Miercoles, 20 de Noviembre del 2019
Miércoles, 10 Julio 2019 03:34

Seguridad humana y el fenómeno migratorio

Seguridad humana y el fenómeno migratorio Escrito Por :   Héctor Hernández Álvarez

Apuntes sobre el caso mexicano


 

Fue en 1994 cuando en el informe del Programa de las Naciones Unidas Para el Desarrollo (PNUD) se usó por primera vez el término “seguridad humana”. Este novedoso concepto fue revolucionario por todos los elementos que consideraba. En efecto, fue adoptado rápidamente en las políticas de Canadá, que resaltó por su importancia en la madurez de las democracias liberales modernas.

 

Jean Chrétien, primer ministro canadiense en 1994, decidió implementar los elementos de la seguridad humana en su política interior y exterior, con la idea de transformarse en el nuevo paradigma a nivel internacional.

 

Por supuesto, la seguridad humana innovó la manera de analizar los temas de la seguridad tradicional. Propone, en primera instancia, hacerse cargo de las necesidades de la gente, particularmente de aquellos que son más vulnerables; elevar la importancia de los ciudadanos como actores dignos a nivel internacional; así como equilibrar el orden de importancia de los temas cívicos y militares con el fin de procurar el bienestar.

 

En efecto, es parecido a mezclar la seguridad tradicional (sistemas de seguridad y de justicia), con elementos del desarrollo social (combate a la pobreza, desigualdad y vulnerabilidades sociales).

 

Si esto lo analizamos en el contexto mexicano contemporáneo, es interesante darse cuenta de algunas similitudes en el discurso del actual presidente de la República, pues su idea de combatir las causas hace referencia a asumir la responsabilidad de atacar los motivos por los que la gente decide delinquir.

 

Recordemos que cuando AMLO era presidente electo, resultado de los comicios del primero de julio del año pasado, resaltó que su estrategia contra la violencia y la inseguridad sería 70 por ciento generación de empleos y desarrollo económico y 30 por ciento coercitivo. Esto da muestra de la mezcla de elementos tradicionales de seguridad con otros de bienestar personal.

 

Ciertamente, la gente que se encuentra en condición de pobreza puede estar más susceptible a la incidencia delictiva, ya sea como actores independientes o uniéndose a alguna de las muchas agrupaciones activas en territorio nacional.

 

En este sentido, los programas para el bienestar que lanzó recientemente el ejecutivo federal tienen como fin la protección de los ciudadanos como una medida preventiva de inserción a la delincuencia.

 

No obstante, es necesario preguntarse: ¿será suficiente?, ¿realmente se hace con el fin de combatir la incidencia delictiva?, ¿la gente es buena e inteligente y utilizará el recurso con probidad?, ¿llegará a todos aquellos que lo necesitan?

 

Como ven, es un tema sumamente amplio por su propia complejidad. La opinión pública ha establecido severas críticas a los programas sociales, señalándolos como propagandísticos.

 

Lo cierto es que en ningún momento, el presidente de la República ha manifestado la implementación de una política fundamentada y netamente relacionada con la seguridad humana. Más bien, lo que da son elementos suficientes para establecer una vinculación entre su discurso con este tipo de seguridad.

 

Otro elemento que considerar es la ambivalencia entre el discurso y las acciones. Un Estado de bienestar se caracteriza por disminuir las brechas sociales mediante la implementación de políticas que hagan posibles la distribución generalizada de servicios básicos de buena calidad. Es decir, acceso al sistema de salud, educación, seguridad, y justicia.

 

Con los recientes recortes a la Secretaría de Salud y al Instituto Mexicano del Seguro Social, para la compra de medicinas y su eficiente distribución territorial mediante empresas privadas; se pone en entredicho su intención por instaurar un Estado de Bienestar que prevenga la incorporación ciudadana a grupos delictivos.

 

Con todo esto claro, históricamente muchos connacionales han migrado a los Estados Unidos (EUA) en busca de mejores oportunidades. México no sólo es país de origen de indocumentados para los EUA, sino que también es tránsito obligado para migrantes centroamericanos.

 

El reciente roce entre los EUA y México en materia de migración corresponde a un aumento de más del 200 por ciento con respecto al mismo periodo de tiempo en 2018 del flujo migratorio hacia nuestro vecino del norte, de acuerdo con cifras oficiales. Ciertamente, Donald Trump es un conservador con intereses claros en su reelección presidencial. En este sentido, la presión que está ejerciendo a México tiene un doble efecto, pues se trata de un personaje que es fiel a sus ideales y a sus propios intereses.

 

De esta manera, la decisión de la administración mexicana de instaurar control fronterizo con la recién creada Guardia Nacional (GN) para evitar la implementación de aranceles norteamericanos corresponde a una medida de protección multidimensional de los intereses nacionales. Lamentablemente, en las relaciones internacionales es bien conocido que el más fuerte suele imponerse. En este caso es así y muy probablemente lo seguirá siendo.

 

Por otra parte, la ayuda del gobierno mexicano a países centroamericanos para la detonación de su economía se hace por un motivo de contención de población. Se tiene la intención de generar empleos en terceros países para que las olas migrantes disminuyan. Sin embargo, no sabemos cuál será el alcance de todo esto.

 

¿Cómo verá esto la población de México? La tasa de crecimiento de empleos no ha subido lo suficiente; la inseguridad está muy lejos de terminar; las calificadoras internacionales prevén una caída porcentual en el crecimiento de la economía nacional; la calidad presente y futura de los servicios de salud es dudosa.

 

Por supuesto, son elementos por cuidar que pueden transformarse rápidamente en focos rojos para la actual administración y su objetivo de perpetuar la llamada 4T en México.

 

¿Será que el intento de atacar las causas que originan la inseguridad y la pobreza, sólo quedan en el discurso?, ¿México priorizará los asuntos exteriores con relación a sus problemas nacionales?; ¿qué pasará finalmente con los migrantes centroamericanos?, ¿la seguridad humana es la respuesta para combatir las vulnerabilidades sociales y la crisis de inseguridad?

 

Como ya es costumbre, en México hay más preguntas que respuestas. Como siempre, todo depende de los ojos que miren la situación. Para algunos las cosas están mejorando, para otros esto es una bomba de tiempo. Como siempre, usted tiene la última reflexión.

 

  El Realismo en el Análisis.

 

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