Viernes, 15 de Noviembre del 2019
Miércoles, 06 Junio 2018 02:23

Violencia

Violencia Escrito Por :   Luis Antonio Godina

Hace unos días, dos candidatas fueron asesinadas. Una en Puebla y otra en Oaxaca.


 

La violencia, pues, ha estado acompañando al actual proceso electoral.

 

Lo hemos dicho una y otra vez, una campaña electoral es el espacio ideal para confrontar ideas, exponer proyectos, fijar posiciones respecto a los temas que ocupan a los ciudadanos.

 

Sin embargo, desde el inicio de las contiendas hemos visto violencia.

 

En los discursos para deplorar al adversario lo que más hemos escuchado es violencia.

 

En los debates, ha habido violencia.

 

En los spots, la violencia no se ha detenido.

 

Y mención aparte son las redes sociales que día tras día se han caracterizado por imprimir una violencia sin freno. Basta darse una vuelta por ellas para percatarse de eso.

 

La violencia en el lenguaje puede, y lo ha hecho, convertirse en violencia física. Los apodos puestos a los seguidores de los candidatos presidenciales, por ejemplo, son una muestra de la violencia que convive con nosotros.

 

Y lo son también las notas falsas que se viralizan en redes sociales o en servicios de mensajería en los teléfonos celulares, que lo único que buscan es que los mexicanos nos confrontemos, nos dividamos, nos odiemos.

 

Dividir al país entre buenos y malos, entre ricos y pobres, entre privilegiados y desprotegidos, sólo nos va a llevar a seguir fomentando la violencia.

 

De acuerdo con algunos conteos, en el proceso electoral del 30 de marzo y el 26 de mayo se han registrado 177 agresiones a políticos, y desde el inicio del año electoral, el primero de septiembre de 2017, se han contabilizado 102 candidatos asesinados.

 

Todos debemos condenar estos crímenes que atentan contra nuestra vida democrática, que buscan cercenar nuestro derecho a elegir a nuestros aspirantes, que pretenden amedrentarnos.

 

Todos debemos hacer un esfuerzo por fomentar el debate y hacer a un lado la violencia, los insultos, los apodos hirientes, las agresiones verbales.

 

Nunca como hoy requerimos estar unidos. Un país dividido, confrontado, no le conviene a nadie.

 

Estoy seguro que ninguno de los candidatos presidenciales quiere gobernar un país en donde lo único que no haya sea violencia.

 

Empecemos, pues, por nosotros mismos. Detengamos la violencia.

 

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