Jueves, 21 de Noviembre del 2019
Martes, 01 Octubre 2019 03:12

Ingresos autogenerados: la caja chica de Esparza en la BUAP

Ingresos autogenerados: la caja chica de Esparza en la BUAP Escrito Por :   Arturo Rueda

Esos recursos “autogenerados” o propios son una ínsula para las instituciones de la fiscalización de los recursos públicos, tanto federales como estales. Nadie los vigila, y según Esparza, puede hacer lo que quiera con ellos. Pagar futbol profesional. Comprar una tortería. Pagar boletos de crucero y avión para unas vacaciones paradisiacas. Esos recursos, pues, son la caja chica del rector Esparza


 

Ante los micrófonos de Carmen Aristegui, la mañana del 25 de agosto de 2017, con el torneo de Primera División de la LigaMX tras conseguir el ascenso, Alfonso Esparza Ortiz prometió en su calidad de rector de la BUAP que no habría dinero público en el equipo de futbol Lobos BUAP.

 

Ese mismo día inició la campaña de boteo del Patronato de Empresarios con el que simulaban la búsqueda de recursos para el equipo Lobos BUAP porque, otra vez lo dijo Esparza, no se destinaría dinero de los universitarios para el futbol profesional.

 

 

El rector mintió: según los documentos con los que Mario Mendívil y Garden Teas acompañaron la presentación de la denuncia penal en la Fiscalía General del Estado (FGE), en 2017 desde las cuentas bancarias de la BUAP salieron 177 millones de pesos a las cuentas bancarias de Lobos BUAP AC.

 

En conjunto, desde 2014 hasta 2018, mientras Luza Esparza fue presidente deportivo del equipo, su papá, el rector, le envió 466 millones de pesos bien documentados en facturas y transferencias bancarias.

 

Por supuesto nadie lo supo, a excepción de los empresarios que conformaron el Patronato fachada, entre ellos Rafa Cañedo Carrión, Pepe Hanan, Eduardo el Lobo Henaine, e informalmente Pepe Chedraui. Ellos administraron, gastaron, los recursos públicos que eran de los universitarios, en no se sabe qué.

 

Ahora, 466 millones de pesos no es una cifra menor. En 2014, el primer año de los desvíos, se enviaron 84 millones de pesos —sin cubrir impuestos—. En 2017 se enviaron 177 millones. ¿Cómo es que nadie se dio cuenta de esos desvíos?

 

Ni la Auditoría Superior de la Federación (ASF) ni la Auditoría Superior del Estado (ASE), ni nadie, se dio cuenta de esos desvíos. ¿Se trata de una evidencia de los defectuosos esquemas de fiscalización de los recursos públicos o usó trucos de contador para sacar todo ese dinero, enviarlo al equipo de su hija Luza para que lo gastaran los empresarios fachada?

Se trata de un poco de ambos: ni la ASF ni la ASE encontraron los desvíos por un error del esquema de fiscalización, derivado, a su vez, de las artes de contador de Esparza, así como de su equipo de funcionarios cercanos.

De acuerdo con su autoexoneración ante el Consejo Universitario previo a este escandalazo, Esparza utilizó un subterfugio contable para ocultar los desvíos de la ASF y de la ASE: utilizó el dinero de la partida de recursos “autogenerados” o propios, es decir, los que no provienen del subsidio federal —fiscalizables por la ASF— o los del subsidio estatal —fiscalizables por la ASE—.

 

Esos recursos “autogenerados” o propios son una ínsula para las instituciones de la fiscalización de los recursos públicos tanto federales como estales. Nadie los vigila, y según Esparza, puede hacer lo que quiera con ellos.

 

Pagar futbol profesional.

 

Comprar una tortería.

 

Pagar boletos de crucero y avión para unas vacaciones paradisiacas.

 

Esos recursos, pues, son la caja chica del rector Esparza.

 

Y son muchos miles de millones de pesos que no se auditan, otra vez, basados en la cantaleta de la autonomía universitaria. Una autonomía cuyo único contenido certero es para robarse el dinero público.

 

De nada sirven las miles de auditorías que pueda practicar el despacho de Resa y Asociados, porque ese despacho es elegido por Esparza y pagado con dinero de la BUAP.

 

Tampoco lo que haga la Contraloría, que es un funcionario nombrado por el rector, que es su jefe y a quien debe lealtad.

 

¿Qué o quién fiscaliza esos miles de millones de pesos que provienen de recursos “autogenerados” o propios?

 

¿Quién los vigila, fiscaliza, para evitar que el rector los malverse, desvíe, los quema o se los coma?

 

Algo debe hacer el Congreso local para evitar este abuso de las arcas universitarias.

 

O que en los dos años que le quedan al rector, se siga sirviendo con la cuchara grande.

 

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