Lunes, 13 de Julio del 2020
Lunes, 10 Febrero 2020 00:56

¡Malditos delincuentes!

¡Malditos delincuentes! Escrito Por :   Arturo Rueda

¿Por qué mataron a Ricardo, un valet parking, amante del gym, padre de dos niños que se quedan huérfanos, cabeza de una familia que se queda sin sustento? Nunca lo vamos a saber, porque su homicidio será uno de los cientos que ocurren al año y que se quedan impunes, sin castigo, porque nuestras instituciones de procuración y administración de justicia, rebasadas por la falta de personal y recursos, dan todo menos justicia.


 

A Richie, como le decíamos, lo conocí en el gimnasio.

 

Entrenábamos a la misma hora, alguna vez fuimos a correr a la Malinche, y aunque no puedo llamarlo amigo, era un buen compa.

 

No usaba ropa deportiva lujosa ni los tenis de la última moda. Siempre hablaba de sus dos pequeños hijos, y andaba de prisa para llegar al gimnasio porque trabajaba como valet parking en un table dance.

 

Es esas pláticas de gimnasio, entre una rutina y otra, se veía a un muchacho empeñoso, dispuesto a salir adelante y ayudar a los demás. Así lo hizo conmigo muchas veces cuando ya no podía con la rutina o las pesas.

 

A Ricardo lo mataron la madrugada del domingo a una calle del Candys, el table donde trabajaba como valet parking. Digo mal, no lo mataron, lo ejecutaron.

 

Sus asesinos lo estuvieron cazando un rato afuera del lugar, nunca ingresaron al local y según las cámaras de seguridad sus asesinos lo atrajeron con el pretexto de que un cliente quería entrar pero necesitaba ayuda porque venía medio alcoholizado.

 

Era una trampa.

 

Sobre una camioneta blanca de lujo, le dispararon en por lo menos seis ocasiones. Lo ejecutaron, fueron directo sobre él.

 

¿Por qué mataron a Ricardo, un valet parking, amante del gym, padre de dos niños que se quedan huérfanos, cabeza de una familia que se queda sin sustento?

 

Nunca lo vamos a saber porque su homicidio será uno de los cientos que ocurren al año y que se quedan impunes, sin castigo, porque nuestras instituciones de procuración y administración de justicia, rebasadas por la falta de personal y recursos, dan todo menos justicia.

 

Mientras López Obrador nos entretiene con la rifa del avión presidencial sin avión presidencial, en las calles sigue ocurriendo una guerra de mexicanos contra mexicanos.

 

Unos pocos criminales que derrotan a millones de mexicanos que todavía confían en creer que trabajando saldrán adelante.

 

México está jodido, devorado por sí mismo, y la luz de esperanza que fue López Obrador se apaga poquito a poquito, porque la sensación de inseguridad, al margen de las cifras, crece y crece.

 

Si no te toca a ti, a mí me asaltaron con violencia dos veces el año pasado, ya le toca a alguien de tu círculo cercano.

 

Además de la vida o el patrimonio, la delincuencia lo que nos quita son las ganas de vivir.

 

¿Por qué ejecutaron a Riche, de apenas 33 años?

 

¿Se andaba portando mal, vendiendo drogas, haciendo chingaderas?

 

¿Así se explica todo?

 

Me niego a creer en esta teoría de que los criminales se matan entre ellos, porque esta guerra civil se habría acabado hace años por falta de personal.

 

¿O son tantos los delicuentes, es tanta su capacidad de reclutamiento, que nunca les falta personal y el que muere hoy es sustituido por otro que hace fila para engrosar sus filas?

 

¿Qué hacemos para que la delincuencia no nos robe las ganas de vivir?

 

¿Qué hacen los gobiernos federal, estatal y municipales para detener esta guerra sangrienta de la que nadie se va a salvar?

 

Todo esto se lo voy a preguntar al gobernador Luis Miguel Barbosa, que esta noche acude a Juego de Troles a las 8 pm.

 

Lo voy a entrevistar con sabor a ceniza en la boca.

 

Con el sabor en la boca de la ejecución de Richie, mi compa del gimnasio.

 

Maldita delincuencia.

 

Malditos delincuentes.

 

Malditos gobiernos que no nos pueden proteger.

 

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