Miercoles, 24 de Julio del 2019
Miércoles, 31 Octubre 2018 03:21

Acorralando a Uber

Acorralando a Uber Escrito Por :   David Peral Rodríguez

Así es la vida diaria de aquellos que ofrecen sus servicios como conductores ejecutivos a través de aplicaciones móviles, algunos tienen que trabajar 14 horas diarias para solventar sus gastos corrientes, la mensualidad del vehículo, la gasolina, sus comidas, en fin, deben estar sentados esperando la ansiada alerta que les fije un destino incierto.


 

El despertador inoportuno de sus sueños lo atosiga con esa chicharra vulgar, los números le indican que son las 5:00 de la mañana, observa al lado y su hija le alumbra la penumbra, cauteloso le da un beso en la mejilla, se dibuja en su rostro una breve sonrisa llena de amor. Se pone la camiseta, el pantalón, los zapatos, toma su cartera, en el celular enciende la aplicación que le anuncia estar conectado para recibir viajes, el aparato vibra y suena desesperado, el sonido lo abruma, la incertidumbre le planta cara, mientras se pone el cinturón de seguridad las dudas lo asaltan, será un viaje largo, el usuario será un personaje amable o el típico oficinista estulto que se ve superior a los demás. Todo ello es la nada si se compara con el riesgo cada vez más latente de un ladrón infestado por la ira y deseos de matar. Mientras conduce, un locutor le anuncia que una nueva aplicación llegará a Puebla para intentar desbancar a Uber, llega al destino y descubre con zozobra –acaso resignación‒ a dos maleantes que seguro le dirán buenos días con navajas y amenazas.

 

Así es la vida diaria de aquellos que ofrecen sus servicios como conductores ejecutivos a través de aplicaciones móviles, algunos tienen que trabajar 14 horas diarias para solventar sus gastos corrientes, la mensualidad del vehículo, la gasolina, sus comidas, en fin, deben estar sentados esperando la ansiada alerta que les fije un destino incierto.

 

Uber resultó ser un monstruo comercial, en poco más de dos años de funcionamiento en Puebla ha logrado desbancar a los taxistas, ni qué decir de las aplicaciones como Cabify o Easy Taxi que apenas y logran acaparar el 14 por ciento de la preferencia entre los usuarios habituales, todo lo demás es para Uber, sin embargo, la genial transnacional, con el paso del tiempo, olvidó un hecho fundamental para que sus operaciones continuaran con altos niveles de aceptación y calidad: antepusieron los caprichos de usuarios malévolos, de usuarias que por obtener cinco minutos de fama en Twitter denunciaban acoso porque el conductor las saludó, evidentemente la calamidad se aproximaba, los conductores empezaron a bajar su calidad, algunos francamente delincuentes se dedicaron a robar tarjetas de débito o crédito para simular viajes, otros más optaron por entregar sus tarjetas de presentación a los clientes usuales, sin embargo, a Uber no le importó nada de lo expuesto, al contrario, parece que retó aún más a sus conductores y subió su comisión por viaje en un inconcebible 30 por ciento.

 

Los resultados han sido desastrosos, cientos de quejas en las oficinas de Uber, gritos, grupos que organizan pequeñas rebeliones en contra de una pared, quizá esa sea la razón fundamental para que cientos de choferes esperen con ansía la llegada de la app asiática DiDi, los beneficios que ofrece resultan atractivos: comisión de 10 por ciento por viaje, una línea telefónica exclusiva para conductores las 24 horas y un bono de hasta ocho mil 500 pesos si se cumplen determinadas horas conectado.

 

Ojalá que se cumplan las promesas y los poblanos hagamos la prueba de qué tal funciona la aplicación, con esto que escribo no invito a que la gente abandone Uber, por el contrario, deseo que la libre competencia sea una realidad en Puebla, pero sobre todo deseo con todas mis fuerzas que socios conductores puedan tener la certeza de que regresarán a darle un beso a sus hijas y entregar el sustento justo a sus familias.

 

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