Domingo, 19 de Enero del 2020
Viernes, 31 Agosto 2018 03:14

¡Mátenlos, a la verga, quémenlos, esto es justicia!

¡Mátenlos, a la verga, quémenlos, esto es justicia! Escrito Por :   Arturo Rueda

En mi carrera periodística he visto cosas terribles, pero nada peor que los dos minutos y medio que transcurren desde que una mano maldita rocía a ambos de gasolina y les prenden fuego para calcinarlos vivos, 150 segundos en que por lo menos dos o tres veces vuelven a rociarlos, mientras los aplausos, los gritos de festejo se suceden en un mismo cántico. “¡Mátenlos, a la verga, quémenlos, esto es justicia!”


 

En esos lejanos años 90 del siglo pasado mi generación tuvo uno de sus himnos disruptivos en la rola de Molotov Gimme The Power que, en esos años de ilusión sobre el futuro de México y la inminente desaparición del PRI —creíamos— para cambiar el gobierno de nuestro país.

 

Dame dame dame todo el poder, dame todo el power para que te demos en la madre… que se sienta el power mexicano todos juntos como hermanos porque somos más, jalamos más parejo”.

 

En resumen, la vieja visión optimista de que “el pueblo unido jamás será vencido”.

 

Pero qué pasa cuando el pueblo ataca al pueblo y el lobo se convierte en lobo del hombre, como diría Hobbes, el primer teórico de la naturaleza que habló de la naturaleza agresiva del hombre contenida sólo por el poder del Estado en la sociedad civil.

 

El ideal de la democracia es el poder del pueblo, pero ¿existe una explicación a cómo el pueblo se puede volver en contra del pueblo?

 

Lo ocurrido el miércoles en Acatlán nos parece aberrante, temible, porque a cualquiera de nosotros nos puede pasar lo mismo que a sobrino y tío, Ricardo y Alberto, de ser señalados por una turba infame, anónima, que decide ejecutar justicia sin demostrar la culpabilidad y aun demostrándola. La furia nos rebasó a todos y nos puso en riesgo a todos.

 

Este tipo de actos de justicia popular se multiplican en Puebla y en todo el país, y las turbas justicieras tienen explicación muy simple: ¡estamos hasta la madre!

 

En 2018, en Puebla, ya se cuentan 14 víctimas mortales por linchamientos, pero más de 50 hechos. Ante la impunidad institucional del Nuevo Sistema de Justicia Penal, la ‘puerta giratoria’ como está de moda decirle, el pueblo bueno encabronado prefiere hacerse justicia por su propia mano.

 

Sin embargo, estamos lejos del asunto planteado por Fuenteovejuna ante la pregunta de quién mató al comendador. “Todos a una”.

 

En la era de Facebook Live se trata del primer linchamiento transmitido en tiempo real que yo recuerde, tan impactante como fue el asalto al transporte público en 2016. Son los nuevos fenómenos mediáticos que nos acosan, pues todo mundo saca el teléfono a la menor provocación. Un Black Mirror región 4.

 

La turba de Acatlán no es anónima ni Fuenteovejuna, pues gracias a la transmisión del “reportero” Francisco Martínez, así como a las decenas de videos subidos a las redes sociales, puede identificarse a cada uno de los instigadores comenzando por César Juárez alias ‘El Chicharra’, taquero con puesto en el mercado, que se puso al frente de la turba que amenazó a los policías e incluso pagó el perifoneo para atraer a más gente.

 

¿Qué le debían o por qué les tenía ojeriza?

 

Los policías municipales también deben ser consignados por homicidio calificado, pues faltando a su deber abrieron la reja de la cárcel municipal y se hicieron al lado mientras la turba golpeaba, amarraba y después arrastró con lazos a los dos inocentes que sólo habían sido detenidos por beber alcohol en la vía pública para quemarlos vivos a dos metros de la entrada de la comandancia municipal. Se ‘lavaron las manos’ como modernos Poncio Pilatos.

 

En mi carrera periodística he visto cosas terribles, pero nada peor que los dos minutos y medio que transcurren desde que una mano maldita rocía a ambos de gasolina y les prenden fuego para calcinarlos vivos, 150 segundos en que por lo menos dos o tres veces vuelven a rociarlos, mientras los aplausos, los gritos de festejo se suceden en un mismo cántico. “¡Mátenlos, a la verga, quémenlos, esto es justicia!”

 

Todo lo peor de nuestra sociedad se mezcla en esta sociedad del odio que hemos creado y a la que López Obrador quiere pacificar a través del perdón y olvido. ¿De verdad podremos curarnos de tanta rabia? Yo lo dudo.

 

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