Viernes, 13 de Diciembre del 2019
Martes, 18 Diciembre 2018 02:05

Contrapesos vs trabajos coordinados: el caso poblano

Contrapesos vs trabajos coordinados: el caso poblano Escrito Por :   Héctor Hernández Álvarez

Disyuntiva en contra de las políticas públicas y la ciudadanía


 

En teoría clásica, el absolutismo no era mal visto. Esto era especialmente evidente en las ideas promovidas por autores realistas reconocidos como Hobbes o Maquiavelo. En efecto, en su época, predominaban las monarquías absolutas. Una sola persona controlaba el poder por medio de la elección popular, la herencia, el triunfo sobre otro o por el reemplazo del gobernante en caso de muerte. Se decía que su poder emanaba del pueblo y del mismo Dios. Desafortunadamente, con los movimientos revolucionarios y protestantes alrededor del mundo; en particular, países europeos como Francia, Reino Unido y en América, con el caso de Estados Unidos, ese poder absoluto se fue disolviendo, hasta que lograron dividirlo, inspirando la separación de poderes que tanto es aplaudida y promovida en la actualidad.

 

La separación de poderes de nuestro país (ejecutivo, legislativo y judicial), y los tres niveles de gobierno (municipal, estatal y federal), tiene desventajas. Entre estas se encuentran que cuando un grupo tiene mayoría en algún poder, como es el caso de Morena en el Legislativo, y en otro u otros poderes, hay oposición, se dificulta el actuar público. Muchos analistas aplauden a la división de poderes, por el hecho de que así se evita la concentración de facultades, y, por lo tanto, dificultan el corrompimiento, los abusos y la tiranía.  

 

Lamentablemente, la división de poderes nos está pasando factura. Un ejemplo claro de esto es la terrible fragmentación gubernamental entre los poderes Legislativo y Ejecutivo del estado de Puebla. El frente “pacífico” de Morena contra la administración de la gobernadora Martha Erika abre un umbral propicio para la fragmentación política y social ¿De qué sirve contar con contrapesos cuando sólo propician la división y la promoción de los intereses partidistas? A decir verdad, Morena no está apoyando una batalla en contra del autoritarismo o la corrupción, como presumen con su retórica. En cambio, están defendiendo sus intereses particulares para empezar a posicionarse desde ya, de cara a la próxima elección.

 

Otro factor de desventaja con respecto a los contrapesos es la poca coordinación que existe en la planeación, elaboración, evaluación y conclusión de las políticas públicas. No todo corresponde al poder estatal, ciertamente, su imagen y prestigio no sólo depende del cumplimiento de sus obligaciones. Sino también del apoyo que otros poderes, de otros niveles, aportan con el fin de promover una agenda en favor de la ciudadanía.

 

Lo que estamos viviendo es una guerra campante entre separación y órdenes de gobierno, por el hecho de que cada parte implicada está defendiendo sus propios intereses. Es por ello, que, desde aquí, hago un llamado a todos los analistas políticos imparciales, para que hagan a un lado su inocencia política y vean la realidad en Puebla y de manera más general, en México. La división de poderes no beneficia a la ciudadanía, al contrario, la perjudica, pues queda a merced de los grupos de interés político que promueven la fragmentación. La intolerancia y el odio, ambos disfrazados por sed de justicia y democracia son armas sumamente peligrosas para la auténtica democracia, que, si bien es parcial, al menos se encuentra en periodo de desarrollo. Hacer caso a éstas y otras provocaciones abre la puerta a continuar con la división y a aumentar la popularidad de los grupos interesados en asumir el poder.

 

En resumidas cuentas, mi opinión es que no existe una auténtica democracia, tampoco Estado de Derecho ni separación de poderes en beneficio y al servicio de la gente. Por el contrario, estamos viviendo una espiral de violencia y desacreditación generalizada, sesgada por el propio egoísmo y falta de escrúpulos. El deber ciudadano se ha dejado de lado, para servir a los intereses partidistas. Esta terrible situación, no se arreglará con propuestas o pensamientos idealistas. Debemos ser imparciales y mirar con realismo el escenario político estatal y federal. Que no surta sobre nosotros, los ciudadanos, el efecto de control sobre las masas. No hay que seguir a quienes se ponen las etiquetas de líderes, con ideas autoritarias disfrazadas. La intolerancia está siendo promovida, la gente no está siendo respetada ¿Por qué no levantar la voz y exigir estabilidad?

 

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