Sábado, 20 de Julio del 2019
Miércoles, 11 Abril 2018 02:44

EL CHAIRO COMO INSULTO

EL CHAIRO COMO INSULTO Escrito Por :   David Peral Rodríguez

Nadie imaginó que alguien así podría llegar para pronunciar que salvaría al país de la barbarie, de la corrupción, de los poderosos que atentan contra el pueblo, de los ricos que menosprecian al sujeto que vivirá y morirá en la pobreza. Nadie imaginaba que el hombre del sur tiene su patria llamada ‘La chingada’.


Nadie imaginó que este hombre sería uno de los perfiles más polémicos de nuestros tiempos y uno de los protagonistas que marcaría ‒ante la estupefacción de sus adversarios‒ la agenda política nacional. Los esfuerzos por desaparecerlo de la mente de los mexicanos han sido tantos y ninguno ha funcionado, paradójicamente, toda la energía que empeñan le regala más simpatizantes que han sido llamados populistas y ‘chairos’.

 

Son encantadoras las notas o las opiniones de algunos que intentan por sobre todo derrumbar la fuerza del ‘Mesías tropical’, digo encantadoras porque se sabe que son pagadas y algunas son fervientemente difundidas por aquellos que detestan a Andrés Manuel López Obrador.

 

El miedo se ha convertido en el combustible favorito de los adversarios de López Obrador; intentaron el desprestigio y la calumnia, pero tampoco funcionó, fue en ese momento que recurrieron a estrategias básicas de comunicación política, es por ello por lo que escuchamos y vemos en los spots de ‘Pepe’ Meade la referencia directa al miedo. Ese miedo que teóricos como Hobbes o Maquiavelo promueven en su obra; el mismo miedo que sociólogos y filósofos como Heidegger o Corey Robin describieran como el abominable ente que utiliza el Estado para ofuscar al pueblo.

 

Esta idea del miedo también será rechazada por la población y le generará al partido morenista apenas un rasguño. Naturalmente, la frustración inundará los corazones de los ‘antipejistas’ y será allí cuando surjan nuevamente los insultos, el discurso de odio y las redes sociales funcionarán como catapultas que propaguen la ofensa ‒sin notarlo‒ a la propia democracia llamando a los devotos del ‘Mesías tropical’ de populistas o ‘chairos’.

 

En pleno siglo XXI resulta confuso que se defina una corriente política como ‘chaira’ o populista, sobre todo cuando intelectuales como Chantal Delsol nos dice que estas corrientes están infestadas por idiotas, imbéciles o tarados. Resulta curioso que en estas elecciones se tenga la mediocre costumbre de designar con el término demagogo al orador que denuncia las tropelías que se viven y atiza las pasiones del pueblo, en el mejor de los casos a todo aquel que busque beneficio a través de la palabra se le debe denominar adulador, pues es este el que se opone a la realidad y predice que todo es fácil si se tiene voluntad.

 

Fue el propio Andrés Manuel quien en la Asamblea General de Socios organizada por la ONU quien al ser cuestionado por Adriana Pérez Cañedo sobre el tiempo perdido que haría en vuelos comerciales si vende el avión presidencial, espeto un sencillo “pues no llegué”. Es este el estilo desenfadado el que lo sube como la espuma con el electorado cansado de los discursos llenos de “miedo” que propagan los demás. Los enemigos de Andrés furiosos compartían el video, algunos lo hacían con burlas y otros intentando desmenuzar la verdad detrás de esas declaraciones, el problema radica que estos inconformes no responden mediante argumentos, sino con desconsideración: describen a AMLO como un rematado idiota, loco y peligroso, intentando camuflar su angustia y frustración.

 

Debo reconocer que yo estoy en contra del proyecto político de Andrés Manuel, sin embargo, sus adversarios parece que se empeñan en ser las solapas que acompañen el traje triunfal del tabasqueño.

 

La obsesión de los adversarios de López Obrador por llamarlo populista denota el aspecto más pernicioso de su pensamiento, deja en evidencia que el posmodernismo ha trastocado el pensamiento de los que tendrían que ser estadistas y dejar de utilizar los insultos como deporte nacional.

 

 

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