Viernes, 14 de Agosto del 2020
Lunes, 22 Enero 2018 01:44

Todos con López Obrador y a ver qué pasa

Todos con López Obrador y a ver qué pasa Escrito Por :   Jose Zenteno

En el noble oficio que me tocó desempeñar tengo la gran fortuna de conocer aspectos de la realidad social y política desde la perspectiva de las personas, no de los políticos ni de los intereses económicos, sino de los ciudadanos de a pie. Desde esta posición puedo adelantar que Puebla es de López Obrador y Andrés Manuel ganará en este estado a pesar de los intentos desenfrenados del PAN, Moreno Valle y de su grupo. La ventaja es tan amplia y los adversarios han realizado un trabajo tan mediocre que el tabasqueño avanza sin que nadie le ponga un freno. Veamos cómo fue el proceso en 2012 en comparación con el actual.


La serie de encuestas municipales que hicimos en la capital poblana durante el segundo semestre del 2011 mostraban un crecimiento acelerado en la intención de voto del entonces precandidato del PRD a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, al pasar de 13 a 26 puntos entre agosto y diciembre de ese año. Nuestras estimaciones de la capital poblana a finales de 2017 muestran al ahora precandidato de Morena en una proporción muy similar a la que tenía 6 años antes. La diferencia entre 2011 y 2017 es el interior del estado, ya que AMLO ha logrado extender su intención de voto en menos tiempo de lo que le tomó en el pasado proceso electoral. En diciembre de 2017 publicamos una encuesta donde obtiene en el estado el 22 por ciento de las preferencias, 7 puntos por encima del segundo lugar Ricardo Anaya.

 

En el 2012 el entonces candidato de la coalición PRD, PT, Movimiento Ciudadano obtuvo 859 mil votos equivalentes al 21.92 por ciento de la lista nominal vigente para aquella elección en el estado de Puebla. El hoy precandidato de Morena alcanza la misma intención de voto pero en diciembre del 2017, eso significa que le tomó 7 meses menos de lo realizado hace 6 años. Si la tendencia continúa así, AMLO podría conseguir el voto del 30 por ciento de la lista nominal del estado de Puebla.

 

Valdría la pena preguntarnos la razón por la que AMLO va tan arriba en las encuestas. ¿Es él un gran candidato o en verdad los adversarios son unos bultos? ¿Las virtudes de López Obrador han persuadido al electorado o los malos gobiernos han empujado a los ciudadanos a los pies de Morena? ¿Es AMLO o son las circunstancias?

 

Todos los días me llega información que me ayuda a responder a esos cuestionamientos. Muchas veces la información proviene de las investigaciones que hacemos y otras de comentarios de personas que me confían su visión de las cosas. La coincidencia en las versiones es una: los acontecimientos de la vida cotidiana molestan, indignan y prácticamente obligan a votar por el candidato retador a los gobiernos en funciones. Ya no importa si es alto o chaparro, feo o guapo, inteligente o torpe, preparado o ignorante, socialista o capitalista, liberal o conservador, si recibe ayuda de Trump o de Putin; la gente quiere vengarse de los que gobiernan. Y AMLO es el instrumento para la venganza social.

 

Hay sentimientos de ira y tristeza en la mayoría de los votantes de López Obrador. A diferencia de lo que pasaba en otras elecciones, hoy los mexicanos están enojados y frustrados por la realidad que los confronta. Quizá tengan razón, usted amable lector saque sus conclusiones.

 

¿Será posible que los candidatos de Morena a cargos locales también consoliden la misma base electoral de AMLO? Hasta el momento no ha ocurrido. La diferencia en la intención de voto es de 10 a 12 puntos en las simulaciones para presidente de la República en comparación con las simulaciones de gobernador y presidente municipal. En otras palabras, los candidatos locales de Morena no han adquirido las cualidades políticas de López Obrador, pero nada indica que no pueda pasar. Sobre todo si atendemos a lo que cuentan las historias de los poblanos.

 

Sólo hay que preguntarle a los dueños de negocios establecidos que son víctimas del Ayuntamiento todos los días y por cualquier pretexto les cobran la multa de 8 mil pesos. O a los empresarios que quieren venderle algo al Gobierno del Estado o al municipio y tienen que pagar mordidas durante todo el proceso administrativo. O a los ciudadanos que se juegan la vida todos los días al tomar el transporte público, o a las mujeres jóvenes que son víctimas de todo tipo de vejaciones, o a los que hemos sido víctimas de la delincuencia en sus diferentes modalidades; asalto en la calle o en el domicilio, robo de autopartes, robo de vehículos, entre otros delitos. En Puebla tenemos la versión del gobierno donde no pasa nada y todo va en la vía del progreso y la realidad de la gente donde no se puede confiar en nadie y menos en las autoridades.

 

A las condiciones sociales adversas hay que agregarle una realidad política de burla. Si la esposa del ex gobernador resulta candidata al Gobierno del Estado, si el hijo del actual gobernador resulta candidato al Senado de la República, si las esposas de varios presidentes municipales resultan nominadas a suceder a sus maridos en el cargo, veremos un éxodo de votos del PAN a Morena o al PRI (dependiendo de quién sea su candidato). Los temas de la elección local serán muy simples, “votar por la coalición del PAN es votar por 14 años de Moreno Valle en el poder”, “votar por la coalición del PAN es votar por que sigan usando el presupuesto de Puebla para financiar las ambiciones presidenciales de Rafael Moreno Valle”, “votar por la coalición del PAN es votar por más de lo mismo” ¿Usted cree que se van a salir con la suya? Yo creo que no. Hoy 2 de cada 3 poblanos quiere cambio en el estado y sólo 1 de cada 20 quiere el mismo rumbo.

 

No hay que olvidar que las elecciones son el 1° de julio, no el 1° de febrero. La ventaja que hoy tiene Martha Erika se va a disolver en los meses que quedan antes de la elección. La jugada de Moreno Valle de convencer a Lalo Rivera de competir por el PAN en el municipio de Puebla, pretende reducir la pérdida de votos en la capital y de paso deshacerse de su adversario. Lo sentimos por Eduardo quien corre más riesgo debido a la alta propensión de los capitalinos a votar por López Obrador y a la posibilidad que tendrá el morenovallismo de ayudarle a perder. Mientras que el PRI debilitado y sin aliados, es entregado por el CEN y Meade a las manos del PAN para que utilice la base electoral del interior del estado y así hacer frente a la ola morenista. A cambio de ese favor, Moreno Valle le compensa los votos a Meade a través del PVEM y del Panal. Ese es el diseño, falta que les funcione y que el panista les cumpla.

 

En la competencia por la presidencia de la República la lógica es “todos con López Obrador y a ver qué pasa”. No vaya a ser que en la competencia por el Gobierno del Estado la misma lógica se traslade y el grito sea “todos con Barbosa y al carajo Moreno Valle”.

 

 

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