Jueves, 12 de Diciembre del 2019
Martes, 19 Noviembre 2019 02:45

Le dieron su auto… de formal prisión

Le dieron su auto… de formal prisión Escrito Por :   Arturo Rueda

Para algunos, la cárcel al edil de Tehuacán será visto como un exceso de mano dura. Para otros, es seguir el ejemplo de López Obrador, quien dejó en claro desde su toma de protesta como presidente que no perseguiría a los corruptos del pasado pero sería inclemente con los corruptos del presente, es decir, los afiliados a la Cuarta Transformación


 

La escribimos hace semanas en este espacio: la suerte de Felipe Patjane estaba decidida desde hace un par de semanas y no era otra más que la cárcel. De activo político en la campaña 2018, terminó su primer año de edil como pasivo.

 

Sus números rojos de cara al 2021 eran terribles, pero fue peor comprobar cómo abusó del erario, mal asesorado por su papá que no para de hundirlo al filtrar audios, conversaciones y acusar al gobernador de un golpe autoritario.

 

El viernes por la noche,  cuando se disponía a abordar un avión con rumbo a Brasil para convertirse en prófugo de la justicia, fue detenido en el área de salidas internacionales del aeropuerto de la CDMX y enviado al penal de Tehuacán.

 

¿Cómo pasó Patjane de “hijo político” de Luis Miguel Barbosa, candidatazo ganador en Tehuacán, a terrible alcalde de la segunda ciudad del estado, enamorado funcionario que hizo su prometida a una subordinada suya, presidente derrochador de recursos, traidor al gobernador, rebelde a la designación de funcionarios que tenían la misión de rescatar el fallido gobierno de Morena en esa ciudad y, ahora, preso acusado por el delito de ejercicio indebido de la función pública al firmar contratos indebidos por 62 millones de pesos?

 

El trayecto de la brevísima carrera política del joven empresario sólo puede explicarse a través de su falta de lealtad: fue Barbosa quien lo invitó a ser candidato por Morena y fue a Barbosa a quien traicionó en por lo menos tres ocasiones.

 

Sin embargo, no es la traición, sino la ingobernabilidad en Tehuacán lo que llevó a la cárcel, además de la disposición ilegal de recursos públicos para hacer negocios turbios.

 

Para algunos, la cárcel al edil de Tehuacán será visto como un exceso de mano dura. Para otros, es seguir el ejemplo de López Obrador, quien dejó en claro desde su toma de protesta como presidente que no perseguiría a los corruptos del pasado pero sería inclemente con los corruptos del presente, es decir, los afiliados a la Cuarta Transformación.

 

Lo que sí es, es un mensaje claro para los ediles y funcionarios de Morena en Puebla: se acostumbraron a la anarquía, a no rendir cuentas a nadie excepto a sus propios excesos. Ahora llegó el momento de pagar esos excesos. Que se miren en el espejo del edil tehuacanero.

 

En esa materia, Patjane se despachó con la cuchara grande pues la alcaldía de Tehuacán le sirvió para todo, incluso conseguir novia y prometida, menos para hacer un buen gobierno.

 

La incidencia delictiva se disparó, las arcas municipales se vaciaron, personeros del edil se dedicaron a hacer negocios y a Patjane se le despertó una fiebre por todo lo que tuviera que ver con el cielo: viajes aéreos, aviones, avionetas y helicópteros.

 

El alcalde no se puede quejar, pues desperdició varias oportunidades que le dieron para enderezar el camino.

 

Tehuacán fue el segundo municipio en firmar un convenio de seguridad con el gobierno estatal. No sirvió de nada.

 

Los trabajadores le hicieron huelga, en Casa Aguayo le arreglaron el tema, pero siguió sin cumplir los acuerdos con la CTM.

 

Llenó al ayuntamiento de priistas y panistas, y aunque fue regañado en público por el gobernador el día de su informe, no hizo cambios ni modificó su actitud.

 

Desde Casa Aguayo le enviaron refuerzos para la Tesorería, la secretaría general, algunas direcciones y hasta jefe de la policía. A todos los corrió en un rato de envalentonamiento. A todos los tuvo que regresar al cargo… demasiado tarde.

 

¿Quién puede defender ahora a Felipe Patjane?

 

Además de su familia —que lo hunde—,  algunos extraviados o temerosos.

 

En el primer caso, se ubica al senador Monreal, precisamente a quien Patjane fue a tocar su puerta en las horas de la desesperación.

 

Entre los temerosos se ubica a José Juan Espinosa y a su esposa Nancy de la Sierra, quienes tienen carpetas de investigación abiertas por su enriquecimiento ilícito.

 

En Puebla ahora hay un jefe político que se llama Luis Miguel Barbosa, y quien no quiera entenderlo en Morena tendrá un final parecido al de Patjane, quien pasará una buena temporada a la sombra defendiéndose jurídicamente de los desfalcos que firmó

 

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