Domingo, 22 de Septiembre del 2019
Lunes, 17 Diciembre 2018 02:50

Tres malas noticias para Martha Erika

Tres malas noticias para Martha Erika Escrito Por :   Arturo Rueda

Se veía venir el castigo de AMLO, quien sigue emberrinchado por la derrota del TEPJF al grado de que no envió a ningún representante personal a la ceremonia protocolaria en el Auditorio de la Reforma. Ni siquiera Esteban Moctezuma, pese a que la SEP despacha aquí, y tampoco a Rodrigo Abdala, ‘superdelegado’ en funciones. Es algo inédito, algo semejante a lo que en derecho internacional se llama “ruptura de relaciones diplomáticas”


 

Aunque tuvo una toma de protesta limpia, con un discurso balanceado y convincente, a la gobernadora Martha Erika Alonso la nueva realidad política y financiera del país la recibe con tres malas noticias.

 

La principal, que el presupuesto federal proyectado para 2019 tiene una reducción de alrededor del 10 por ciento respecto de la proyección de 2018. Es decir, Puebla perderá alrededor de ocho mil millones de pesos con la puesta en ceros de varios fondos del ramo 33 que no alcanzan a ser cubiertos por el alza de participaciones y aportaciones.

 

La reducción del 10 por ciento es en términos nominales, pero tomando en cuenta la inflación, la caída es cercana al 15 por ciento en términos reales. No parece personal, pues a estados y municipios les tocaron tronchadas semejantes. López Obrador tomó esos recursos para fortalecer sus proyectos prioritarios que benefician a su base electorera, como las becas Lázaro Cárdenas, las becas para aprendices, la reforestación, la rehabilitación de refinerías, el Tren Maya y el aeropuerto de Santa Lucía.

 

La caída no es drástica, pero sí dolorosa. Como lo establecí en columnas anteriores, a Alonso Hidalgo le va a tocar administrar las vacas flacas, en comparación a las vacas gordísimas que tuvieron Moreno Valle y Gali Fayad.

 

Tampoco considera el presupuesto federal 2019 ningún tipo de obra importante para Puebla, excepto la ya comprometida rehabilitación del Hospital de San Alejandro del IMSS, imprescindible ahora que se plantea la convergencia de todo el sistema de salud. Aunque en el arranque del Tren Maya López Obrador declaró que había llegado la hora de sur-sureste, aunque nuestro estado se incluye en esa parte del país.

 

Se veía venir el castigo de AMLO, quien sigue emberrinchado por la derrota del TEPJF al grado de que no envió a ningún representante personal a la ceremonia protocolaria en el Auditorio de la Reforma. Ni siquiera Esteban Moctezuma, pese a que la SEP despacha aquí, y tampoco a Rodrigo Abdala, ‘superdelegado’ en funciones. Es algo inédito, algo semejante a lo que en derecho internacional se llama “ruptura de relaciones diplomáticas”.

 

Lo que sí parece personal es el apoyo de Yeidckol Polevnsky a la muy disminuida resistencia de Luis Miguel Barbosa. La nave de los locos, ya con poca gasolina, pierde tripulantes: en el mitin que no alcanzó a reunir a mil personas en la Plaza de la Democracia brillaron por su ausencia Armenta, Nancy de la Sierra y alcaldes como Claudia, Patjane, Norma Layón y Luis Alberto Arriaga. La concentración tuvo que retrasarse dos horas porque nadie llegaba.

 

Los radicales del ‘barbosismo’ cada vez son menos, pero planean hacer ruido avalados por la dirigente nacional de Morena, Polevnsky, quien sólo un ingenuo pensaría que estuvo aquí sin autorización de AMLO para llamar a los ediles a no reunirse con la gobernadora bajo el argumento de que no la necesitan. La dirigente no tuvo empacho en llamar “arrastrada” a Claudia Rivera solamente por el hecho de actuar civilizadamente y acudir al acto protocolario. Finísima persona.

 

Así pues, en política, esa visita de Yeidckol para atizar la llama de la resistencia, por poca convocatoria que tenga, significa que en la Cámara de Diputados y de Senadores seguirá el hostigamiento para la gobernadora hasta que un día se derrame el vaso. Ni pensar en que los secretarios del gabinete federal abrirán las puertas a sus homólogos poblanos para acordar programas y bajar presupuesto.

 

La tercera mala noticia es que, de por sí cuestionada, Martha Erika deberá asumir una decisión dolorosa e impopular pero también impostergable: aumentar la tarifa del transporte público por lo menos a siete pesos, pero puede ser hasta 7.50. Según el diputado Collantes del Panal, ya es un acuerdo logrado en las mesas de negociación con los transportistas durante el último mes de Tony Gali.

 

Será un golpe más en plena cuesta de enero que provocará impopularidad, pero tampoco hay margen para esperar más. El costo político lo cargará la gobernadora una vez que la administración saliente no quiso asumirlo. Son del mismo grupo político, pero tenían lógicas distintas.

 

Con tres días en el poder, la realidad pondrá a prueba muy rápidamente a la gobernadora, quien deberá acicatear a su gabinete para ofrecer resultados rápidos y adelantarse a las piedras que López Obrador quiere ponerle en el camino.

 

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