Viernes, 24 de Enero del 2020
Jueves, 28 Noviembre 2019 03:12

Biestro se graduó con la elección del nuevo titular de la ASE

Biestro se graduó con la elección del nuevo titular de la ASE Escrito Por :   Arturo Rueda

El barbosismo, pues, ya tiene al auditor que quería: un personaje cercano a la Cuarta Transformación, pero también un perfil con alto conocimiento técnico y ética a toda prueba. Romero Serrano siempre fue la mejor carta, y pese a que perdió hace siete años con David Villanueva, la política le dio la revancha


 

El minuto a minuto de la larga jornada parlamentaria en la que Francisco Romero Serrano fue electo como nuevo titular de la Auditoría Superior del Estado gradúa a Gabriel Biestro como un operador político de altos vuelos que, pese a jugar con una carta marcada a lo largo de todo el proceso, así como a la traición que sufrió en la votación del pleno, supo sacar agua del pozo para el barbosismo.

 

Como advertimos ayer, las últimas horas serían cardiacas pues tanto los grupos de interés temerosos de lo que se avecina, como algún aspirante en estado de desesperación harían hasta lo imposible por reventar a Romero Serrano. Y no se quedaron lejos, pues el resultado final de la votación, 27 votos, dio en el mínimo necesario.

 

Sin embargo, tras las últimas reuniones con los grupos, Gabriel Biestro tenía amarrados 32 votos en favor de Romero Serrano. Ya se sabía que el PAN iba en contra, así como los irreductibles ridículos de José Juan Espinosa y Héctor Alonso. Por default había seis votos en contra, con lo que quedaban 35 diputados.

 

Pero a la mera hora hubo 10 votos en contra, 2 votos nulos y 2 abstenciones. Es decir, 14 legisladores votaron en contra de Romero Serrano, un número inesperado de personajes que habían dicho que sí pero a la mera votaron en contra.

 

La cosa se puso peor cuando Mónica Rodríguez Della Vechia subió a tribuna a vetar el voto de tres legisladores de Morena, argumentando que le habían firmado oficios de postulación al ahora auditor. En ese momento la elección se puso al rojo vivo, pues sin esos tres votos era imposible llegar a la mayoría calificada de 27.

 

Para ese momento, finalmente, se descubrió la mano que mecía la cuna: pese a su cercanía con el gobernador Barbosa, el aspirante Díaz Carranza operaba a unos metros del Congreso para descarrilar a Romero Serrano. El periodista Iván Tirzo publicó en su cuenta de Twitter una conversación en la que el notario oaxaqueño citaba a un diputado en Profética y le pedía apoyo para tumbar al contador bajo el argumento de que “los iba a chingar”.

 

¿A quién le escribió Díaz Carranza? Pues al parecer a Oswaldo Jiménez. El oaxaqueño terminó convertido en el candidato del PRIAN y no de la Cuarta Transformación.

 

En situación extrema, pues de acuerdo a la ley si nadie obtenía la mayoría calificada, la terna se desechaba y tendría que presentarse una nueva en la que no podría incluirse a ninguno de los integrantes de la primera, Gabriel Biestro comenzó a operar para sacar adelante un barco que se hundía.

 

Primero recuperó los tres votos de los diputados de Morena que supuestamente firmaron cartas de postulación, y luego atrajo dos votos que originalmente no se habían comprometido. Es imposible saber quiénes fueron los traidores, dado que las cédulas son secretas, pero aquí va la especulación.

 

Con Morena fueron el PT, el PES, Kuri y los cuatro independientes sin partido. Se sospecha, sin embargo, que la diputada Cabrera Camacho por su pleito con el coordinador Valentín Medel, votó en abstención. Pero es especulación.

 

Del llamado G5, por lo menos 4 fueron en contra y sólo uno a favor. Entre los primeros traidores se cuenta al ex edil Carlos Morales.

 

Así que la clave, los votos bisagra, hay que encontrarlos en el PRI.

 

Aunque originalmente Casique se volcó a favor de Díaz Carranza y anunció el voto en contra de toda su fracción, es probable que uno se haya ido por la libre, que habría sido el voto clave. Una vez más es especulación, pero es probable que Casique, Josefina y Rocío García Olmedo hayan mantenido su negativa, pero Nibardo haya ido con Morena de último segundo.

 

Ese análisis nos lleva a una sola conclusión:

 

El barbosismo, pues, ya tiene al auditor que quería: un personaje cercano a la Cuarta Transformación, pero también un perfil con alto conocimiento técnico y ética a toda prueba. Romero Serrano siempre fue la mejor carta, y pese a que perdió hace siete años con David Villanueva, la política le dio la revancha.

 

 

El poder es para poder, se confirma, pero ese axioma necesita operadores talentosos capaces de sacar agua del pozo en situaciones críticas. El logro es enteramente de Gabriel Biestro que supo conducir la votación hacia el lugar que quería. Ayer, con la complejísima elección del nuevo titular de la ASE, Biestro se graduó.

 

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