Domingo, 21 de Julio del 2019
Martes, 29 Enero 2019 01:06

Debe surgir una nueva derecha mexicana

Debe surgir una nueva derecha mexicana Escrito Por :   Héctor Hernández Álvarez

La que tenemos es corrupta e inepta en su labor política


 

Desde el posicionamiento de Morena como partido hegemónico nacional, la derecha en México ha quedado como una oposición laxa. ¿Quién hubiera pensado que eso llegara a suceder? En efecto, la ciudadanía se hartó de las prácticas ineficientes: del aumento en la criminalidad, de la inseguridad, de la pobreza y la desigualdad; de la corrupción e impunidad.

 

Lo cierto es que, desde el poder legislativo, la oposición solamente se ha mostrado incongruente. En la ocasión que PRI y PAN se unieron para echar abajo la intención del Ejecutivo Federal respecto a la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos, que pretendía establecer que nadie pudiera ganar más que el presidente de la República, funcionó como un verdadero contrapeso. Por supuesto, en ese caso, defendían sus intereses salariales ‘disfrazándolos’ como un asunto de respeto a la división de poderes.

 

Por otra parte, la aprobación de la Guardia Nacional con la ayuda del PRI deja en claro una posible alianza en el futuro. En efecto, a los partidos políticos sólo les interesa ganar para acceder al poder. El punto es que la ciudadanía, tarde o temprano, se dará cuenta. Si Morena no se percata de que está resultando incongruente, respecto a la relación entre sus principios, ideología y prácticas, llegará el punto en que Morena se debilitará y dejará de ser el partido hegemónico y creará un equilibrio de poder con el resto de los partidos.

 

Desafortunadamente, no ganaremos gran cosa si en el futuro existiera un equilibrio partidista. ¿De qué nos sirve si la derecha seguirá igual de incongruente, ruin y desprestigiada por actos de corrupción, nepotista, y con apatía para atender los temas de mayor relevancia nacional? Anteriormente escribí acerca de que la derecha en México sí es mezquina. En esta oportunidad reafirmo mi postura, no puede seguir existiendo esta clase de representación.

 

A decir verdad, se debería optar por un nuevo partido político que nazca desde representantes con conocimiento de los temas más importantes a atender. El gran reto es superar las características de la clase política nacional; es decir, se trata de una clase corrupta, corrompida y muchas veces ineficiente. Lo que tenemos como derecha solamente se ha dedicado a promover un crecimiento económico, pero sin atender la desigualdad ni los temas sociales. Se ha mostrado apática al combate inteligente contra la delincuencia y ha permitido la filtración de viejos políticos, que por ser amistad o familia, gozan de privilegios no merecidos, creando así una agrupación oligárquica.

 

Un ejemplo de la ineficacia de la derecha actual es el rotundo fracaso de la lucha contra la delincuencia e inseguridad. Recordemos que las funciones principales de cualquier gobierno son las de procurar la paz, la seguridad y la justicia. Desafortunadamente, desde el sexenio de Felipe Calderón todo eso empeoró y no ha dejado de ser así hasta nuestros días.

 

¿De qué sirve contar con militares o policías militares en las calles si la violencia y la inseguridad continúan? El Ejército está diseñado para eliminar al enemigo en una guerra de guerrillas o en contra de una Nación extranjera: ni siquiera han podido resolver los problemas de la seguridad pública y de la seguridad interior.

 

Necesitamos una nueva derecha: una que promueva el desarrollo integral y no sólo el crecimiento económico. Una que aplique las leyes de manera efectiva y que castigue a los responsables de los delitos que más nos afectan sin recibir sobornos y hacerse de la vista gorda. Una derecha que sepa aprovechar la cercanía con los Estados Unidos y su desarrollo militar y de inteligencia para nuestro beneficio. Una que promueva el liderazgo militar, diplomático y comercial en América Latina para no quedar bajo la sombra de países como Brasil. Una derecha que sepa desarrollar y promover apropiadamente el hard power y el soft power para defender sus intereses en el exterior. Una derecha que vele por instaurar al fin auténticos intereses nacionales y nos sólo sexenales.

 

Queda mucho por hacer. Espero que la propia ciudadanía vaya despertando y aquellos que son afines al espectro de la derecha política se den cuenta de que la que tenemos no sirve. Debe haber nuevos actores de la política nacional y no farsantes como los Calderón con intentos de partidos ‘novedosos’ para beneficiarse del erario. Exijamos una mejora sustancial de la paupérrima clase política.

 

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