Sábado, 19 de Octubre del 2019
Lunes, 03 Junio 2019 04:04

En la victoria, Barbosa hace autocrítica

En la victoria, Barbosa hace autocrítica Escrito Por :   Arturo Rueda

La modificación del escenario no robó la victoria de Barbosa, pero sí el triunfalismo, pues como lo dijo en el Zócalo, es necesario diseccionar los resultados y acusar responsabilidades a los actores políticos, que va de los ediles de esos municipios a los dirigentes de la coalición e incluso el replanteamiento con actores como Alejandro Armenta, pues fue el mejor ariete de la oposición y revivió —en la interna de Morena— todos los negativos del candidato.


 

La paupérrima participación de apenas el 33 por ciento del padrón en la elección extraordinaria a gobernador deja un sabor a ceniza en el triunfo de Luis Miguel Barbosa, a quien los encuestadores inflaron por momentos hasta por 40 puntos en sus estudios preelectorales que hoy sirven para tirarse a la basura. Una vez más, los encuestadores se equivocaron. Igual que hace un año.

 

Los 20 puntos consistentes de ventaja a lo largo del proceso para el candidato de Morena, incluso los resultados de las encuestas de salida, se esfumaron a la hora del conteo rápido del INE que tiró un ‘cubetazo’ de agua fría a las altas expectativas de victoria. A la hora de la verdad, solamente fueron 10 puntos, más que suficientes para un triunfo contundente, pero insuficientes para afirmar que la 4T goza de cabal salud en Puebla.

 

El porcentaje de abstención es catastrófico, sin medias tintas. La semana pasada dije que los últimos cálculos eran preocupantes, pues se situaban entre 36-42 por ciento. Pero en realidad fue peor: 33 por ciento, lo que significa que solamente a uno de cada tres poblanos le interesó ir a las urnas.

 

En total, a la elección extraordinaria acudió un millón 500 mil poblanos, la mitad de los tres millones que participaron en 2018. ¿Qué pasó para que tantos poblanos decidieran borrarse? ¿Falló el INE en la estrategia de promoción? ¿Falló en atraer el proceso electoral? ¿Los candidatos no convencieron? ¿Fue el cansancio y el hartazgo después del desgastante conflicto poselectoral del año pasado? ¿La trágica muerte de Martha Erika Alonso y Rafael Moreno Valle?

 

La caída en la participación, la elección con el abstencionismo más grande de la historia, movieron todos los números, hicieron fallar a todos los operadores de tierra. Y aunque la diferencia total en porcentaje es muy aceptable, 10 puntos, en términos de votos netos no lo es tanto.

 

Al final, Barbosa obtendrá 650 mil votos, una cifra muy baja en comparación al estimado de un millón de votos. Y Cárdenas, sin punch ni campaña territorial, ni estructura, tan sólo con el voto de los partidos, se quedó bordeando el medio millón.

 

Los encuestadores fallaron en sus estudios preelectorales, pero también en las encuestas de salida. Excepto Consulta Mitofsky, que dio 11 puntos de diferencia entre el límite inferior del ganador y el límite superior del segundo lugar. Sólo se equivocó por un punto.

 

Peor les fue a Mas Data y el BEAP, que cometieron el mismo error de sobreestimación del año anterior. Sus metodologías están rebasadas y el margen de error ni siquiera los justifica. El ridículo es enorme porque, en promedio, se equivocaron con los mismos 10 puntos con los que se equivocaron en 2018. Y todavía hubo encuestas como Mas Data que en plena campaña dieron más de 40 puntos de ventaja. ¿Qué falló? ¿Cómo se van a justificar?

 

También fallaron los operadores de tierra, que nunca le avisaron al candidato del evidente desinterés ciudadano, más allá de sus mítines siempre estuvieron llenos. La movilización fracasó  terriblemente.

 

Los resultados, de igual forma, requieren un deslinde de responsabilidades: los pésimos resultados ofrecidos en los gobiernos municipales de la zona metropolitana. Un desastre ocurrió en las Cholulas, donde los ediles Karina Pérez Popoca y Luis Alberto Arriaga abrieron un boquete de 30 mil votos.

 

Pero el desastre mayúsculo es Puebla capital: Luis Miguel Barbosa obtuvo 161 mil votos —con el PREP al 96 por ciento de actas computadas—, una cifra bajísima en comparación con los 400 mil votos que obtuvo la Cuarta Transformación en 2018. ¿Qué llevó a Morena a perder 240 mil votos en sólo un año? ¿Es el mal gobierno de Claudia Rivera la única razón o hay más variables?

 

La modificación del escenario no robó la victoria de Barbosa, pero sí el triunfalismo, pues como lo dijo en el Zócalo, es necesario diseccionar los resultados y acusar responsabilidades a los actores políticos, que va de los ediles de esos municipios, a los dirigentes de la coalición e incluso el replanteamiento con actores como Alejandro Armenta, pues fue el mejor ariete de la oposición y revivió —en la interna de Morena— todos los negativos del candidato.

 

No es Barbosa un hombre autocomplaciente, tanto que hoy mismo comenzará a reunirse con los ediles para replantear sus gobiernos en materia de seguridad pública, tal como lo anunció en entrevista para Juego de Troles.

 

Puebla esperaba un gobernador que pusiera orden en tanto desconcierto. Se acabó la campaña, y a la velocidad de la luz, llegó la hora de gobernar.

 

 

 

 

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