 de marzo.

 

Llegó a su ‘Boda Roja’, y lo apuñalaron.

 

Cualquier semejanza de Edgar Moranchel con Walder Frey es pura coincidencia.

 

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