Jueves, 14 de Noviembre del 2019
Miércoles, 30 Enero 2019 03:32

La delincuencia no siempre se sale con la suya: ¡los detuvieron!

La delincuencia no siempre se sale con la suya: ¡los detuvieron! Escrito Por :   Arturo Rueda

De los cuatro detenidos por la SSPTM y puestos a disposición de la Fiscalía, ¡bingo!, reconocemos a tres, dos hombres y una de las mujeres. ¡Tres de una banda de cinco! La Fiscalía tiene elementos para presentarlos ante el juez de control, lo que requerirá invertir más tiempo en acudir a las audiencias.  ¿Vale la pena ese tiempo invertido? Por supuesto que sí


 

¿Hay esperanza en el estado de inseguridad que vivimos los poblanos?

 

¿De verdad en algún momento Claudia Rivera Vivanco echará a andar el plan de seguridad que nos prometió en campaña?

 

Ayer escribí que no, que no veía salidas a la situación. Como a casi todos los poblanos, la desesperanza me invade tras al asalto violento que sufrí el viernes pasado caminando rumbo al Oxxo de la colonia Universidades.

 

La delincuencia, además de expropiarnos el derecho a la tranquilidad, de robar nuestro patrimonio, también nos quitó la fe en que las instituciones pueden remediar esto.

 

Sin embargo, inicio el día con una sorpresa: elementos de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal (SSPTM), a cargo de la nunca bien ponderada Lourdes Rosales Martínez, detuvieron a cuatro sujetos —tres hombres y una mujer— a bordo de un PT Cruiser vino con placas de Tlaxcala.

 

Los vinculan con asaltos violentos a transeúntes, y específicamente, con el ocurrido recientemente a una pareja en la colonia Universidades.

 

¡Son ellos!

 

¿Son ellos?

 

Imposible saberlo con una fotografía enviada a través de boletín y publicada en redes sociales. El PT Cruiser color vino es inconfundible y no pueden abundar muchos de esos en las calles de Puebla.

 

Me informo en SSPTM y me dicen que la banda ya ha sido remitida a Fiscalía General del Estado (FGE) y que ahora el ‘balón está en esa cancha’. Que ellos ya hicieron su chamba. Y todo indica que lo hicieron bien. Nobleza obliga entonces a reconocer el trabajo de Lourdes Rosales.

 

Pero en este episodio del asalto violento inicia una nueva etapa en la que los ciudadanos no tenemos nada de fe: si ya los agarraron, los van a soltar. La ‘puerta giratoria’ del Nuevo Sistema de Justicia Penal, creemos, es sinónimo de impunidad.

 

Es una etapa ciertamente desesperante para los ciudadanos: no vemos la ganancia en invertir horas de tiempo perdido en continuar las diligencias de la denuncia, si es que decidimos denunciar desde el principio.

 

La diligencia inmediata es de reconocimiento visual de los atracadores.

 

Además, hay que presentar los documentos que comprueben el valor o propiedad de los objetos robados.

 

La primera implica tiempo: entre preparativos, esperas y más esperas, la diligencia nos tomó seis horas pese al trabajo esforzado de unos funcionarios de la FGE rebasados por la cantidad de casos que deben atender.

 

Lo segundo, ser un tiempo medianamente organizado y tener comprobantes. Afortunadamente, tengo la factura de mi IPhone comprado el año pasado, y mi novia también los de su teléfono.

 

Con los documentos, acompañado de mi abogado Tlahuicole Hernández, pasamos de las seis de la tarde a la medianoche en la Fiscalía pues el NSJP provocó que las diligencias sean muy cuidadas para presentar el caso con éxito ante el juez de control. 

 

Por fin, llega el momento. En la cámara de Gesell, cada uno de los tipos son presentados junto con otras tres personas parecidas fisonómicamente.

 

De los cuatro detenidos por la SSPTM y puestos a disposición de la Fiscalía, ¡bingo!, reconocemos a tres, dos hombres y una de las mujeres.

 

¡Tres de una banda de cinco! La Fiscalía tiene elementos para presentarlos ante el juez de control, lo que requerirá invertir más tiempo en acudir a las audiencias.

 

¿Vale la pena ese tiempo invertido?

 

Pero por supuesto: si esos tres vándalos reciben prisión preventiva necesaria, si se quedan en la cárcel, si reciben una condena que los deje años en la cárcel, significa una banda de delincuentes menos en las calles de Puebla.

 

Menos asaltos violentos, menos jóvenes con computadoras y teléfonos robados. Menos inseguridad para esas colonias aledañas a CU. Significa que sus dos cómplices restantes, de momento libres e impunes, saben que en cualquier momento pueden ser detenidos y van a verse obligados a dejar de delinquir por un largo tiempo.

 

Y sobre todo, que los malditos sepan que no siempre se van a salir con la suya. Que los golpes que nos propinaron los van a pagar con tiempo en la cárcel. Que la impunidad no siempre va a ganar. Que los ciudadanos podemos tomar un papel activo, corresponsable, en la construcción del Estado de Derecho y no sólo dedicarnos a lloriquear en redes sociales.

 

Esta historia continuará, pues ahora el caso irá a la cancha del TSJ. Ya veremos.

 

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