Miercoles, 20 de Noviembre del 2019
Miércoles, 02 Octubre 2019 02:47

Vendemos publicidad, no complicidad, señor rector Esparza

Vendemos publicidad, no complicidad, señor rector Esparza Escrito Por :   Arturo Rueda

Se entiende que el rector se enoje con CAMBIO: pensó que su convenio de publicidad incluía complicidad. Pero no, señor rector: un convenio de publicidad es para publicitar las acciones de la BUAP, no para ser cómplice de las acciones de corrupción de un rectorado que extravió el camino de la honestidad en estos últimos años. No aceptamos silencio por dinero.


El rector de la Benemérita, Alfonso Esparza Ortiz, está muy enojado con CAMBIO.

 

Tan enojado que decidió revocar unilateralmente el convenio de publicidad que tenía con esta casa editorial e inaugurar su versión del “no pago para que me peguen”, frase histórica pronunciada por José López Portillo. 

 

“Es la reacción natural de un medio de comunicación que ya no tiene convenio de publicidad”, declaró ayer el rector ante un grupo selecto de reporteros que lo cuestionaron por el escándalo de la denuncia penal presentada por Mario Mendívil y Garden Teas, quien acusa el desvío de 466 millones de pesos a Lobos BUAP AC.

 

No explicó nada de esos desvíos a los reporteros pero sí les dio a conocer que antes CAMBIO tenía un convenio de publicidad y ahora ya no. Con contrato firmado, sólo él sabe cuándo lo canceló. 

 

¿Y qué ocurrió para tener un convenio de publicidad y después perderlo? ¿Por qué antes sí firmó ese convenio y luego lo canceló? 

 

Pues el enojo de ver publicada en este medio la información documentada de la denuncia que enfrenta en la Fiscalía, así como los documentos que demuestran los desvíos ilegales de recursos que pertenecen a todos los universitarios y acabaron en el negocio de futbol profesional bajo el amparo de la autonomía universitaria, pese a que el mismo rector Esparza había prometido que eso no iba a ocurrir.

 

Pues ocurrió, hubo dinero de la BUAP en el futbol y no lo informó a nadie: ni al Consejo Universitario ni a la prensa. Los únicos que sabían eran su hija Luza y el grupo de empresarios fachada que conformaron un Patronato de a mentiras. Luza y los empresarios se dedicaron a gastar el dinero que mandaba el rector. Ahora todos están en la mira de la justicia. 

 

Se entiende que el rector se enoje con CAMBIO: pensó que su convenio de publicidad incluía complicidad. Pero no, señor rector: un convenio de publicidad es para publicitar las acciones de la BUAP, no para ser cómplice de las acciones de corrupción de un rectorado que extravió el camino de la honestidad en estos últimos años. No aceptamos silencio por dinero.

 

¿Cuándo comenzó el enojo de Esparza?

 

Quizá cuando publiqué en este espacio “Las catacumbas de la autonomía universitaria” en las que expresé “No, así no puede funcionar la autonomía universitaria ni el rector Esparza puede invocarla para evitar injerencias para auditar, verificar, el uso del dinero público que recibe la BUAP a través del subsidio estatal, federal, así como sus recursos propios, también llamados autogenerados.

 

“Es demasiado dinero perdido en un negocio oscuro, pestilente, desaseado, que no puede justificarse bajo el concepto de autonomía universitaria. Eso se hace en las catacumbas, no en la libertad de cátedra ni la libertad de pensamiento, el verdadero objetivo de la autonomía.

 

“Por el contrario, que Esparza pretenda usarla de escudo lo debilita a él, debilita a la autonomía, debilita al Consejo Universitario y la Contraloría porque lo único que dan ganas es de entrar a fondo a revisar las cuentas bancarias para saber cuántos negocios más de ese tipo nos vamos a encontrar.

 

“La autonomía universitaria no es una catacumba oscura, lóbrega donde puedan darse negocios privados, oscuros, como el de Lobos BUAP, que ahora se traducen en un menoscabo del patrimonio universitario. Un daño patrimonial evidente que debe ser cubierto de alguna forma”. Hasta ahí la cita.

 

El rector se enojó porque, según él, se rompió un convenio de complicidad. Pero ese convenio nunca se firmó. Los periodistas trabajamos para el público, no para un funcionario universitario que quiere ocultar sus transas, y descubierto, castiga condicionando el dinero que sí desvió para divertimento de su hija Luza.

 

¿Por qué, señor rector, si todo está bien en el manejo de los recursos, se enoja de esa forma, pronuncia “no pago para que me peguen” y rompe un convenio comercial?

 

¿No se da cuenta que eso confirma su culpabilidad, hace evidente su nerviosismo?

 

El rector Esparza no se da cuenta que con esa acción sólo demuestra dos cosas: la concepción de que los medios de comunicación somos perros que aceptamos dinero por callar, y su evidente desazón por el rumbo jurídico que pueda tomar la investigación de la Fiscalía General del Estado, así como las pesquisas de la Comisión Inspectora de la ASE.

 

Esas instancias no son los dóciles consejeros universitarios que avalaron la movida de los 466 millones, ni las bobas instancias fiscalizadoras como la ASF y la ASE que cierran los ojos ante los movimientos en las cuentas bancarias que concentran los ingresos “autogenerados” de los que se dispone como si fuera propios del rector.

 

Si el precio de publicar la verdad, de hacer periodismo y mostrarle a Puebla lo que el rector quería ocultar, es que se nos cancele un convenio de publicidad, adelante señor Rector.

 

En CAMBIO se firman convenios de publicidad, no de complicidad. 

 

Espero le haya quedado claro.

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