Viernes, 18 de Octubre del 2019
Miércoles, 17 Abril 2019 03:04

Prófugo eterno o una buena temporada en la sombra

Prófugo eterno o una buena temporada en la sombra Escrito Por :   Arturo Rueda

Entre si son peras o son manzanas, si son capturados, Mario Marín, Adolfo Karam y Kamel Nacif deberán pasar el juicio en la cárcel, pues el delito de tortura es grave y no tiene derecho a fianza —en caso de que el asunto se tramite conforme al viejo sistema penal dado que los hechos ocurrieron en 2005— o a evadir la prisión preventiva oficiosa si se juzga conforme al nuevo sistema


 

Para Selene Ríos, feliz en el Good Side por los 7 años de Central y la justicia a Lydia

 

Entre 2006 y 2007, la Suprema Corte de Justicia investigó el concierto de autoridades poblanas para violar los derechos humanos de la periodista Lydia Cacho. Una mayoría de seis ministros —con el voto decisivo de Olga Sánchez Cordero— decidió otorgarle un manto de impunidad al ‘góber precioso’. 

 

En 2019 hablamos de algo totalmente diferente: una orden de aprehensión por el delito de tortura, cuya naturaleza es imprescriptible, por lo que Mario Marín sólo tiene dos futuros: o prófugo eterno o recluido en un centro penitenciario. Todos los expedientes se habían cerrado desde una década, hasta que el Comité de Derechos Humanos de la ONU instruyó al Estado Mexicano darle justicia a la periodista, lo que volvió a reactivar las averiguaciones previas.

 

Como lo declararon hace unos meses Adolfo Karam, y hace una semana el propio Marín, todos los implicados en el escándalo estaban muy tranquilos bajo el argumento —erróneo— de que nadie puede ser juzgado dos veces por los mismos hechos.

 

Sin duda, estaban muy mal asesorados jurídicamente. En 2007 la SCJN no resolvió la investigación de delito alguno, sino una investigación por violaciones graves contra la periodista Cacho mediante un concierto de autoridades. Al final, se determinó que no hubo concierto, aunque sí violaciones a los derechos humanos de la periodista.

 

En 2019 se trata ya no del concierto de autoridades, sino del delito de tortura: los hechos ocurridos en la cadena de mando que derivaron en la captura de la periodista, el traslado de 30 horas por vía terrestre desde Cancún a Puebla, y los hechos de tortura psicológica ocurridos en esas horas dramáticas y narrados en Memorias de una infamia.

 

Entre la resolución de 2007 y la orden de aprehensión de 2019, el gran problema o discusión jurídica ha sido la validez probatoria del audio de la conversación entre Mario Marín y Kamel Nacif que dio a conocer La Jornada el 14 de febrero de 2006. ¿De una intervención telefónica ilegal pueden derivarse efectos legales?

 

Según los ministros en su discusión de 2007, no.

 

Pese a que el propio Kamel Nacif habría reconocido la conversación telefónica en un desplegado publicado en El Universal, que Mario Marín nunca la negó de forma contundente, los ministros votaron y decidieron no darle validez, en contrasentido al proyecto presentado por Juan Silva Meza.

 

En esa misma investigación, cuyas mil 200 fojas publicó en exclusiva CAMBIO el 1 de octubre de 2007, la procuradora Blanca Laura Villeda empinó completamente a Adolfo Karam, director de la Policía Judicial, señalando que recibía órdenes directas del gobernador o del titular de Gobernación. También dijo en su comparecencia que Karam creó la dirección de Mandamientos Judiciales sin su autorización para operar a ‘manga ancha’.

 

En este último aspecto es que debe mirarse la orden de aprehensión por el delito de tortura que, de momento, engloba sólo a cuatro personajes: Adolfo Karam, quien habría recibido la orden de “coscorronear” a la periodista con la tortura psicológica, y a su vez transmitió la orden al director de Mandamientos Judiciales, Juan Sánchez Morena, quien a su vez envió a los dos ministeriales a Cancún con esas órdenes expresas.

 

A su vez, con el testimonio de Villeda se habría probado que Karam recibió la orden directa del gobernador Marín, quien ya estaba en complicidad con el empresario Kamel Nacif. Pero dado que esa colusión no ocurrió a través de trámites legales, o dejó papeles o documentos de prueba, volvemos nuevamente al audio de la conversación telefónica que ya fue declarado como ilegal por la Suprema Corte.

 

Entre si son peras o son manzanas, si son capturados, Mario Marín, Adolfo Karam y Kamel Nacif deberán pasar el juicio en la cárcel, pues el delito de tortura es grave y no tiene derecho a fianza —en caso de que el asunto se tramite conforme al viejo sistema penal dado que los hechos ocurrieron en 2005— o a evadir la prisión preventiva oficiosa si se juzga conforme al nuevo sistema.

 

Como además el delito de tortura es imprescriptible por atacar la dignidad humana, el destino de Marín y compañía está muy claro. Fuga eterna, sin descanso, pues seguro la Interpol les emitirá ficha roja.

 

 

Selene Ríos, quien regresó a Puebla llorando luego de la sesión en la que la Suprema Corte le dio impunidad al ‘góber precioso’ en ese lejano 2007, seguro aplaude a rabiar desde el Good Side. Por eso, y por los siete años de Periódico Central, que crece y se mantiene vigoroso bajo la mirada atenta de Viridiana Lozano, Yonadab Cabrera, Edmundo Velázquez y la familia Ríos Andraca. ¡Felicidades a todos!

 

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