Miercoles, 12 de Diciembre del 2018
Indicador Político

A lo mejor no va a ser necesario tomar tan en serio al presidente López Obrador en sus abruptos políticos: en el 2006 mandó al diablo las instituciones electorales y en el 2018 las elogió porque le dieron la victoria.

Una de las palabras que podrían resumir las posibilidades del proyecto de gobierno del presidente López Obrador es ‘oxímoron’, la mezcla de dos posiciones encontradas y hasta excluyentes. Su populismo político estará acotado por la dominación del neoliberalismo en economía y desarrollo: será populismo neoliberal.

Como era de esperarse, el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador como movilizador de masas quiere reproducirse como presidencialismo de pueblo. Por esos objetivos, su modelo presidencial representa un retroceso al avance en la deconstrucción de la institución que ha dominado y controlado la política y la sociedad desde las comunidades indígenas originarias.

1.- El neoliberalismo entró a México de la mano del Fondo Monetario Internacional. La política económica del gobierno de Echeverría aumentó el gasto y expandió el Estado en 10 puntos porcentuales, pero sin asegurar incremento en los ingresos. La inflación pasó de un promedio anual de 2% hasta 1970 a 20% en 1973-1976 y subió a 35.7% en el sexenio de López Portillo.

La resolución final de la elección de gobernador en Puebla va a definir el rumbo de la política electoral del gobierno del presidente López Obrador: o seguir los pasos del viejo PRI que se quedaba con todas las posiciones electorales usando su fuerza institucional o fundar un mecanismo realmente democrático donde impere el respeto al voto.

Si el presidente López Obrador quiere iniciar su sexenio 2018-2024 con una nueva etapa en el ejercicio del poder, lo más importante radicará en dos cosas: reconocer que su modelo es populista y convertir al populismo en una propuesta de socialdemocracia con nuevos pactos sociales con empresarios, trabajadores y grupos sociales y presidencialismo acotado.

1.- La nueva fase histórica de México, que se inauguró el sábado 1 de diciembre de 2018 con López Obrador, en realidad comenzó en 1981: en el escenario de un congreso del Colegio Nacional de Economistas se confrontaron dos posiciones de proyectos de nación; de un lado el popular, encabezado por sectores progresistas de profesionales ligados al Congreso del Trabajo; por otro, el neoliberal, perfilado por la élite gobernante administrativista y tecnocrática que se encaramó en la presidencia de la mano del Fondo Monetario Internacional en 1975 y su cabeza de playa José López Portillo.

Para el politólogo José Luis Reyna, pionero del análisis del sistema-PRI

 

Justo después de que dio por perdonados a todos los corruptos del viejo régimen priista en sus diferentes sexenios, el presidente electo López Obrador puso en marcha la redacción de la Constitución Moral que carecerá de espacio político efectivo y que quedará como un documento sin valor político real.

La crisis en el PAN quiere seguir profundizándose por los comportamientos de algunos de sus dirigentes, pero la presidencia de Marko Cortés y la coordinación senatorial de Rafael Moreno Valle parecen haber superado el colapso ‘anayista’ con el aislamiento del senador Damián Zepeda.

Como en los tiempos de Luis Echeverría, Carlos Salinas de Gortari y Enrique Peña Nieto la televisión privada ha asumido con el presidente electo López Obrador su papel de aparato ideológico de dominación del poder político en turno. Si Televisa fue “soldado del PRI, soldado del presidente”, ahora TV Azteca ha suplido ese papel con el gobierno López Obrador-Morena.

Un poco porque parece que sigue en campaña, otro porque no quiere dejar hilos sueltos y otro más porque está siendo empujado por sus aliados, el caso es que el presidente electo López Obrador quedó atrapado en la telaraña de las consultas y de las agendas de los intereses de la élite desplazada del poder.

A partir de su mayoría absoluta en el Senado, Morena y sus aliados rompieron el Estado de Derecho al modificar una ley específicamente para permitir que el escritor naturalizado mexicano Paco Ignacio Taibo II pudiera ser director del Fondo de Cultura Económica, cargo reservado por ministerio de ley para mexicanos por nacimiento.

La disputa por el PRI ha comenzado a subir de tono por el acoso contra el presidente Enrique Peña Nieto en estos últimos días de gobierno, sobre todo por revelaciones sin pruebas sobre narcotráfico, los expedientes abiertos de corrupción y la presión social en redes cibernéticas.

Si alguna prueba faltaba para caracterizar la 4ª Transformación como la 3ª Bis del PRI, la creación del consejo empresarial de asesoría del presidente López Obrador acomodó las cosas en su lugar.

Lo único que queda claro en el desorden en las decisiones que está tomando el próximo gobierno de López Obrador es que será un sexenio de decisiones personales, algo que no habíamos visto desde Luis Echeverría.

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