Viernes, 24 de Mayo del 2019
Jueves, 16 Mayo 2019 03:00

Anita runner: la tragedia nuestra de cada día

Anita runner: la tragedia nuestra de cada día Escrito Por :   Arturo Rueda

Hay mucha presión sobre Rivera Vivanco y su inexperta titular de la SSPTM, pero hay muy poca sobre la Fiscalía General del Estado, y sobre Héctor Sánchez, los magistrados y los jueces del Poder Judicial del Estado. Ahí hay mucha culpabilidad. Mucha. Y nadie señala en esa dirección. Los runners de Puebla han reaccionado a la muerte de Anita Munguía. El próximo domingo, en la Simi Carrera, piden llevar una playera negra, un listón, en su memoria.


 

“Cada día Puebla es una nueva tragedia. No sé cómo podemos vivir así”. Esto me escribe una amiga luego de confirmarse la nota de que Anita Munguía, la corredora que fue asaltada y apuñalada en la ciclopista del Periférico Ecológico, murió.

 

La asaltaron para quitarle el celular, y de alguna forma, le asestaron una puñalada en la carótida. Batalló varias horas, pero finalmente no sobrevivió.

 

No soy asiduo, pero suelo acudir a la ciclopista del Periférico para andar en bicicleta porque te permite conectar o desde la Estrella de Puebla, o desde Loma Bella, hasta la Pirámide de Cholula. En línea recta son 18 kilómetros, una gran opción de movilidad o para ejercitarse, que inauguró Moreno Valle en enero de 2017 y por la que pagamos 259 millones de pesos.

 

No acudo mucho, porque siempre he pensado que es un espacio inseguro, no vigilado por ninguna policía. Apenas he podido ver tres escuálidos guardias de una empresa privada, con walkie talkies y toletes, pero nada más.

 

Ayer, la delincuencia que nos ha quitado todos los espacios, nos quitó también la ciclopista del Periférico Ecológico. Ya ni para ejercitarse, ni para transportarse. Es una más de las obras malditas de Moreno Valle, buena idea, pero pésimamente vigilada.

 

¿Quién está a cargo de la seguridad de ese espacio público, por qué hay guardias privados y no policías estatales o municipales? Nadie lo sabe.

 

Inmediatamente muchos poblanos se lanzaron sobre Claudia Rivera Vivanco, pero crece la sospecha de que el nudo de la inseguridad, de la impunidad, no está ahí, sino en la inútil procuración y administración de justicia.

 

Esta semana conocimos un dato terrible: 98.4 por ciento de los homicidios en Puebla queda impune, sin castigo. Es decir, la tasa de efectividad de ministerios públicos y jueces es de apenas 1.6 por ciento.

 

El reportaje de CAMBIO firmado por Carlos Cózatl señala: “El índice de impunidad en Puebla en materia de homicidios es del 98.4 por ciento, pues de las dos mil 457 víctimas registradas entre 2017 y 2019, sólo han sido castigados 40 casos con sentencias condenatorias por parte del Poder Judicial del Estado.

 

“De esta forma, el porcentaje de efectividad de la Fiscalía General del Estado y el Tribunal Superior de Justicia es de apenas 1.6 por ciento para castigar el delito más lacerante y que prácticamente no tiene cifra negra.

 

“Tanto la Fiscalía General del Estado (FGE) como el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) se han visto rebasados por la inseguridad que se vive en la entidad, pues han sido inoperantes para detener y enjuiciar a los responsables de homicidios dolosos en el estado, mismos que se han incrementado hasta en un 24 por ciento de un año a otro, de acuerdo con las cifras emitidas por el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP).

 

“De acuerdo con estas cifras, desde 2017 hasta enero de este año, en promedio se ha logrado enjuiciar a un asesino cada 19 días; mientras que la incidencia de homicidio es de un caso cada 7.4 horas en promedio”.

 

Hay mucha presión sobre Rivera Vivanco y su inexperta titular de la SSPTM, pero hay muy poca sobre la Fiscalía General del Estado, y sobre Héctor Sánchez, los magistrados y los jueces del Poder Judicial del Estado.

 

Ahí hay mucha culpabilidad. Mucha. Y nadie señala en esa dirección.

 

Los runners de Puebla han reaccionado a la muerte de Anita Munguía. El próximo domingo, en la Simi Carrera, piden llevar una playera negra, un listón, en su memoria.

 

Así lo haré yo.

 

Descansa en paz, Anita. Te quitaron la vida por robarte un celular. Un miserable celular por el que pagan míseros pesos al ratero y asesino, para que después otro poblano lo compre en los varios lugares públicos donde se revenden sin que ninguna autoridad los moleste.

 

Descansa en paz.

 

 

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