Friday, 26 de April de 2019

Por las entrañas del poder
La manera como Tony Gali se ha incrustado en la sociedad poblana y ha asumido el rol protagónico de Puebla es de destacarse. Lo ha hecho como cuchillo en mantequilla e incluso muy por encima de otros pares suyos del pasado reciente y del propio gobernador. Atención, una cosa, es ser alcalde de la cuarta ciudad más importante del país y otra muy distinta saber capitalizar los elementos técnicos, tácticos y políticos para sortear los pantanos de la administración pública sin mancharse las alas.
La frialdad numérica con que el INEGI demostró que Puebla es de los estados más corruptos del país obliga dos cosas: a analizar el caldo de cultivo de la corrupción regionalizada y a tomar cartas en el asunto para frenarla y desalentarla. Sin embargo el asunto es tan delicado que no deberíamos dejarlo en las exclusivas manos del gobierno ni de los partidos políticos porque sería tanto como poner las ovejas al cuidado de los lobos.
El adjetivo “corrupto” se agrega a un individuo, según su oficio, en nuestro país sin que cause sorpresa ni indignación. Y no debería ser así. Sin embargo, hay que repetirlo hasta que atormente, México es un país con niveles de corrupción demasiado altos comparado con homólogos suyos de Europa y Latinoamérica, así lo ha dicho desde siempre el Departamento de Estado Norteamericano, lo confirmó WikiLeaks hace no mucho y hoy lo ratifica el INEGI en su más reciente informe.
Lunes, 16 Junio 2014 00:00

Por omisión igual se peca

La verdad es que se tardaron. Quizá el gobierno estatal y hasta los mismos diputados del Congreso defiendan la temporalidad y eficacia con que intervinieron la operación contable y administrativa del Metrobús, pero lo cierto es que no lo hicieron ni en tiempo ni en forma, y eso equivale a que o se intentó ocultar la hemorragia económica que debilitaba al proyecto o se pretendió proteger a algunos de los involucrados en la modalidad de inversionistas o autoridades.
Las cosas como son. Vivimos en un país donde la libertad de hablar y decir lo que se nos antoja se asocia al interés o a la locura y muy poco al análisis, al recuerdo y a la crítica bien fundada. Por ejemplo, un fin de semana lluvioso llegó a Puebla un diputado priista fuereño evangelizador de la democracia y nos recomendó vigilarle los dineros públicos al loco, de la lomita, que quiere ser presidente de la república porque nos puede pasar lo mismo que le pasó a Guanajuato con el loco aquel que vendía refrescos en un carro repartidor de Coca Cola.
Los diputados del Congreso del estado corren la voz que entre los panistas Jorge Aguilar Chedraui y Eukid Castañón Herrera existe una sentencia de animadversión que enferma a uno y a otro; también cuentan que en el planeta legislativo donde cohabitan nuestros personajes nomás no caben los dos por ser demasiado estrecho, chiquito pues; y también circula la versión que irremediablemente o Chedraui o Eukid tendrán que ahuecar la curul para evitar una desgracia futura.
Si los diputados locales, todos, no han hecho un balance serio y frío del daño que se hicieron por aprobar la Ley Bala más valdría que lo hicieran, y sesudamente, porque, salvo sus contadas excepciones, quedaron reducidos a un montón de escombros tanto en su condición moral, ética y humana como en sus niveles de confianza. En 24 horas dinamitaron la reputación de un Congreso estatal construido en años de historia.
Miércoles, 21 Mayo 2014 00:00

Infunde terror la Ley Bala

Los sabios y los genios también se equivocan. Cuenta la historia que la piedra donde Miguel Ángel esculpió El David fue blanco de varios errores, Mozart modificó doscientas veces la partitura de la Sinfonía 40 hasta convertirla en su obra maestra, Thomas Alva Edison falló en más de mil intentos para encender la bombilla eléctrica y Leonardo da Vinci debió anexar varios elementos a La última cena incluso después de declararla terminada. Y así podríamos seguir citando a otras lumbreras de la humanidad por largo tiempo…
Lunes, 19 Mayo 2014 00:00

Político vs periodista

El político y el periodista en algo se parecen, sin embargo juegan distinto. El político engaña con su sonrisa falsa con tal de ganar adeptos, afectos y votos, aunque por dentro esté podrido y su ética hecha añicos. El periodista, en cambio, también juega, pero su juego es distinto, digamos que como el de la bolita, a través de ella oculta su filiación, o trata, o intenta que no lo descubran, esconde sus sentimientos y, por qué no decirlo, hasta disfraza sus intereses.
De confirmarse la victoria de Gustavo Madero en la presidencia nacional del PAN, como los medios locales y nacionales lo adelantan en gráficas, deben ponderarse cuando menos dos factores determinantes en el desenlace. Primero, y el más importante para consumo poblano, que cuando Rafael Moreno Valle y sus hombres de confianza decidieron apoyarlo (a lo descarado) iba perdiendo. Y segundo, que la estrategia y el estilo de operación morenovallista sigue siendo efectivo aquí, en la capital del país y en los alrededores.
Desde que Blanca Alcalá vio publicada la entrevista en la que rechaza la minigubernatura de 2016 debió comprender que se equivocó. La diferencia entre pensar y decir las cosas tiene un costo, costo que la senadora comenzó a pagar cuando Guillermo Deloya la puso precisamente en la pelea que no quiere librar y donde muchos de sus enemigos seguirán poniéndola cada que se les antoje, o quieran perjudicarla.
La inversión pública y la tonalidad política por lo regular van de la mano. Los delegados federales deben negar que la bicoca que le tocó a Puebla en el Plan Nacional de Infraestructura, del presidente Enrique Peña Nieto, nada tuvo que ver con la filiación y los planes de conquistar al mundo de Rafael Moreno Valle, pero una cosa es lo que ellos digan y otra la deducción nuestra y nuestras propias conclusiones.
Las carcajadas que se avienta Rafael Moreno Valle cuando lee a los críticos que futurizan en 2015 un encontronazo entre él y el presidente Enrique Peña Nieto, por las diputaciones federales, deben ser grandes. Grandes y con las manos sosteniéndose el estómago y los ojos rebosantes de lágrimas burlonas. Basta observar (con seriedad) el entorno político en el que han navegado los dos mandatarios, desde hace meses, para darse cuenta que no existe ningún elemento que haga suponer que el año entrante serán enemigos.
A los políticos les endilgan famas indecentes y perniciosas, la mayoría ganadas a pulso. De ellos se dice que son corruptos, sinvergüenzas, deshonestos, arbitrarios, prepotentes, soberbios, en fin, y si a toda esa gama de adjetivos horrorosos ellos mismos se encargan de demostrar que también son incultos e iletrados, francamente no hay quién los entienda, quién los defienda ni quién ponga las manos al fuego por su maltrecha reputación.
El PRI se ha convertido en el partido del ya merito. Ya merito llega Alberto Jiménez Merino a la dirigencia estatal. Ya merito arriba Rocío García Olmedo. Ya merito aterriza José Luis Márquez. Ya merito le dan posesión a Alberto González. Ya merito nombran a Guillermo Deloya. Pura vacilada. La verdad es que las profecías priistas de esa manufactura dejaron hace rato de ser noticia.
Miércoles, 09 Abril 2014 00:00

Clonación de Eukid’s es viable y posible

Cuando los diputados afines al gobierno del estado modificaron la Ley orgánica municipal para que los partidos políticos se involucraran en las elecciones de las juntas auxiliares no oprimieron el botón de encendido de la megacoalición, como muchos suponen, sino que confirieron poderes supremos de mapachería a los alcaldes morenovallistas y la responsabilidad de los triunfos.