Miercoles, 23 de Octubre del 2019
Viernes, 22 Marzo 2019 03:35

La miseria humana de Alonso Granados: nuevo capítulo

La miseria humana de Alonso Granados: nuevo capítulo Escrito Por :   Arturo Rueda

Ese contrato, firmado el 9 de enero de 2019 y con vigencia a lo largo de este año, fue el pago anticipado que Huerta Couttolenc le dio a Alonso Granados para lanzarse contra Luis Miguel Barbosa, criticándolo por su estado de salud y augurándole un coma diabético.


 

El morenovallismo, lo que sea que queda de ese grupo, siente pánico ante la inminente llegada de Luis Miguel Barbosa al poder y por numerosas vías trató de impedir su candidatura. La más cínica, lo sabemos todos, fue aglutinarse en torno a Alejandro Armenta Mier y buscar un nocaut con la carta firmada por Martha Hidalgo, la mamá de Martha Erika.

 

Pero no fue la única y aquí le cuento otra historia asquerosa del morenovallismo infiltrándose en Morena. Prepare su estómago porque esto es vomitivo.

 

El protagonista es Héctor Alonso Granados, saltimbanqui de la política que lo mismo ha militado en el PRI, en Nueva Alianza, que ahora en Morena. Seguramente lo recuerda por sus altas pretensiones de convertirse en gobernador interino, pero sobre todo, por ser el miserable que atacó a Barbosa con su estado de salud y le auguró una muerte por coma diabético.

 

En ese momento se infirió que trabajaba hacia la ‘guerra sucia’ como brazo armado del ‘armentismo’. Y quizá sí, pero era algo más: un beneficiario post mortem del morenovallismo.

 

Este día, CAMBIO le presenta las pruebas documentales: Héctor Alonso Granados, diputado por Morena, continuó siendo beneficiario del morenovallismo aun después de la muerte de Martha Erika y Rafael.

 

En el periodo de incertidumbre tras el ‘helicopterazo’, Alonso recibió un contrato por asignación directa de casi cuatro millones de pesos otorgado por Bernardo Huerta Couttolec, entonces rector de la Universidad Tecnológica de Puebla, para su empresa Profesionales en Comidas Industriales (Procomin) para otorgar el servicio de comedor en el Centro de Capacitación Audi de Ciudad Modelo.

 

Es importante subrayar: Alonso Granados y su empresa recibieron el contrato por asignación directa, cuando en realidad la UTP debió haber convocado a una licitación dado que el monto era superior al millón de pesos, obligación legal que así se establece en la Ley Estatal de Adquisiciones y Arrendamientos del Estado.

 

Ese contrato, firmado el 9 de enero de 2019 y con vigencia a lo largo de este año, fue el pago anticipado que Huerta Couttolenc le dio a Alonso Granados para lanzarse contra Luis Miguel Barbosa, criticándolo por su estado de salud y augurándole un coma diabético.

 

En el excelente reportaje firmado por Luis García Garnica, soportado con pruebas documentales, se establece: “en su calidad de rector de la UTP, Huerta Couttolenc benefició al legislador morenista y a su empresa Profesionales en Comidas Industriales (Procomin), evadiendo el sistema de licitación vigente y firmando el contrato por tres millones 199 mil 987 pesos el pasado 9 de enero de este año, cuando en el Congreso local apenas comenzaba la discusión por la designación del gobernador interino.

 

“Documentos en poder de CAMBIO exhiben que la UTP, bajo el mando de Bernardo Huerta, justificó la adjudicación directa del servicio de comedor para el Centro de Capacitación Audi con un estudio de mercado en el que conglomeró a distintos proveedores y asegurando que la empresa de Alonso Granados es ‘una empresa mexicana con más de 28 años de experiencia dedicada a prestar servicio de alimentos a hospitales e instituciones privadas y de gobierno, sirviendo actualmente cerca de 15 mil comidas diarias a más de 30 clientes’”.

 

Se trata de una ilegalidad flagrante en su forma y en su fondo. En la forma, Alonso Granados no deja de ser un beneficiario del morenovallismo aun ya estando muertos. Dos, se trata de una asignación ilegal mediante la adjudicación directa y sin licitación a Procomin, destacando la ‘calidad, honestidad, experiencia, efectividad y pasión’ con la que la empresa de Alonso Granados elabora los alimentos”. Un ‘cochupo’ a todas luces.

 

El nexo es clarísimo.

 

Un morenovallista, Bernardo Huerta Couttolenc.

 

Un crítico a sueldo de Luis Miguel Barbosa, el diputado Alonso Granados.

 

Y entre ellos el contrato ilegal de 3.2 millones de pesos para surtir de alimentos al Centro de Capacitación Audi.

 

Que Dios perdone su miseria humana.

 

Ahora, se une al ‘barbosismo’ esperando mantener éste y otros contratos más. ¿Podrá?

 

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