Miercoles, 05 de Agosto del 2020

Arqueólogos descubren templo a dios prehispánico en Puebla

Viernes, 04 Enero 2019 02:09
Arqueólogos descubren templo a dios prehispánico en Puebla

Veneraban a ‘Nuestro señor el desollado’. Hallan el primer santuario dedicado a Xipe Tótec en la Zona Arqueológica de Ndachjian–Tehuacán; expertos encontraron dos cráneos ‘desollados’ de piedra y una escultura fragmentada que representa a la deidad.

Staff / Tehuacán

@Diario_Cambio



Dos altares de sacrificio, tres esculturas en piedra y diversos elementos arquitectónicos localizados en un basamento piramidal de la Zona Arqueológica de Ndachjian–Tehuacán, en Puebla, confirmaron que esta ciudad es sede del primer templo dedicado a Xipe Tótec, ‘Nuestro señor el desollado’.


Xipe Tótec era uno de los dioses más importantes de la época prehispánica. Su influencia en la fertilidad, la regeneración de los ciclos agrícolas y la guerra fue reconocida por numerosas culturas del Occidente, Centro y Golfo de México, sin embargo, nunca se había encontrado un templo asociado directamente a su culto.


Por tal razón, destacan dos altares de sacrificio, tres esculturas en piedra y diversos elementos arquitectónicos localizados en un basamento piramidal de la Zona Arqueológica de Ndachjian–Tehuacán, los cuales confirman que esta antigua ciudad resguarda al primer templo dedicado a tal deidad hasta ahora descubierto en el país.


Para la arqueóloga Noemí Castillo Tejero, directora del Proyecto Sur del Estado de Puebla Área Central Popoloca, la asociación es manifiesta no sólo porque las esculturas, que representan dos cráneos desollados y un torso cubierto con piel de sacrificio, personifican a Xipe Tótec, sino porque el edificio, que habría sido usado entre los años 1000 y 1260 d.C., coincide en características con los sitios sacrificiales descritos por las fuentes documentales.


La investigadora emérita del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) añadió que la construcción se localiza al oeste del Conjunto Central de Ndachjian, en popoloca ‘agua dentro de la olla’ o ‘dentro del cerro’, y tiene 12 metros de largo por 3.5 de altura, de acuerdo con lo que pudo conocerse en la temporada de exploraciones.


Pero dado que en la arqueología “sabes dónde vas a iniciar pero no cuándo vas a terminar ni qué encontrarás”, la sorpresa del equipo formado por los arqueólogos Luis Alberto Guerrero Jordán y Gustavo Coronel Sánchez, además de la antropóloga física Maritza Ángeles Sánchez, fue ubicar mediante calas hechas en la explanada que precede al edificio, la primera de las dos esculturas de cráneos de roca volcánica.


Asistidos por 35 trabajadores de San Diego Chalma, los especialistas liberaron el cráneo y a poca distancia ubicaron un cubo estucado y decorado con color rojo, así como el arranque de la escalinata que daba acceso al basamento piramidal de un templo.


Al continuar la exploración sobre la trayectoria norte del muro se encontró un cubo adicional con pigmento rojo, el segundo de los cráneos de piedra y el citado torso esculpido de Xipe Tótec, este último ‘matado’, es decir, fragmentado ritualmente, por lo que no se descarta que en lo sucesivo pueda hallarse la cabeza, brazo derecho y pies, como ha sucedido con otras representaciones de esta deidad descubiertas en el área.


Cada uno de los cráneos de piedra mide aproximadamente 70 centímetros de alto y pesa alrededor de 200 kilogramos; también se encontraron ‘matados’ según lo atestiguan respectivos cortes hechos a la nariz. La investigadora teoriza que pese a que las dos obras representan a un desollado, habrían sido producidas por artesanos distintos, dados los contrastes en sus facciones y mínimas diferencias de tamaño.


Fueron esculpidas en piedra volcánica, posiblemente riolita, que es ajena a la región, por lo que se cree que si bien eran de material importado, se tallaron in situ, pues no muestran daños que quizá habrían sufrido durante su traslado, tomando en cuenta los escasos medios de transporte de la época.


Destacó que los cráneos son los primeros que se localizan en Ndachjian como elementos aislados y tallados en roca; en otras ocasiones se han hallado como parte de esculturas hechos con barro o funcionan como clavos arquitectónicos de algún vestigio.


Lugar sagrado aún por explorar


Una de las fiestas más importantes del México antiguo era el Tlacaxipehualiztli (en náhuatl, ‘ponerse la piel del desollado’). Se efectuaba comúnmente en dos altares circulares: en el primero se sacrificaba a los cautivos mediante combates gladiatorios o flechamientos y en el segundo se hacía el desollamiento para glorificar a Xipe Tótec, un proceso en el que los sacerdotes se ataviaban con la piel del individuo, la cual depositaban ulteriormente en pequeños hoyos hechos en las explanadas frente a los altares.


Lo anterior pondera la importancia que para el equipo de arqueólogos liderado por Noemí Castillo tiene haber hallado ambos altares de sacrificio en el basamento piramidal, e incluso dos agujeros en el suelo (frente a los altares) que estaban rellenos de tierra —a modo de clausura—, y que estaban debajo de los cráneos de piedra.