Viernes, 21 de Febrero del 2020
Jueves, 09 Enero 2020 01:00

La batalla de los contadores

La batalla de los contadores Escrito Por :   Arturo Rueda

¿Quién es más sultán? ¿El rectorcito que usó sus cargos universitarios para romancear con alumnas y convertirlas en sus “sobrinas”, que tomó amante al interior de la BUAP, la nombró jefa de Oficina, se divorció por ella y mantiene una relación abierta a los ojos de todos los funcionarios universitarios? Diría el clásico: ¡Ah caray!


 

“No nos quitan el sueño, no nos preocupan”, dijo el rectorcito Esparza tras el inicio de dos auditorías que la nueva ASE emprendió tras la designación de su nuevo titular, Francisco Romero Serrano, a principios de diciembre. Ahora resulta que sí le duelen, tanto que su primer movimiento del año fue llorar mediante un desplegado firmado por 43 directores de unidades académicas, pero redactado en rectoría.

 

Esparza Ortiz pasó una mala navidad y un peor arranque de 2020, pues de las solicitudes de información relacionadas con la auditoría preventiva 2019 y la del ejercicio 2018, ya sabe hacia dónde se mueve Romero Serrano: a rascarle sus preciosos recursos propios o autogenerados, el capítulo contable desde el que se desviaron los 466 millones de pesos a Lobos BUAP AC.

 

La batalla de contadores luce apasionante, pues tanto Esparza como Romero Serrano compartieron asiento en el Colegio de Contadores Públicos: es decir, cada uno sabe dónde le duele al otro. Ambos saben hacerse mano de puerco.

 

 

El duelo es de pronóstico reservado y de ese choque depende que el rectorcito se vaya a la cárcel, o el titular de la ASE pierda su primer duelo de alto nivel. Ninguno la tiene fácil.

 

En esa batalla de contadores, Esparza Ortiz sabe que tiene todas las de perder, por lo que ha decidido mover todas sus fichas. Aventar todo lo que haya a la mano en la “defensa de la autonomía universitaria”, como el rectorcito llama a la opacidad financiera con la que se mueve desde que fue nombrado tesorero de la BUAP en ese muy lejano 2005.

 

Entre las fichas que mueve Esparza se encuentran los medios de comunicación que controla mediante pagos de publicidad. En especial ofensiva se encuentra el medio de comunicación del empresario cómplice del rectorcito, Pepe Hanan, quien como parte del Patronato de Lobos fue corresponsable de los desvíos y también es sujeto a una investigación administrativa y una denuncia penal… cuando se confirme todo el teje y maneje.

 

Pepe Hanan, buen cómplice, usa su medio para tratar de detener las pesquisas de Romero Serrano con argumentos que sólo provocan hilaridad en la ASE: que si era fayuquero en su juventud y que si es un sultán con harem, acusación que pronto se revertirá cuando se pruebe que el auténtico sultán es Esparza, quien nombró a su amante Isabel Hermoso jefe de Oficina, tanto que se divorció de su esposa Luza por ella y la mantiene en la nómina tomando todas las decisiones importantes de la BUAP.

 

¿Quién es más sultán? ¿El rectorcito que usó sus cargos universitarios para romancear con alumnas y convertirlas en sus “sobrinas”, que tomó amante al interior de la BUAP, la nombró jefa de Oficina, se divorció por ella y mantiene una relación abierta a los ojos de todos los funcionarios universitarios?

 

Diría el clásico: ¡Ah caray!

 

En su reacción histérica a las auditorías, Esparza ha decidido concitar apoyos tan disímbolos como la 28 de octubre y el periodista-gatillero de la ultraderecha de Mexicanos contra la Corrupción, Sergio Mastretta. El rectorcito no entiende que hay apoyos que restan.

 

Pero las estrategias se desgastan: Esparza, otra vez, usará al Consejo Universitario como escudo, y otra vez, sobará el tema de la autonomía universitaria, lo que nos lleva a la pregunta original: ¿es la autonomía un concepto que blinda al rector de la fiscalización de recursos, de la rendición de cuentas a la sociedad del dinero público de que dispone, o es un escudo para la opacidad, los manejos presupuestales truculentos, y en última instancia, para el desvío de recursos?

 

Por supuesto, la fiscalización que realiza a la ASE a los dineros de la BUAP son parte de un entramado legal: más que con desplegados firmados por directores de unidades académicas pero redactados en la rectoría, si Esparza considera que en las auditorías hay elementos ilegales, sin duda existen instancias para defenderse de la supuesta “arbitrariedad”.

 

Ya se verá si el ejercicio de esas facultades son legales o no y si Romero Serrano puede rascarle a los recursos autogenerados de la BUAP.

 

La batalla de los contadores apenas inicia y es mejor que cada bando guarde serenidad, o lo que es el ejercicio legal de facultades de revisión terminará en un pleito de callejón en el que Esparza tiene todo que perder.

 

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