Miercoles, 17 de Octubre del 2018
Martes, 13 Febrero 2018 03:13

El factor Doger en la elección de Puebla

El factor Doger en la elección de Puebla Escrito Por :   Jose Zenteno

El PRI se ha debilitado en el estado de Puebla, es innegable. La causa de la última pérdida de competitividad electoral de ese partido se explica por el éxodo de sus militantes a Morena y al PAN, así como por la conversión de liderazgos comunitarios que le proveían de una base social en las colonias populares y en las zonas rurales. Desde luego que el entorno nacional tampoco ayuda al tricolor, lo que le ha generado ser el partido más rechazado en todas las encuestas. En este escenario es posible que el PRI pueda competir por la gubernatura de Puebla, yo creo que sí.


Revisemos algunas cifras.

 

Casi la mitad del electorado elige por el candidato no por el partido político y 1 de cada 5 suele votar por diferente partido, ello significa que 7 de cada 10 son electores cambiantes. Cerca del 60% no simpatiza con ningún partido. 2 de cada 3 electores en el estado quieren cambio de rumbo y cambio de partido político en el gobierno estatal, mientras que 7 de cada 10 rechaza que la esposa del ex gobernador Rafael Moreno Valle sea la próxima gobernadora. La brecha entre la intención de voto de Andrés Manuel López Obrador y el resto de candidatos de Morena es al menos de 10 puntos, eso incluye a Luis Miguel Barbosa.

 

A pesar de que la marca PRI contamina con atributos negativos a sus candidatos, aún quedan muchos millones de electores que pueden ser susceptibles de votar y de hacer ganar a un candidato de ese partido, como ocurrió en el Estado de México. El mercado potencial de un candidato del PRI se reduce pero no tanto como para descalificarlo por default.

 

La demanda de cambio subyacente debilitará a la candidata del PAN y su pléyade de partidos. La razón es muy simple: la gente entenderá que Martha Erika es la vía para que Rafael Moreno Valle siga gobernando Puebla. Ignoro si perderá tantos votos que la saquen de la competencia o si el candidato Ricardo Anaya le dará los votos adicionales para ganar, lo que sí puedo afirmar es que están en riesgo alrededor de 10 puntos de su base electoral, eso equivale a más o menos 435 mil votos.

 

Por el lado de Morena la cosa pinta bien pero no tanto como para sentirse ganadores. La inercia del cambio les favorece por ser partido nuevo con candidato viejo. Consiguieron la quintaescencia de la alquimia electoral; representan el cambio a pesar de que su candidato es el que más veces ha competido por la Presidencia de la República. La ventaja de López Obrador consiste en que ha sido candidato opositor y por ese motivo parece que es el único que puede cambiar las cosas en el país, de ahí su fortaleza electoral. Sin embargo, en este momento los candidatos de Morena a diputado federal, senador, diputado local, gobernador y presidente municipal, tienen entre 10 y 15 puntos menos de intención de voto que el candidato a presidente de la República. El destino de esos candidatos depende de que López Obrador siga fuerte y crezca en el estado. La clave para sus opositores es evitar que el tabasqueño siga creciendo.

 

También es cierto que el candidato que acaba de entrar a la competencia por el gobierno del estado es Enrique Doger. Su candidatura al interior del PRI apenas tiene 3 semanas de haberse concretado, mientras que Martha Erika Alonso y Luis Miguel Barbosa le llevan meses de ventaja. El discurso del precandidato del PRI ha sido agresivo, tocó temas significativos para el electorado y contrastó posiciones con sus dos adversarios en un afán de recortar distancias y consolidarse como opción opositora al régimen panista. Al menos en Puebla el famoso ‘PRIAN’ de López Obrador está lejos de parecer real debido a la estrategia de Enrique Doger.

 

En Puebla hay dos candidatos de oposición en franca competencia por la gubernatura. Uno con el viento a favor que va muy cómodo en el barco del candidato presidencial, otro con el viento en contra pero con una tripulación y capitán experimentados. La pregunta que podría terminar por definir el resultado de la elección es a quién de los adversarios le va a quitar más votos la estrategia de Enrique Doger. Veamos las posibilidades.

 

Una parte de los votos que hoy tiene el PAN y tiene Morena provienen de las bases priistas. Ahí existe un voto potencial que Doger puede recuperar y su efecto electoral vale el doble. Quién tiene más priistas renegados y qué tan unidos están al PAN o a Morena es cosa que habrá de verse. Lo cierto es que Doger representa una opción diferente, quizá más atractiva, a la imagen de José Antonio Meade y a la de los otros candidatos a gobernador que perdieron en 2010 y en 2016.

 

El otro segmento electoral que está en juego es el de los votantes independientes. Es claro que estos electores tienen menor probabilidad de votar por el PRI pero tampoco es una avenida del todo clausurada. Este segmento está buscando una opción que acredite capacidad y experiencia para enfrentar los graves problemas que afectan al estado, gusta de un estilo firme y decidido que muestre la energía necesaria para sacar a los delincuentes y recuperar la confianza perdida. La clave para Doger es lograr sobreponer esos atributos que posee a la mala imagen del partido que lo postula. Los adversarios tienen pocos argumentos para acreditar experiencia y firmeza pero tienen partidos políticos menos desacreditados que el PRI. La lucha por este segmento del mercado electoral se librará en los medios y en las redes.

 

La otra vertiente de la competencia la van a definir los candidatos del PAN y de Morena. Tarde o temprano los ataques van a salir, los paños sucios se van a ventilar y el lodo va a ensuciar a todos, hasta a los impolutos de Morena. Es lógico anticipar un escenario de confrontación entre el morenovallismo y el lopezobradorismo hasta que salga sangre, sudor y lágrimas. Si Doger se posiciona en el sitio correcto puede beneficiarse de esa guerra a muerte entre azules y morenos.

 

Me gusta el escenario que se está conformando en el estado de Puebla. La competencia será real, el triunfador será quien tenga la mejor estrategia y sea capaz de ejecutarla con eficacia. El factor Doger puede inclinar la balanza e incluso dar la campanada en un país donde está de moda ser antipriista.

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