Domingo, 08 de Diciembre del 2019
Lunes, 02 Diciembre 2019 02:42

Un año después

Un año después Escrito Por :   Arturo Rueda

Un año después con Andrés Manuel López Obrador no sabemos si México es un país mejor, estancado, o peor, pero sus márgenes de aprobación se mantienen entre el 68 y el 62 % según casi todas las encuestas. Un año después sólo ha perdido entre el 12 y el 16 % de la aprobación del 80 % que llegó a tener en el inicio. Un año después, con una inseguridad creciente y una economía paralizada, el presidente sigue siendo muy popular


 

Un año después nadie tiene la certeza de que México sea un mejor país bajo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

 

Un año después la inseguridad no ha bajado, la delincuencia se aficiona a las matanzas colectivas, el Cártel de Sinaloa sometió al Estado Mexicano y los raterillos y raterotes hacen de la suyas sin que nadie les ponga freno.

 

Un año después la cantidad de homicidios dolosos es aún mayor que en el último de Enrique Peña Nieto, por lo que la prensa se da vuelo con los titulares de que el “Primer año de AMLO es el más sangriento en la historia del país”. Así lo dicen las estadísticas.

 

Un año después nadie es más rico en México, ni hay más empleos, tampoco hay más inversiones.

 

Un año después la economía dejó de crecer. Primero se habló de estancamiento, ahora se reconoce la recesión.

 

Un año después, en una economía en recesión, no hay creación de más empleos. Pura y simple lógica: nadie se expande, nadie abre nuevas oficinas, nadie lanza nuevos proyectos. Todo frenado.

 

Un año después el peso no se ha devaluado ni se ha desatado una espiral inflacionaria. Eso sostiene a la economía en recesión.

 

Un año después seguimos lidiando con Trump, haciendo el trabajo sucio en la frontera sur, resistiendo el Muro y hasta la denominación de terroristas para los cárteles mexicanos.

 

Un año después los grandes empresarios se duelen todavía de la cancelación del NAICM de Texcoco, y aunque en público hay cordialidad y promesas de inversiones, nadie confía en la palabra del presidente.

 

Un año después el aeropuerto de Santa Lucía no tiene pies ni cabeza, pues oficialmente ya se reconoce que la primera y tercera pista no podrán operar simultáneamente.

 

Un año después no hay un plan maestro para conocer cómo será la conectividad entre Santa Lucía, el aeropuerto Benito Juárez y Toluca.

 

Un año después la refinería de Dos Bocas es otro sueño guajiro. Tanto que ninguna empresa internacional la quiso construir. No tiene futuro.

 

Un año después el Tren Maya pinta para desastre ambiental y un negocio sin futuro. No tiene avances.

 

Un año después hay menos dinero para obras en el Presupuesto federal porque todo lo chupan los subsidios a ninis, a abuelitos, a campesinos en Sembrando Vidas. Inversión pública no productiva.

 

Un año después ya no hay Seguro Popular, pero no se sabe qué lo sustituirá.

 

Un año después ya hay Guardia Nacional, pero sus efectos no se sienten porque el Ejército ha recibido la orden de no disparar contra el “pueblo bueno” y dejar hacer y deshacer a los cárteles.

 

Un año después sobran balazos y a nadie le interesan los abrazos. 

 

Un año después la cúpula del Ejército Mexicano luce fragmentada en su lealtad al Comandante Supremo. Tanto que les da miedo un golpe de Estado.

 

Un año después hospedamos a dictadores como Evo Morales y nos peleamos con la inteligencia de Vargas Llosa.

 

Un año después no hay partido en el poder, pues una facción de Morena disputa el partido con el objetivo de desplazar a López Obrador y otra quiere quedarse con él.

 

Un año después ya no hay CNDH, pues la elección de su nueva presidenta Rosario Ibarra Piedra barrió con la legitimidad y legalidad del organismo.

 

Un año después la oposición PRIAN se reorganiza y pasa del ataque en redes sociales y medios de comunicación, a una movilización incipiente en las calles.

 

Un año después con Andrés Manuel López Obrador no sabemos si México es un país mejor, estancado, o peor, pero sus márgenes de aprobación se mantienen entre el 68 y el 62 % según casi todas las encuestas.

 

Un año después sólo ha perdido entre el 12 y el 16 % de la aprobación del 80 % que llegó a tener en el inicio.

 

Un año después, con una inseguridad creciente y una economía paralizada, el presidente sigue siendo muy popular entre los mexicanos que desean acabar con la corrupción tradicional de los políticos.

 

Un año después, la oposición comienza a articularse para resistir.

 

Pero después de un año, vendrá el segundo, el tercero, el cuarto, el quinto y el sexto.

 

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