Lunes, 21 de Octubre del 2019
Lunes, 14 Mayo 2018 02:46

La “sociedad” civil hizo el ridículo: CCE, CCSJ y Consorcio Universitario

La “sociedad” civil hizo el ridículo: CCE, CCSJ y Consorcio Universitario Escrito Por :   Arturo Rueda

Seamos francos: Carlos Montiel y Fernando Treviño, dirigentes del CCE y Coparmex, ¿empresarios de qué son? ¿Cómo generan riqueza? ¿Cuáles son sus empresas? Deberíamos empezar por ahí para hablar de esta supuesta “sociedad civil”.


 

A excepción de Enrique Doger, todos los involucrados en el foro que aspiraba a debate convocado por la “sociedad civil” hicieron un ‘papelazo’. Mal los candidatos que rehuyeron la posibilidad de contrastar ideas y formalizar compromisos en materia de inversiones, educación y combate a la delincuencia, pero peor los dirigentes formales del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia (CCSJ) y los integrantes del Consorcio Universitario (CU), pues en conjunto demostraron que carecen de influencia y credibilidad, y que ostentan membretes que no significan nada en la realidad de Puebla.

 

Sin llevarse a cabo el foro-debate, Enrique Doger fue el ganador pues fue el único que mantuvo la constante voluntad de asistir. El priista sigue confiando en la ‘potencia de sus puños’ y después de erigirse como el ganador en la segunda semana de campaña, quería iniciar la tercera tundiendo al candidato de Morena para continuar su racha ganadora.

 

Pero Barbosa le tuvo pánico al priista, esa es la realidad. Tenía la oportunidad de enfrentarlo cara a cara y desmontar las acusaciones de vida de lujos, gastos discrepantes en su 3de3 y la polémica por la adquisición de la residencia de Miguel de la Madrid en Coyoacán, pero prefirió darse la vuelta y continuar arrastrando ese tema para las semanas que vienen. Y lo que se acumule.

 

No sabemos si el foro se trata de una trampa para ponerlo a boxear con el candidato tricolor, pero con su decisión de ausentarse, Barbosa perdió de las dos formas. Perdió por no confrontar a Doger y perdió porque si hubiera acudido se habría llevado una golpiza de antología. Y es que el oriundo de Zinacatepec no está para excesos retóricos, pero tampoco físicos. En Tehuacán se le vio francamente agotado, todo el tiempo sentado y por momentos con semblante de desmayarse, además tiene la voz destruida con apenas dos semanas. La mezcla de diabetes, minusvalía física y campaña no está resultando lo mejor para su salud.

 

El senador con licencia quiso disminuir los costos transfiriéndolos a Martha Erika Alonso, quien desde un principio no confirmó al CCE ni al Consorcio Universitario, pues dijo que si ella acudía él también lo haría. Pero en nado sincronizado de los esquiroles del Verde y del Panal hicieron ver menos mal a la panista, mientras que Doger hizo ver peor a Barbosa por ‘sacatón’.

 

¿Por qué no fue Martha Erika al foro debate? Probablemente en términos de democracia es censurable, pero no en sentido estratégico, pues la candidata del Frente sabía que la Ibero —sede del foro— es una universidad donde se ha alimentado un sentimiento antimorenovallista. Es decir, no había cancha neutral, y por más garantías que dieran las autoridades académicas dentro del foro, afuera podría haber una trampa estilo #Yosoy132 con un alumnado inoculado de odio desde hace años.

 

En cualquier caso, ninguna de las figuras del CCE, del CCSJ o del Consorcio Universitario merece respeto o goza, si no de autoridad moral, por lo menos de independencia o autonomía para hacerle críticas a Martha Erika. ¿Quién podría hacerlo?

 

Aunque tratan de hacerlo pasar como un consejo ciudadano, el CCSJ es una instancia gubernamental creado por el Ejecutivo mediante decreto, y fue el propio gobernador Gali quien impuso a Jesús Migoya Junco como presidente. El CCSJ trabaja con dinero público, pues su presupuesto anual de 10 millones de pesos se incluye en el PEF. ¿Cuál sociedad civil?

 

Lo mismo le pasa al CCE, la representación de un empresariado endogámico que usa las posiciones de la cúpula patronal para obtener prebendas. Por ejemplo, Carlos Montiel, hermano de Pablo Montiel —diputado local panista y suplente de Eduardo Rivera en su planilla— decidió resucitar a su antecesor en el cargo para dirigir Coparmex, Fernando Treviño, cerrando espacios a nuevos y auténticos empresarios.

 

Seamos francos: Carlos Montiel y Fernando Treviño, dirigentes del CCE y Coparmex, ¿empresarios de qué son? ¿Cómo generan riqueza? ¿Cuáles son sus empresas? Deberíamos empezar por ahí para hablar de esta supuesta “sociedad civil”.

 

El caso del Consorcio Universitario es peor. El rector de la Anáhuac, José Mata Temoltzin, viaja siempre en las piernas del oficialismo morenovallista a través de Luis Banck, quien le da chamba a su hermano Carlos como secretario de Desarrollo Económico. Luis Ernesto Derbez no puede reclamar nada, porque además de los variados negocios que tiene con el gobierno, se le han tolerado las mil ilegalidades de la Fundación Jenkins en los últimos cinco años.

 

¿Qué otro honorable miembro de la sociedad civil queda? ¿El rector de la Madero que dijo que las mujeres tienen la culpa de que las violen? ¿Emilio Ardavín que es una pieza de negociación del Yunque a través de la Upaep? ¿Quiénes son los demás distinguidos integrantes de ese Consorcio Universitario de risa loca?

 

Algo de razón tenía López Obrador cuando afirmó que no confiaba en la “sociedad civil”. Algo así deben pensar Martha Erika Alonso, Barbosa, Chaín y hasta Romero Carreto. Por algo los desairaron y los notables del CCE, CCSJ y Consorcio Universitario prefirieron comerse su ridículo. Yo, la verdad, tampoco confío.

 

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