Miercoles, 13 de Noviembre del 2019
Lunes, 04 Noviembre 2019 00:56

AMLO y el Golpe de Estado

AMLO y el Golpe de Estado Escrito Por :   Arturo Rueda

Entonces sólo cabe preguntar, tras los dichos de AMLO sobre el golpe de Estado: ¿la cuarteadura entre el Ejército y el Presidente es mayor a lo que vemos? ¿Por eso López Obrador les envió un mensaje destacando la amplia base social que lo apoya?


 

Por la herida de Culiacán se sigue desangrando el gobierno de López Obrador. El único torniquete posible para frenar ese sangrado, la renuncia de Alfonso Durazo a la Secretaría de Seguridad Pública, no se aplicó ni a tiempo ni a destiempo. El efecto rebote es la apertura de nuevos frentes para el tabasqueño que incluso lo llevan a abrir un capítulo inédito en la historia moderna: el golpe de Estado.

 

La primera referencia desafortunada fue la conferencia mañanera en la que se enfrascó en un toma y daca con los reporteros que lo urgían a detallar los detalles no revelados en la cronología del operativo fallido contra el Chapito. Ahí, López Obrador se puso en los zapatos de Madero por la agresividad de los reporteros, a quienes aplicó la frase “muerden la mano de quien los quitó el bozal”.

 

Pero el sábado escaló la metáfora en la que se ve a sí mismo como un Madero del siglo XXI, a quien los poderes fácticos o el Ejército quisieran aplicarle un golpe de Estado, colocando las redes sociales un mensaje críptico dirigido a… ¿?

 

“¡Qué equivocados están los conservadores y sus halcones! Pudieron cometer la felonía de derrocar y asesinar a Madero porque este hombre bueno, Apóstol de la Democracia, no supo, o las circunstancias no se lo permitieron, apoyarse en una base social que lo protegiera y lo respaldara.

 

“Ahora es distinto. Aunque son otras realidades y no debe caerse en la simplicidad de las comparaciones, la transformación que encabezo cuenta con el respaldo de una mayoría libre y consciente, justa y amante de la legalidad y de la paz, que no permitiría otro golpe de Estado en nuestro país”. Hasta aquí la cita.

 

¿Quién o qué grupo ha pensado en un golpe de Estado? ¿Qué información tiene el Presidente que no nos ha compartido?

 

El Presidente hace referencia a las expresiones del general Carlos Gaytán Ochoa en un desayuno en la Sedena, cuyo discurso fue boletinado oficialmente y tiene expresiones no vistas en personal de la milicia. Se dice que ese discurso fue palomeado por el titular de Sedena, Luis Crescencio Rejón, como la forma de enviarle un mensaje al Presidente: el Ejército no está contento tras los hechos de Culiacán y el operativo fallido porque los militares han sido los más desgastados ante la opinión pública nacional.

 

El general Gaytán dijo: “¿Quién aquí ignora que el alto mando enfrenta, desde lo institucional, a un grupo de “halcones” que podrían llevar a México al caos y a un verdadero estado fallido? He hablado cuidando mis palabras. A pesar de los avatares mencionados, he tratado de mantenerme dentro de la disciplina a la que estoy obligado, y reitero mi lealtad irrenunciable a México”.

 

Ojo, este general habla de la lealtad a México, no al Presidente. E inmediatamente después cerró su discurso pidiendo cerrar filas con el titular de la Sedena, Luis Crescencio Rejón, no con López Obrador.

 

Entonces sólo cabe preguntar, tras los dichos de AMLO sobre el golpe de Estado: ¿la cuarteadura entre el Ejército y el Presidente es mayor a lo que vemos? ¿Por eso López Obrador les envió un mensaje destacando la amplia base social que lo apoya?

 

Si existe esa cuarteadura, es nueva y se suma a los frentes que López Obrador tiene con empresarios, ONG como Méxicanos vs la Corrupción, los medios de comunicación lastimados por el recorte del presupuestos, los poderes fácticos interesados en terminar el NAICM en Texcoco, los factureros amenazados por la reforma que cataloga la defraudación fiscal como delincuencia organizada, y un largo etcétera que extraña el México neoliberal de la corrupción.

 

De fondo, el capítulo Culiacán sigue gangrenando al gobierno por una causa fundamental: el Presidente no castigó con su renuncia a los responsable del operativo fallido. Por el contrario, premió a los responsables poniendo el pecho a la balacera. Y ni así los ha salvado de la quema.

 

Y dos, el presidente tampoco sancionó la mentira de Alfonso Durazo, que en los primeros momentos tras la entrega, afirmó que los hechos de Culiacán se debieron a que una patrulla se encontró al hijo del Chapo y fueron agredidos, cuando ya quedó claro que el Gabinete de Seguridad sabía que se trata de un operativo de captura por mandamiento de una corte de Estados Unidos con fines de extradición.

 

¿Por qué mentirle a los mexicanos de esa forma? ¿Había necesidad o no sabía cómo reconstruir la historia de su operativo fallido? ¿Nos quiso ver la cara de pendejos? Pues no lo logró.

 

Al proteger a Durazo de esa forma, incumple uno de los principios de la 4T —no mentir—, lo que ha desencadenado una andanada que no cesa. Y ahora el Presidente nos tiene hablando hasta de golpe de Estado.

 

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