Domingo, 05 de Abril del 2020
Viernes, 21 Septiembre 2018 03:05

Deshonor del Ejército Mexicano en Palmarito: ya es otro Tlatlaya

Deshonor del Ejército Mexicano en Palmarito: ya es otro Tlatlaya Escrito Por :   Arturo Rueda

Hay más en el catálogo de atrocidades cometidas por las Fuerzas Armadas en esa junta auxiliar. De entrada, que en realidad podrían haber sido cinco ejecuciones, pues además de las dos señaladas —V13 y V14—, la CNDH no pudo determinar cómo ocurrieron los homicidios de un menor de edad (MV2), una mujer (V15) y un hombre (V11), en los que también pudo haber uso excesivo de la fuerza, y corresponderá a la PGR continuar investigando


 

Con una mezcla de horror, pero también de satisfacción por la labor periodística de este medio, analizo las más de 550 fojas de las que se compone la recomendación 12VG/2018 por violaciones graves a los derechos humanos, resolución emitida por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) donde se confirma la ejecución extrajudicial perpetrada por un miembro del Ejército en contra de un presunto huachicolero desarmado y que no representaba peligro, tal como CAMBIO dio a conocer en su portada del 8 de mayo de 2017 y en un video que sacudió la opinión pública nacional pese a ser descalificado por la carroña periodística local.

 

Ese poblador de Palmarito Tochapan, sabemos, se llamaba Raúl Jiménez, identificado como V13 en el expediente, y fue ejecutado en la esquina de la 10 Norte y Avenida Hidalgo de esa junta auxiliar, como también reportó CAMBIO. La CNDH, sin embargo, en esas más de 550 fojas, no encuentra una explicación lógica del porqué el sargento José N -AR54- sacó de la camioneta BMW X5 al presunto huachicolero, y después de arrojarlo al suelo, le disparó en la sien sin saber que era videograbado y los hechos de la noche del 3 de mayo de 2017 tendrían resonancia internacional.

 

La ejecución extrajudicial de Raúl Jiménez (V13) no fue la única que ocurrió esa noche, pues el Ejército Mexicano cometió más atrocidades. Por lo menos, otra ejecución del civil identificado como V14, quien viajaba en la camioneta Lincoln Navigator en la que el huachicolero conocido como ‘El Pavis’ o Paulino Martínez arribó a la refriega, fue sometido de forma deficiente, y con una puntería digna de Bruce Willis en Duro de Matar, asesinó a un militar por la espalda.

 

V14 viajaba en el mismo vehículo, pero nunca descendió de la Lincoln ni trató de disparar. Sin embargo, los elementos de la Policía Militar rodearon la camioneta después de matar al ‘Pavis’. Ahí se observaba a una persona sentada en la parte trasera del lado del copiloto, quien permaneció inmóvil hasta que uno de los agentes, cuya identidad no pudo establecerse, asomó su arma por una rendija de la ventanilla y le disparó a quemarropa, lesionándolo en la región nasogeniana derecha, mejilla, lo cual resultó en su muerte.

 

Sobre esas dos ejecuciones, la vergüenza recae sobre el Ejército Mexicano cuando el documento establece: “Los elementos del Ejército Mexicano incurrieron en un uso excesivo de la fuerza, que derivó en la ejecución arbitraria de V13 y V14, debido a que incumplieron con los principios de oportunidad, proporcionalidad, racionalidad y legalidad”, citó la CNDH en su recomendación 12VG/2018.

 

Hay más en el catálogo de atrocidades cometidas por las Fuerzas Armadas en esa junta auxiliar. De entrada, que en realidad podrían haber sido cinco ejecuciones, pues además de las dos señaladas —V13 y V14—, la CNDH no pudo determinar cómo ocurrieron los homicidios de un menor de edad (MV2), una mujer (V15) y un hombre (V11), en los que también pudo haber uso excesivo de la fuerza, y corresponderá a la PGR continuar investigando.

 

V11 fue el primer poblador de Palmarito asesinado por las balas del Ejército alrededor de las 19:50 horas del 3 de mayo. Ocurrió en la zona del Lavadero de Verduras cuando los militares ingresaron a la comunidad por la supuesta denuncia de una toma clandestina. Los habitantes de la junta auxiliar dijeron siempre que ahí había muerto un campesino inocente.

 

Después de la primera refriega, el grupo de patrullaje se refugió en la estación de bombeo de Pemex esperando refuerzos. En conjunto ingresaron a Palmarito seis unidades del Ejército. Ya en camino, uno de los grupos localizó el cuerpo de una mujer (V15) en el pavimento, sin que se conocieran las causas de su deceso. No obstante, testigos del lugar aseveraron que escucharon una serie de ráfagas que posiblemente sorprendieron a la mujer quien se encontraba a las afueras del domicilio de uno de sus familiares, presentando una lesión por arma de fuego en la cabeza, en la zona de la nuca.

 

Cerca de las 21:42 horas, sobre la Avenida Morelos, a la altura de la 4 Sur, testigos denunciaron un enfrentamiento entre al menos 15 huachicoleros y elementos castrenses, quienes descendieron de sus vehículos para dispersarse por las calles. Es en este momento cuando arriba al lugar otra camioneta, una Lobo color café con otros 10 individuos en la batea, los cuales siguieron su marcha al momento en que uno de los sujetos, el menor de edad identificado como MV2, cayó al suelo a causa de un disparo de arma de fuego en el cráneo. Particulares lo trasladaron al Hospital de Tecamachalco donde le fue decretada muerte cerebral, por lo que fue desconectado con autorización de sus familiares a las 03:00 horas del 4 de mayo.

 

En las más de 550 fojas aparecen más atrocidades. ‘Siembra’ de armas. Alteración de las escenas. Maltrato a los detenidos con actos de violencia. Ilegal retención de varias horas. Complicidad de otras instituciones en los dictámenes periciales. Bloqueo de PGR para acceder a las carpetas. Peritajes cómplices realizados en el TSJ.

 

¿Ese es el Ejército que queremos en las calles? Los poblanos tenemos ya nuestro propio Tlatlaya, Tanhuato, Nochixtlán. El periodismo probó, la CNDH sancionó, pero nunca imaginamos tantas atrocidades en una sola noche. Y eso que los boletines nos vendieron a los militares como héroes. Por ello siempre hay que dudar de todos los boletines.

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