Domingo, 20 de Octubre del 2019
Miércoles, 22 Mayo 2019 01:06

El académico energúmeno

El académico energúmeno Escrito Por :   Arturo Rueda

El trabajo periodístico despertó al dragón intolerante que vive en Enrique Cárdenas. Fuera de sí, se abalanzó sobre el reportero que sólo hacía su trabajo, enseñando el ‘cobre’ de una intolerancia que nadie imaginaba dentro de él. El Cárdenas impecable desapareció y en su lugar apareció un señor de muy malos modos. Ya se veía venir


 

Ni en la literatura ni en la vida real, nunca el carácter de un personaje termina de definirse. Está en constante evolución, y para muestra lo que ha ocurrido con el final de Juego de Tronos, cuyo impacto mundial sigue reverberando luego de que Daenerys Targaryen fue considerada heroína durante más de siete temporadas, pero en el penúltimo capítulo de la serie ejecutó un genocidio brutal sobre la población de Kings Landing a lomo de su dragón.

 

En realidad los guionistas nos fueron dando las pistas de su locura a lo largo de toda la serie. Actos atroces que siempre fueron justificados porque ella tenía la razón. La inocente niña de la temporada uno se fue transformando en una aspirante a dictadora, pero luego terminó como genocida.

 

Nadie se siente traicionado porque a nadie le sorprendió el giro del personaje. Quienes la consideraron heroína, vieron lo que quisieron ver. Fueron ciegos. Su cambió a villana se fue preparando y ahora las madres que le pusieron Daenerys a sus hijas pensando que era una heroína del femininazismo, no saben qué hacer.

 

En la política, en la vida real, el carácter del personaje se va transformando. Pensamos que es de una forma, pero en realidad es de otra. Y las pistas las va dejando por ahí, como un camino de migajas que los periodistas deben seguir.

 

Antes de la campaña electoral 2019, Enrique Cárdenas lucía impecable: buena educación, bien preparado, gentil, bromista, bien relacionado en círculos académicos y de activistas, honesto. Sobre esa imagen, PAN, PRD y MC decidieron comprarlo, hacerlo candidato a la gubernatura. Era un buen parche de última hora tras la tragedia de Martha Erika Alonso.

 

Esa imagen impecable se estrelló ayer cuando agredió verbalmente al reportero Luis García Garnica que lo cuestionaba por el terreno no reportado en su 3de3, pero que supuestamente vendió a un menor de edad. Un acto ilegal, no protocolizado ante notario, pese a que el último pago se dio en enero de este año.

 

El trabajo periodístico despertó al dragón intolerante que vive en Enrique Cárdenas. Fuera de sí, se abalanzó sobre el reportero que sólo hacía su trabajo, enseñando el ‘cobre’ de una intolerancia que nadie imaginaba dentro de él. El Cárdenas impecable desapareció y en su lugar apareció un señor de muy malos modos. Ya se veía venir.

 

Claro que a nadie le gusta el trabajo de los reporteros: investigar, escudriñar, buscar en los basureros, en las sábanas. Lo hacemos para mostrar el otro lado de los políticos. En Juego de Tronos faltó el personaje de un reportero que sacara toda la suciedad de Daenerys. Así muchos se habrían enterado quién era, cuáles eran sus ideas, su verdadera personalidad, nadie la hubiera apoyado, y quizá el genocidio de Kings Landing no hubiera ocurrido.

 

En Juego de Tronos no hubo reporteros, pero en Puebla sí. Con la misma firmeza periodística que Luis García Garnica cuestionó a Cárdenas, también lo hizo con Miguel Barbosa en 2018. No gustó, pero es un profesional.

 

Como en el caso de Daenerys, los guionistas de la campaña política 2019 nos dejaron pistas del cambio de personalidad que se avecinaba en el candidato común PAN-PRD-MC. En el primer plano sabíamos ya algunas cosas. La primera, su incongruencia, pues aceptó representar a los partidos pese a su discurso antipartido.

 

Luego, otra incongruencia más: fue candidato del partido de Martha Erika Alonso y Rafael Moreno Valle, pese a ser su gran crítico. Y para ser aceptado por los militantes del blanquiazul, ofreció disculpas vergonzantes en la oscuridad del Consejo Estatal a puerta cerrada.

 

Después vino lo mejor. Hasta el momento ya se gastó 30 millones de pesos en campaña, más que Martha Erika, y nadie sabe en qué.

 

Luego se resquebrajó su integridad con la beca del Conacyt. Siguieron sus irregularidades fiscales. Cerramos con las patrimoniales, el hotel de ‘La Quinta Luna’ y el terreno no reportado en la 3de3 que “vendió” a un menor de edad en un contrato privado, no protocolizado ante notario público ni enterado al Registro Público de la Propiedad.

 

Cae el telón con el energúmeno ante la prensa.

 

Lo bueno es que sólo le quedan siete días de campaña.

 

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