Miercoles, 23 de Octubre del 2019
Lunes, 08 Julio 2019 03:16

El gabinete de Barbosa: cero tolerancia al error

El gabinete de Barbosa: cero tolerancia al error Escrito Por :   Arturo Rueda

¿Por qué hay poca tolerancia al error? Muy sencillo: porque el gabinete de Barbosa no se arma conforme a la lógica tradicional del amiguismo, sino de la experiencia y la preparación. Para designar a alguien en el gabinete, no se necesita que sea amigote o compadre del gobernador electo.


 

Carlos Urbina Tanús oficialmente se convirtió en la primera baja del gabinete de Luis Miguel Barbosa sin siquiera tomar protesta al cargo. Pese a la estima personal al joven ex funcionario de la Sedatu, decidió cortarle la cabeza para enviar un mensaje a sus colaboradores que se preparan a desembarcar en las principales áreas de gobierno en tres semanas: no hay margen para el error.

 

La historia de la caída del fallido titular de la Secretaría de Infraestructura se conecta con los hechos narrados anteriormente en este espacio: aunque no era su materia ni estaba dentro de su agenda, Carlos Urbina Tanús realizó declaraciones irresponsables sobre el alza de la tarifa del transporte, lo que detonó toda la modificación en la hoja de ruta.

 

Esas declaraciones realizadas horas después de su designación como titular de Infraestructura en el próximo gabinete señalando que el gobierno de Barbosa se encargaría de definir el alza al transporte, fueron el pretexto perfecto para que desde la administración de Pacheco Pulido se diera un cambio de señales respecto de lo ya pactado: si ya declararon que ustedes lo harán, perfecto, nosotros no lo haremos.

 

Urbina Tanús se fue en banda de forma incomprensible, para enojo del gobernador electo, que sabe que su gobierno recién estrenado ahora deberá pagar un costo político no calculado. Desde el punto de vista optimista, esto también le permitirá implementar una política integral de mejora al transporte público.

 

Lejos de ponerse a llorar, Barbosa puso manos a la obra y junto a su secretario de Transporte, Guillermo Aréchiga, ya tuvo la primera reunión con concesionarios para confirmarles que su administración, no la de Pacheco Pulido, se encargará de definir la nueva tarifa, así como de los compromisos que deberán asumir.

 

Pero de que se cometió un error, se cometió. De forma dolorosa pero decisiva, Barbosa decidió bajar a Carlos Urbina Tanús y buscar un nuevo secretario de Infraestructura.

 

Se desconoce si el hijo de la regidora Silvia Tanús será reubicado en un OPD de menor importancia, pero desde la semana pasada se giró la instrucción de que el equipo de transición ya no le entregara los insumos del Plan Estatal de Infraestructura.

 

El gobernador electo tiene poca tolerancia a los errores groseros. Entiende la curva de aprendizaje de muchos de sus funcionarios, especialmente los novatos que no han tenido responsabilidades de primera línea. Pero tampoco es preso de sus decisiones, y mucho menos de sus prejuicios.

 

La muestra de que puede cambiar de opinión para mejorar su equipo de trabajo fue la decisión de ratificar a Karen Berlanga en la Contraloría. Esa ratificación fue sorpresiva porque el gobernador electo había declarado que alguien que no fuera poblano se haría cargo de esa dependencia para evitar los conflictos de interés con los poderosos intereses económicos del morenovallismo.

 

Preparada, experimentada, Berlanga no conocía de nada a Barbosa, pero su trabajo en estos meses en la Contraloría le abrió la puerta a la ratificación, así como continuar con los expedientes de corrupción que ya tiene bastante avanzados. La única instrucción fue de tocar base antes de cualquier movimiento y no hacerle favores a nadie.

 

¿Por qué hay poca tolerancia al error? Muy sencillo: porque el gabinete de Barbosa no se arma conforme a la lógica tradicional del amiguismo, sino de la experiencia y la preparación. Para designar a alguien en el gabinete, no se necesita que sea amigote o compadre del gobernador electo.

 

El próximo titular de Cultura, Julio Glockner, narró en diversas entrevistas tras su designación que el primer día en su vida que vio a Barbosa, fue el día en que lo designó para el cargo. Nunca antes se había encontrado con él, colaborado juntos o ni siquiera armado un proyecto. Para bien o para mal, su biografía, cercanía a la izquierda, su experiencia en el área, fueron los argumentos, no el amiguismo.

 

Lo mismo pasa con Mónica Díaz de Rivera, académica y activista de género, designada la primera titular de la Secretaría de Igualdad Sustantiva de Género. Tampoco es amiga o siquiera conocida del gobernador electo, pero se sabe de su experiencia, así como de su cercanía a la izquierda. Es lo que verdaderamente importa.

 

Como no son sus amigotes, ni tiene complicidades con ellos, o negocios o truculencias, Barbosa espera que sus funcionarios actúen con total profesionalismo, sin incurrir en errores groseros. Y quien lo haga, le van a dar las gracias rápido, sin tocarse el corazón. Transformar a Puebla requiere mucha convicción.

 

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