Sábado, 15 de Mayo del 2021

Sin recibir su cuerpo, velan a Julián Salvador

Martes, 11 Septiembre 2018 03:17
Sin recibir su cuerpo, velan a Julián Salvador

Crónica de un fratricidio en Coronango. La doble tragedia en Misiones de San Francisco: una familia llora la muerte del hijo menor y el encarcelamiento del mayor.

Luisa Tirzo / Coronango

@Diario_Cambio



En la calle Mejía de la sección 7 del fraccionamiento Misiones de San Francisco, ubicado en el municipio de Coronango, una familia llora una doble pérdida: la muerte de su hijo menor y el encarcelamiento del mayor por el crimen contra su propia sangre.


Se trata de don Salvador y doña María, quienes viven en carne propia la letra de la canción ‘La Bala’ de Los Tigres del Norte, en la que un padre entrega a su propio hijo por asesinar al menor de siete años.


Sin recibir el cuerpo


Son las 20:30 horas del lunes. En la calle Mejía todos esperan el arribo del cuerpo del pequeño, al cual se le realizaría la necropsia de rigor en la morgue de la capital del estado.


Ya han pasado más de 48 horas desde la última vez que el matrimonio Rodríguez vio con vida al pequeño Julián Salvador y no les queda más que seguir montando guardia frente a su altar y rezar un rosario en su honor.


La imagen central del altar es una fotografía tamaño postal del último cumpleaños de Julián; sus compañeros de juego, un Max Steel y un Spiderman también adornan el lugar.


Acompañan vecinos


En la calle se improvisó un techado con una lona, se colocaron sillas y globos, a fin de velar los restos de Julián Salvador.


La mayoría de los vecinos no son originarios de la comunidad y desconocen las tradiciones, sin embargo, las mujeres de mayor edad piden que los pequeños jueguen en el patio para despedir el alma de Julián.


Los adultos se acercan al altar con flores y veladoras, mientras que los infantes ofrendan dulces y juguetes.


El hombre fuerte


Don Salvador se hace el fuerte y agradece las muestras de apoyo de sus vecinos, mientras que doña María apenas puede sostenerse, se le ve ausente, como si estuviera en una pesadilla de la cual no puede despertar.


El hombre de poco más de 50 años se niega a brindar detalles de su tragedia, asegura que no quiere que se lucre con la imagen de su hijo. Dice sentirse molesto con los voceadores o ‘gritones’ que estuvieron todo el día declamando en micrófono la desdicha de su familia, sólo para vender más periódicos.


‘Don Chava’, como le dicen sus vecinos, se limita a pedir que comprendan su tragedia, suplica que se deje descansar en paz a su hijo y menciona que lo único que se dirá del caso será lo que emitan las autoridades competentes.


El reloj marca casi las 10:00 de la noche y aún no saben a qué hora llegará el cuerpo de Julián Salvador.