Domingo, 20 de Octubre del 2019
Jueves, 09 Mayo 2019 02:53

De Rosario Tijeras a Andrea Cúter en el Centro Escolar ‘José María Morelos y Pavón’

De Rosario Tijeras a Andrea Cúter en el Centro Escolar ‘José María Morelos y Pavón’ Escrito Por :   Arturo Rueda

Según el boletín de la SEP, la agresión ocurrió alrededor del mediodía, durante el receso. ‘Andrea Cúter’, como nombraremos a la agresora, confrontó a dos de sus compañeras. Armada, les hizo cortes, a una en el brazo, a otra en la cara. La dirección del Centro Escolar ‘Morelos’ trató de manejar las cosas internamente, pero una de las agredidas dio aviso a sus padres, quienes de inmediato llegaron al plantel con las policías Estatal y Municipal.


 

Si Netflix tiene a ‘Rosario Tijeras’, Puebla tiene a ‘Andrea Cúter’. Parece broma, pero no lo es. La normalización de la violencia homicida, festejada en las narcoseries, en las que los personajes armados, inhumanos y cero empáticos son festejados como héroes, nos tiene sumidos en este agujero del que no tenemos cómo salir.

 

Alrededor del mediodía de ayer se desató la escandalera en las inmediaciones de la SEP cuando los padres de una estudiante del Centro Escolar ‘Morelos’ —uno de los centros educativos más importantes del estado y se supone con mayor calidad— exigieron la detención de otra estudiante que agredió con un cúter a sus compañeras de salón por un supuesto lío amoroso, que después se supo que en realidad tenía un trasfondo de bullying.

 

Llámenme anticuado, pero de verdad que esto no se veía en mis tiempos, pero lo entiendo como la normalización de la violencia que se festeja en las narcoseries. Rosario Tijeras, que protagoniza la guapísima Bárbara de Regil, comienza más o menos así, como los hechos ocurridos en el Centro Escolar ‘Morelos’.

 

Una joven bronca, Rosario, se hace de palabras con su profesora en el plantel donde estudia el bachillerato. La maestra trata de imponer su autoridad, pero Rosario la somete, toma unas tijeras y en medio del griterío que festeja la violencia, le corta el cabello y la ‘tuza’. Después, vitoreada por sus compañeros, sale del salón y se besa con un documentalista que grababa en la escuela.

 

Rosario, en vez de ser expulsada, recibe una fuerte reprimenda, y el hermano ‘malandro’ de la jovencita le da un dinero a la maestra para que disculpe a su hermana. Rosario se queda en el plantel, pero ahí comienza sus pasos en el camino de la violencia y el crimen.

 

Si nuestros jóvenes ven esas series en Netflix, donde la violencia se glorifica, ¿por qué ellos no la van a poner en práctica en sus centros educativos?

 

Según el boletín de la SEP, la agresión ocurrió alrededor del mediodía, durante el receso. ‘Andrea Cúter’, como nombraremos a la agresora, confrontó a dos de sus compañeras. Armada, les hizo cortes, a una en el brazo, a otra en la cara.

 

La dirección del Centro Escolar ‘Morelos’ trató de manejar las cosas internamente, pero una de las agredidas dio aviso a sus padres, quienes de inmediato llegaron al plantel con las policías Estatal y Municipal solicitando el acceso al plantel, que les fue negado a las fuerzas policiales.

 

Como si fuera una escena de película, los mirones, metiches, la prensa, hacen una valla afuera del inmueble para atestiguar cómo las tres estudiantes, las agredidas y las agresoras, salen del plantel resguardadas por sus padres y subidas a la patrulla para irse al Ministerio Público.

 

Ahí, con la mediación del Ministerio Público, y dado que las lesiones no fueron graves, los papás de las agredidas decidieron no presentar la denuncia.

 

De acuerdo con la SEP, ‘Andrea Cúter’ fue suspendida provisionalmente hasta que recibía evaluación y orientación psicológica.

 

Podrá decirse que entre más de dos millones de estudiantes de educación básica en más de 15 mil planteles estos incidentes ocurren a diario. Pero yo no creo que sea para minimizarse. Ahí está el germen de la violencia, los asaltos, los homicidios y feminicidios y tantas cosas más que nos aquejan.

 

***

 

 

Pobre San Pedro Cholula: el seguimiento de Periódico Central a la vida de lujos de Luis Alberto Arriaga y su esposa la periodista Lety Torres sólo evidencia que la escoria también se coló a Morena, y que personajes frívolos accedieron a cargos públicos montados en la ola de AMLO, pero que carecen de la calidad moral y humana para ejercer el cargo.

 

Pobre San Pedro Cholula. Los delitos los invaden por la frivolidad de Arriaga, quien se arrastró con todos por un cargo público, pero ahora que lo tiene, demuestra que sólo lo quería para mejorar económicamente su vida. Tener dinero para alcohol, vacaciones y un mejor gimnasio.

 

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