Domingo, 13 de Octubre del 2019
Martes, 16 Julio 2019 02:59

La misión cumplida: apagar una sociedad en combustión

La misión cumplida: apagar una sociedad en combustión Escrito Por :   Arturo Rueda

A punto de culminar ese breve instante como gobernador, culminación dorada a una carrera política llena de laureles, ayer el Maestro Pacheco rindió cuenta de esa última misión que la Historia, con mayúsculas, le dio en tiempos complejos. No era el héroe que esperábamos, sino el que tuvimos.


 

Pacificar una sociedad en estado de convulsión se dice fácil, pero en los hechos es amarrar a un monstruo de diez mil cabezas que muerden y rugen. Así andábamos los poblanos antes del 21 de enero, en estado de combustión y sólo nos faltaba un cerillo para explotar.

 

Entre la compleja batalla del 2018, su largo conflicto postelectoral, la polémica resolución de los magistrados del TEPJF que le dio la victoria a Martha Érika Alonso, y para culminar el ‘helicopterazo’ sin explicación justificada que mató a la gobernadora y a Moreno Valle, vivíamos en estado de crispación. Sentados en un barril de pólvora.

 

Hay que reconocerle al maestro Pacheco Pulido que supo pacificarnos tras su toma de protesta, que en vez de abrir más heridas, las cicatrizó con mucho oficio político, un toque de caballerosidad, la inteligencia de integrar un equipo de trabajo donde cupieron todas las expresiones partidarias e incluso colaboradores de Martha Érika Alonso.

 

El Maestro ‘amarró’ a la hidra desde su discurso inicial de toma de protesta como gobernador interino. Orador histórico entre los poblanos, conocedor del poder de la palabra, el solo gesto de dar el pésame por la muerte de la gobernadora a sus familiares y amigo, cortó el ciclo de las ‘cachetadas guajoloteras’, de las ofensas y de la crispación.

 

Se le agradece también que no hubo persecuciones ni vendettas. El gobierno de Puebla no tomó bando ni compró pleitos.

 

A punto de culminar ese breve instante como gobernador, culminación dorada a una carrera política llena de laureles, ayer el Maestro Pacheco rindió cuenta de esa última misión que la Historia, con mayúsculas, le dio en tiempos complejos. No era el héroe que esperábamos, sino el que tuvimos.

 

Lo hizo bien, y ayer recibió el pago del aplauso sin mezquindad: su gestión fue avalada por unanimidad por todas las fracciones políticas del Congreso. Nadie puede decir que ejerció mal ese corto pero intenso periodo de seis meses. No tenía enemigos antes de llegar a la gubernatura, y se va sin generarlos.

 

Tampoco es tarea fácil tener una longeva carrera política sin señalamientos de corrupción, contubernios, ‘moches’. El caso Cacho lo rozó de cerca, pero a pesar de ser presidente del TSJ en ese aciago año, su prestigio no fue manchado. El escándalo fue culpa de otros.

 

¿Qué hizo bien el maestro Pacheco Pulido para pacificar a una sociedad convulsionada?

 

Darle respeto y estatura a cada poblano, además de ponerse la guayabera de la 4T: el presidente López Obrador lo instruyó a no meterse en el proceso electoral, y así lo hizo, lo que le valió reconocimientos. No cayó en la tentación de los políticos vulgares: desoír la instrucción del Águila, ni mucho menos entrar en confrontación.

 

Ya de frente a los diputados que lo eligieron como gobernador interino, Pacheco Pulido mostró su altura al reconocer que su gobierno poco pudo hacer en el tema de la inseguridad pública pese a los esfuerzos.

 

Tampoco fue su culpa que le tocaran como compañeros de viaje una panda de inútiles llamados Claudia, Karina, Arriaga, De la Rosa.

 

La satisfacción del deber cumplido es ‘apagar el fuego’ de la disputa interna, y para su familia, así como para él mismo, fue llegar a la meta que se propuso hace muchos años, cuando era un joven que asistía a los concursos de oratoria de El Universal con el objetivo de iniciar una carrera política.

 

Estamos en deuda, maestro.

 

Que su sabiduría nos acompañe mucho tiempo más.  

 

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