Martes, 22 de Octubre del 2019
Martes, 02 Julio 2019 02:24

Fernando Treviño, la corrupción empresarial que combate la 4T

Fernando Treviño, la corrupción empresarial que combate la 4T Escrito Por :   Arturo Rueda

En esos años de 2013 a 2016, Treviño fue un férreo defensor de políticas impopulares lanzadas por el ex gobernador, pero que fueron legitimadas por el membrete de empresarios. Incluso en 2015 se fue con Moreno Valle a una supuesta misión comercial a Panamá que no produjo resultados. La docilidad fue bien pagada con esa condonación


 

Un año después de su victoria arrolladora con un tsunami de 30 millones de votos, lo mejor de Andrés Manuel López Obrador sigue siendo su diagnóstico persistente del principal problema del país: la corrupción de sus élites. Ya sea a nivel federal, estatal o municipal, lo público es materia de expolio, de saqueo y de colusión entre empresarios y gobernantes.

 

El caso de Fernando Treviño Núñez, actual líder de Coparmex y expresidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de 2013 a 2016, es un pequeño botón. A imagen y semejanza de anteriores capitanes de la iniciativa privada en Puebla, Treviño Núñez no pudo resistirse a ser beneficiario de las prebendas de poder para dejar huella de la colusión entre políticos y empresarios.

 

Y es que según informes de Transparencia, el líder del CCE fue beneficiario de Rafael Moreno Valle en 2016, cuando ordenó condonarle un millón 127 mil pesos en impuestos al despacho Rivadeneyra Treviño y Asociados, firma de abogados del que forma parte Fernando Treviño Núñez. Fue el pago a su docilidad y aval a las medidas impopulares del régimen, como la privatización del agua.

 

¿Qué tipo de impuesto le fue condonado al líder del CCE y bajo qué causa jurídica? Se ignora totalmente, excepto que ese año, 2016, fue el último que tuvo la representación más importante del mundo empresarial.

 

Ahora se entiende el interés de Treviño de regresar a los sindicatos patronales, pues pese a terminar su encargo del líder del CCE en 2016, regresó en 2018 para hacerse cargo de Coparmex en sustitución de José Antonio Quintana, hijo de uno de los principales cabecillas de la ultraderecha poblana, por no decir el más importante.

 

El abogado, cuestionado en su vuelta a Coparmex por esas condonaciones sospechosas, afirmó: "No tengo ningún negocio ni hice ningún negocio con Rafael Moreno Valle y tampoco tuve ninguna invitación de ningún partido (…) nunca me interesa el tema de ser candidato de un puesto de elección popular", declaró. Quizá no hizo ningún negocio, pero sí recibió una prebenda: una condonación por un millón 127 mil pesos.

 

 

En esos años de 2013 a 2016, Treviño fue un férreo defensor de políticas impopulares lanzadas por el ex gobernador, pero que fueron legitimadas por el membrete de empresarios. Incluso en 2015 se fue con Moreno Valle a una supuesta misión comercial a Panamá que no produjo resultados. La docilidad fue bien pagada con esa condonación.

 

También, en esa etapa donó un terreno a la empresa Blue Icon en Cúmulo de Virgo —originalmente donado por Melquiades Morales para la construcción de la sede del CCE y cuyo objeto no podía modificarse—. Moreno Valle le dio el permiso para desarrollar ahí un centro comercial y de viviendas con la condición de que dejara un espacio para construir las nuevas oficinas del organismo, no obstante, el proyecto se ha estancado porque los empresarios responsables fueron acusados de lavado de dinero.

 

Esa condonación de impuestos demuestra que el objetivo de esos organismos empresariales, llámense CCE o Coparmex, solamente es negociar beneficios, prebendas, nunca de intereses colectivos. Y que esa mitología de la “sociedad civil organizada” —despreciada por López Obrador— en realidad son instancias para hacer jugosos negocios a cambio de loas y no auténticas críticas.

 

El CCE, Coparmex, son cochineros de intereses empresariales y familiares. No representan a nadie, más que a sus bolsillos. Y su objetivo de confrontar al poder en realidad es un mecanismo de presión para obtener beneficios y prebendad.

 

¿Antes de Fernando Treviño Díaz, quién fue líder del CCE?

 

Pues nada menos que Franco Rodríguez, quien dejó la iniciativa privada y los sindicatos empresariales para convertirse en diputado del PAN en 2013; luego fue coordinador de campaña de Martha Erika Alonso en 2018, y todavía despacha como titular de Desarrollo Rural, pues fue uno los pocos marthaerikistas que decidió permanecer con Pacheco Pulido. Quería chamba y negocios. Los obtuvo.

 

¿Y antes de Franco Rodríguez? Pues el inefable Juan José Rodríguez Posada, quien obtuvo de Marín los recursos del Impuesto Sobre la Nómina para el Fideicomiso cuyo objetivo era impulsar proyectos empresariales… de los amigos y socios del CCE. Hasta se acabó financiando películas animadas con ese dinero.

 

Este día, el CCE elige a su nuevo líder de entre un destacado miembro de la casta yunquista —Heberto Rodríguez Regordosa—, continuidad de los empresarios saqueadores, o un rostro nuevo —Taico Alarcón Rodríguez Pacheco— que puede generar vínculos con el barbosisimo que no se muevan sobre el eje de la corrupción o la búsqueda de prebendas, como la condonación de impuestos por 1.1 millones a cambio del aplauso fácil, como lo hizo Fernando Treviño.

 

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