Domingo, 13 de Octubre del 2019
Viernes, 31 Mayo 2019 02:53

Horas oscuras, la necesidad de un gobierno fuerte

Horas oscuras, la necesidad de un gobierno fuerte Escrito Por :   Arturo Rueda

A diferencia de la lógica de la elección 2018, cuando triunfó Martha Erika Alonso, ahora lo que más conviene a Puebla es la convergencia con la 4T de López Obrador. Un gobernador que provenga del mismo movimiento, del mismo partido, y que comparta la lucha contra la corrupción como eje de su política.


 

Donald Trump dejó ayer de ‘blufear’. La imposición de aranceles progresivos a todos los productos importados a Estados Unidos, que comenzará con 5 por ciento en junio y llegará a 25 por ciento en octubre, es una declaración de guerra comercial que amenaza con devastar la economía mexicana. De los aguacates a los automóviles y camionetas, el consumidor norteamericano dejará de comprar productos mexicanos por la simple lógica de que ahora son más costosos.

 

El anuncio de Trump es especialmente peligroso para Puebla, que el domingo elige gobernador, pero a partir de junio enfrentaremos un panorama económico pavoroso por estos aranceles que frenarán en seco a toda la cadena automotriz que lideran Volkswagen y Audi.

 

Se producirán menos autos, las fábricas requerirán menos personal, se escalonarán paros técnicos y ese efecto le ‘pegará’ a toda la cadena del sector automotriz. Para octubre, si prosperan los aranceles escalonados, la economía mexicana —y la poblana— entrará en un abismo.

 

A los aranceles progresivos, López Obrador respondió con una cartita que le servirá a Trump para limpiarse la cola, anunciando que enviará a Marcelo Ebrard y a una delegación mexicana para negociar en Estados Unidos y frenar la guerra comercial que, de un plumazo, borra el Tratado de Libre Comercio y pone en el limbo al T-MEC.

 

Se avecinan tiempos oscuros para la economía mexicana y, claro, la poblana. Como nunca, necesitamos un gobierno fuerte para enfrentar el doble desafío de la desaceleración económica y de la inseguridad galopante que tiene a la delincuencia fuera de control.

 

Ese gobierno fuerte deberá surgir la noche del domingo, y más fuerte será en la medida en que participen más poblanos, pues los cálculos —como referí ayer— señalan una participación pobrísima de entre 36 a 42 por ciento del padrón electoral.

 

Es indudable que, para muchos, triunfará antes el abstencionismo que alguno de los candidatos, especialmente el puntero en las encuestas, todas, que es Luis Miguel Barbosa. Ganará con el voto mayoritario de una minoría que decidió ir a las urnas, mientras una mayoría de electores prefirió quedarse en su casa. ¿No encontró motivación?

 

Esto es lo peor que puede ocurrirle al proceso democrático, especialmente en tiempos oscuros como los que se avecinan. A diferencia de la lógica de la elección 2018, cuando triunfó Martha Erika Alonso, ahora lo que más conviene a Puebla es la convergencia con la 4T de López Obrador. Un gobernador que provenga del mismo movimiento, del mismo partido, y que comparta la lucha contra la corrupción como eje de su política.

 

 

Un año después de la elección presidencial, y con seis meses de gobierno, el tsunami de Andrés Manuel López Obrador sigue vigente, pues con algunos raspones que le ha dado la dura realidad que no es flexible, el tabasqueño se mantiene en un 70 por ciento de aprobación, 10 menos de su pico que alcanzó en febrero.

 

La Cuarta Transformación sigue volando alto pese a los polos de resistencia —fundamentalmente los medios de comunicación— que comienzan a surgir. En estos meses, sólo la matanza de Minatitlán y luego la renuncia de Germán Martínez, que se tradujo en la comunicación del colapso del sector salud, han atravesado el blindaje de popularidad del presidente.

 

Guste o no, López Obrador seguirá de presidente los siguientes 66 meses, cincos años y medio. ¿Queremos un gobernador que pueda coordinarse con la 4T para que el estado se vea beneficiado, o un gobernador al que se le recuerde sistemáticamente que acusó al presidente de hacer “estupideces”, como lo espetó ante la cancelación del NAICM?

 

¿Queremos un gobernador al que cualquier secretario pueda tomarle las llamadas, buscar apoyos, enviarle más elementos de la Guardia Nacional, transferir programas, o uno al que nadie le tome las llamadas?

 

El cruce de caminos está servido. El momento histórico de 2019 es diferente al de 2018. En ese momento, la mayoría de poblanos eligió reforzar el proyecto de oposición a la 4T que representaban Martha Erika Alonso y Rafael Moreno Valle. Pero ambos están muertos, nadie pudo llenar sus zapatos, y el país no tiene una figura que sea contrapeso al tabasqueño.

 

¿Queremos que Puebla sea una isla de la 4T, o que sea protagonista en el proyecto de transformación del país, al que amenazan horas oscuras?

 

Yo ya tengo mi decisión.

 

 

Mi voto es por Morena.

 

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