Jueves, 21 de Noviembre del 2019
Viernes, 31 Agosto 2018 02:14

¡Qué miedo!

¡Qué miedo! Escrito Por :   Yaxa Michel

Estas semanas hemos estado viendo cómo dentro del PAN hay una rebatinga por el control de lo que queda del partido. Y mientras se ponen de acuerdo, se organizan, se definen y de más, Morena y AMLO se consolidan.


 

Miedo, eso fue lo que sentí cuando vi a la mayoría de la Cámara de Diputados cantando al unísono “es un honor estar con Obrador”. Y es que esa misma imagen contrasta con la desunión y falta de rumbo de los partidos de oposición. No hay una oposición organizada. A mis adentros pienso “estos cuates van a hacer lo que quieran”.

 

Yo tengo casi 40 años y me ha tocado ver el desmantelamiento del partido hegemónico y el triunfo del pluralismo en México. De verdad, ver a un nuevo partido que ostenta mayorías abrumadoras me trae a la mente la facilidad con la que se puede insertar la ideología bonapartista. 

 

Robert Michels lo describe así “La interpretación bonapartista de la soberanía popular era una dictadura personal conferida por el pueblo, de acuerdo con leyes constitucionales”. Otros tal vez piensan en Nicolás Maduro y Venezuela. Pero lo aterrador de esta escena no es sólo el que exista una mayoría, sino que no existe la oposición.

 

Estas semanas hemos estado viendo cómo dentro del PAN hay una rebatinga por el control de lo que queda del partido. Y mientras se ponen de acuerdo, se organizan, se definen y de más, Morena y AMLO se consolidan.

 

Lo mismo pasa en el PRI: que si el presidente Peña Nieto sugirió cambiar de nombre, que si otros se oponen, que si grupos oportunistas atacan a los actuales dirigentes, que si existe o no autocrítica. Pero no parece pasar nada dentro del PRI que dé señales de cohesión, orden y destino. Y mientras tanto, su pobre bancada quién sabe qué tipo de oposición será.

 

De los demás partidos ni se diga. Movimiento Ciudadano ‘coquetea’ con Morena. El Partido Verde ‘flirtea’ con Morena. Ellos siempre se han sabido vender al mejor postor para sobrevivir. Es justo lo que Morena necesita para tener mayoría absoluta y hacer todas las constituciones que quiera.

 

Hay quienes hablan del fin de estos partidos o hasta del fin de los partidos. Yo creo como lo señala Maurice Duverger que “El verdadero medio de defender la democracia contra las toxinas que ella segrega, no consiste en amputarla de [los partidos] sino en desviar a éstas para su uso propio.”

 

Mi preocupación no es porque le tenga miedo a Obrador en particular, sino porque el ejercicio del poder cambia a quien lo ostenta. Tiende a engolosinar. Miles de años de historia los sustentan. Los mecanismos de equilibrio de poder y de pesos y contrapesos existen por algo.

 

Hasta ahora las luchas que piensan emprender son casi unánimes: corrupción y seguridad. ¿Pero qué va a pasar cuando se quiera cambiar otras cosas, cosas en donde hay diferentes opiniones? ¡No va a haber oposición! Es como esas caricaturas donde ves que el correcaminos se sienta a comer tranquilamente mientras el coyote está distraído peleando contra sí mismo atado a una cuerda.

 

Esperemos que ayer no haya sido el día que se recuerde como el inicio de una nueva hegemonía o, peor, de una dictadura. Esperemos que nuestras instituciones funcionen para hacer contrapesos al poder, y que los partidos de oposición despierten pronto del letargo de la derrota para ponerse a la altura de las exigencias de la historia.

 

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