Jueves, 20 de Febrero del 2020
Viernes, 20 Diciembre 2019 00:01

2019: el trono volvió a ocuparse

2019: el trono volvió a ocuparse Escrito Por :   Arturo Rueda

El trono quedó vacante, pero lo conquistó quien tuvo una mejor estrategia y aliados más disciplinados. La sola circunstancia no encumbró a Luis Miguel Barbosa, quien trazó un plan bien delineado con tres fases: ganar la gubernatura interina, luego volver a conquistar la candidatura y, finalmente, ganar la elección constitucional. Ganó quien mejor leyó su circunstancia. Así de simple, así de complejo


 

Un resumen simple del 2019, quizá simplista, es afirmar que entramos sacudidos al nuevo año y lo terminamos en estabilidad. Del status quo que había en Puebla al mediodía del 24 de diciembre de 2018 no queda nada, pues el giro de ciento ochenta grados que dio el mundo desplomó a la clase dirigente empresarial y política del morenovallismo, mientras que encumbró a quienes eran los perdedores, Luis Miguel Barbosa y su grupo.

 

Por supuesto, nada se dio en automático ni por un determinismo histórico. Aunque en medio de las subidas y las bajadas se encuentra el drama humano de los tripulantes del Agusta, también la tensa partida de ajedrez que comenzó a jugarse a partir de ese momento.

 

Digo tragedia, como puedo decir magnicidio, accidente, negligencia o falla humana que haya tirado ese helicóptero en el que viajaba el hasta ese momento el hombre más poderoso de Puebla, Rafael Moreno Valle, y la gobernadora del estado, Martha Erika Alonso. El destino hubiera sido diferente si hubiera muerto uno u otro, pero la sacudida fue la muerte de ambos al mismo tiempo.

 

Si el helicóptero se hubiera desplomado sólo con Moreno Valle, no se hubieran convocado a nuevas elecciones. Martha Erika hoy sería viuda, pero gobernadora. Del otro lado, si se hubiera muerto sólo Martha Erika, Rafael Moreno Valle habría planteado una nueva batalla con otro candidato.

 

Lo trágico, pues, fue la muerte de ambos al mismo tiempo, lo que dejó al grupo en orfandad, pues aunque muchos se sentían con tamaños, fueron ubicados en su realidad como liliputienses de la política, en especial quien debió ejercer de heredero, Antonio Gali Fayad.

 

Frente al desconcierto, la orfandad, los pleitos internos, ganó quien supo leer mejor el momento, quien tuvo la frialdad de mover las fichas con disciplina y visión. Ese hombre fue Luis Miguel Barbosa, el hombre que decidió no incorporarse al Gobierno federal para continuar su lucha a machetazos.

 

De entre todos, los elementos postaccidente, para algunos nada es tan decisivo como la discordia de la familia morenovallista, devorada por sus antiguas intrigas, por sus nuevos odios, por las ganas de estorbarse entre ellos mismo, y quizá por la traición. Nadie supo ni pudo asumir un liderazgo, y hoy todos son perdedores.

 

¿Qué mano cambió el destino de Puebla y los poblanos?

 

Hasta hoy no lo sabemos, porque un año después no hay resultado concluyente de las investigaciones. Todo cabe en la especulación, porque un año de análisis periciales no ha podido responder la pregunta determinante: ¿qué causó la caída en picada de un helicóptero que, por diseño, no podía caerse así?

 

Algo muy grave ocurrió en el aire, y ningún análisis de las piezas ni siquiera aventura una hipótesis del porqué. Y sin porqué, la herida sigue abierta, especialmente para las familias, amigos y beneficiarios de ese grupo en el poder.

 

Para el grueso de la población, sin embargo, no hubo cambios: así como se acostumbraron a odiar a Rafael Moreno Valle, ahora comienza una campaña de hartazgo contra el barbosismo pese a que apenas lleva unos meses en el poder.

 

El trono quedó vacante, pero lo conquistó quien tuvo una mejor estrategia y aliados más disciplinados. La sola circunstancia no encumbró a Luis Miguel Barbosa, quien trazó un plan bien delineado con tres fases: ganar la gubernatura interina, luego volver a conquistar la candidatura y, finalmente, ganar la elección constitucional. Ganó quien mejor leyó su circunstancia. Así de simple, así de complejo.

 

El trono se ocupó de nuevo, no de forma rápida ni sencilla, así que se va a equivocar quien desestime los hechos que ocurrirán en 2020. La naturaleza contingente de la política se impone, como se impone en la vida misma y en el drama humano.

 

Nunca habrá que olvidar las lecciones que nos deja este alocado y caótico 2019. El año en que la mitad de poblanos que estaba en la cumbre se desplomó junto con la aeronave, y en el que la mitad de poblanos que se habían hundido, subieron con la velocidad de un helicóptero.

 

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