Jueves, 24 de Octubre del 2019
Jueves, 01 Agosto 2019 03:11

Por el bien de Puebla, que le vaya bien a Barbosa

Por el bien de Puebla, que le vaya bien a Barbosa Escrito Por :   Arturo Rueda

Este día, Miguel Barbosa Huerta corona la larga andadura que comenzó cuando en los lejanos años noventa del siglo pasado, siendo abogado litigante en Tehuacán, la curiosidad lo llevó a la autopista Puebla-Veracruz para conocer al líder social Andrés Manuel López Obrador, a quien llevó naranjas y comida. El tabasqueño encabezaba el éxodo por la Democracia tras el fraude que sufrió en la elección contra Roberto Madrazo


 

Con la responsabilidad sobre sus hombros de ser el primer gobernador de izquierda en la Puebla del siglo XXI, Luis Miguel Barbosa lleva prisa por cambiar al estado y sumar al proyecto de la Cuarta Transformación de Andrés Manuel López Obrador.

 

Tanta prisa lleva que no tomó un solo día de vacaciones desde su victoria, con lo que encadenó mañanas, tardes y noches de trabajo desde la campaña electoral y desde los aciagos días de 2018. Resistencia, resiliencia, son los conceptos que lo definen.

 

Tanto ímpetu trae que en dos meses ya consumió a dos titulares de infraestructura, uno de salud, otra de seguridad pública, todos secretarios nonatos, y también varios colaboradores de menor rango integrantes de su equipo, aún antes de tomar protesta como gobernador constitucional.

 

Como parte de la Cuarta Transformación, asume la tarea de combatir la corrupción que le heredaron a Puebla los gobiernos del PRIAN.

 

Este día, Miguel Barbosa Huerta corona la larga andadura que comenzó cuando en los lejanos años noventa del siglo pasado, siendo abogado litigante en Tehuacán, la curiosidad lo llevó a la autopista Puebla-Veracruz para conocer al líder social Andrés Manuel López Obrador, a quien llevó naranjas y comida. El tabasqueño encabezaba el éxodo por la Democracia tras el fraude que sufrió en la elección contra Roberto Madrazo.

 

Barbosa conoció ahí a López Obrador y le picó el virus de la política que lo alejó de la práctica de litigante y lo convirtió en político profesional.

 

Se afilió al PRD y de la mano del grupo de Jorge Méndez Spínola y Rosa Márquez, se hizo con la dirigencia del Sol Azteca poblano, justo en los años en que AMLO era dirigente nacional. Luego, se vinculó al grupo de Los Chuchos y llegó a San Lázaro por la vía plurinominal.

 

La familia Barbosa Huerta tomó entonces una decisión crucial: abandonar su Tehuacán querido para irse a radicar a la Ciudad de México con el objetivo de que Miguel tomara con toda seriedad y dedicación su enfebrecida vocación política. Charito, su esposa, lo impulsó a jugarse el todo por el todo.

 

Muchos años pasó Barbosa construyendo su carrera nacional de la mano de Los Chuchos, aunque no se desvinculó totalmente de Puebla. Mantuvo el control del PRD poblano con diversos personajes y en 2010 se unió a la alianza que encabeza Rafael Moreno Valle contra la tiranía de Mario Marín.

 

Esa alianza se quebró en 2015 cuando Moreno Valle quiso arrebatarle a la mala el control del PRD poblano, y la historia reciente consigna todo lo que ocurrió después, incluido el año de la elección más violenta de la historia, 2018.

 

El largo conflicto poselectoral de 2018 se resolvió de forma ajustada por un voto, el de la magistrada presidenta Janine Otálora, y el 9 de diciembre de ese año Barbosa probó el amargo sabor de la soledad y las traiciones políticas. A su lado sólo quedaron Charito, sus hijos, Gabriel Biestro y algunos otros. Los demás corrieron a buscar el cobijo del árbol morenovallista.

 

 

Pero el Tribunal de Lo Eterno dictó una nueva sentencia el 24 de diciembre en la forma trágica de un accidente mortal que borró al morenovallismo de la faz de la tierra. Ese día no conquistó el poder, pero tuvo otra oportunidad de hacer mejor las cosas.

 

El Barbosa de la campaña 2019 fue otro, con la reconciliación como oferta básica. Ganó la elección no de forma ajustada pero sí en un contexto de alta abstención, así como el rechazo a su proyecto en la capital y la zona de las Cholulas, resultado del desaseo en los gobiernos municipales de Morena.

 

Ahora, Barbosa tiene dos retos: hacer un gobierno exitoso en términos de gestión pública, pero al mismo tiempo hacer un gobierno acorde a los principios de la Cuarta Transformación, específicamente en los rubros de austeridad y lucha contra corrupción.

 

Cómo hará compatibles ambos retos es algo que escucharemos este día en la toma de protesta. El reto es de enorme complejidad, pues muchos de sus secretarios son novatos, quienes tomarán una natural curva de aprendizaje.

 

Por el bien de Puebla, que le vaya bien a Barbosa.

 

Que le vaya bien a Barbosa, porque los poblanos necesitamos estabilidad y seguridad, así como confianza para invertir.

 

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