Sábado, 19 de Octubre del 2019
Viernes, 22 Febrero 2019 03:32

Armenta pagará los platos rotos de la Guardia no militarizada

Armenta pagará los platos rotos de la Guardia no militarizada Escrito Por :   Arturo Rueda

El primero en ‘pagar los platos rotos’ será Alejandro Armenta, quien no sólo perderá la candidatura a Casa Puebla, sino es probable que ni siquiera aparezca en la medición oficial aprovechando el candado incluido en la convocatoria, en el sentido de que si no se alcanzan cuatro registros idóneos, calificados así por la Comisión de Elecciones, ni siquiera habría levantamiento de encuesta, sino designación directa


 

Andrés Manuel López Obrador quería una Guardia Nacional con mando militarizado y el Senado de la República, por unanimidad —incluidos los votos de la mayoría de Morena—, le ha entregado una Guardia Nacional con mando civil y plazo perentorio de cinco años para la participación de las Fuerzas Armadas en las tareas de seguridad pública.

 

La única lectura posible es que el presidente perdió y Ricardo Monreal ganó. Es el héroe que impidió la militarización del país, el dique contra la dictadura. Le llueven las felicitaciones por todos lados, especialmente de la sociedad civil y sus membretes que alaban su capacidad para frenar los excesos del Ejecutivo.

 

Pero el ex gobernador de Zacatecas estiró demasiado la liga al enviar a la lona el proyecto de la Guardia Nacional militarizada, que es lo mismo que enviar a la lona al presidente. En su ambición sucesoria adelantada, Monreal le ‘torció la mano’ al tabasqueño.

 

El costo de esta victoria de Monreal sobre AMLO apenas va a escribirse.

 

Sólo basta recordar que la “victoria” de Moreno Valle al paralizar la Ley de Remuneraciones le costó que su helicóptero se desplomara de forma “inusual” y que a dos meses del accidente nadie reclame un informe serio de las investigaciones por parte de la SCT. Se murió el principal líder de la oposición y ya nadie se acuerda.

 

Hubo unanimidad en el voto del Senado. A Monreal se unieron todos los partidos en decirle NO a López Obrador.

 

 

Quizás Andrés Manuel ya aceptó la derrota, puesto contra la pared por Monreal. Todavía en su conferencia mañanera, cuando ya se conocía el acuerdo de los grupos parlamentarios, López Obrador afirmó con su estilo empecinado de me canso ganso “no me voy a dejar y tampoco me voy a echar para atrás, soy perseverante" sobre el mando militarizado. “La gente lo pide”.

 

“Entonces, no es amenaza, ni siquiera advertencia, es hablar claro, si no aprueban mañana o pasado yo aquí doy a conocer mi postura sobre el asunto y el porqué de la actuación de los legisladores y fuera máscaras, o sea, así, abiertamente (...) para que los ciudadanos lo sepan".

 

No vamos a aceptar leyes que no resuelven el problema. No queremos una reedición de la Policía Federal que no funcionó, no voy a simular”, terqueó el presidente ante el hecho consumado desde el Senado.

 

Pero ya a esta hora parece imposible que López Obrador use su potencia en volver a imponer el mando militarizado usando la mayoría en San Lázaro para rechazar el dictamen avalado en el Senado por unanimidad. En caso de hacerlo, las consecuencias serán catastróficas: el presidente y sus diputados federales será satanizados por los mismos periodistas y organizaciones que le queman incienso a Monreal y sus huestes. Se volverán villanos y la historia colocará a Monreal en posición de héroe.

 

Después de su rabieta mañanera, el presidente no dio más declaraciones, pero es claro que un manotazo suyo pudo impedir el aval de los senadores de Morena a la Guardia Nacional descafeinada. Ni modo, Monreal le ganó esta partida. Ahora veremos el costo.

 

Ahora, Monreal y sus huestes de senadores son enemigos internos del proyecto de transformación de Morena.

 

El primero en ‘pagar los platos rotos’ será Alejandro Armenta, quien no sólo perderá la candidatura a Casa Puebla, sino es probable que ni siquiera aparezca en la medición oficial aprovechando el candado incluido en la convocatoria, en el sentido de que si no se alcanzan cuatro registros idóneos, calificados así por la Comisión de Elecciones, ni siquiera habría levantamiento de encuesta, sino designación directa.

 

Ojo a dos expresiones lanzadas por Yeidckol Polevnsky en los últimos días. Uno, la Comisión de Elecciones será muy escrupulosa al revisar el pasado de los aspirantes a la gubernatura, lo que quiere decir que será muy escrupulosa con el pasado de Armenta, pues sería incongruente hacerlo con Barbosa si lo ha elogiado una y otra vez como el candidato idóneo.

 

Dos, que el apoyo de los senadores al oriundo de Acatzingo fue un acto ilegal, un acto anticipado de campaña que debe sancionarse. “El Senado no debe meterse en las decisiones del partido”. Mensaje directo a Monreal.

 

El fin de semana será decisivo para conocer la reacción política de López Obrador a su derrota en el (no) mando militarizado de la Guardia Nacional.

 

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