Viernes, 18 de Octubre del 2019
Viernes, 04 Mayo 2018 03:19

Ediles rebasados o comprados por el crimen organizado

Ediles rebasados o comprados por el crimen organizado Escrito Por :   Arturo Rueda

Suena a ‘República Bananera’, pero gracias a esa intervención se supo que entre 113 y 137 elementos de la Policía Municipal en realidad eran policías ‘cachirules’. Es decir, tenían uniforme, armas, casquillos, botas, vehículos, pero no estaban dados de alta en la plataforma e incluso carecían de Clave Única de Identificación Policial. ¿Cómo puede explicarse algo así?


 

Aunque se trata de uno de los municipios más importantes y prósperos del estado, San Martín Texmelucan lleva pudriéndose varios años. Comenzó a joderse cuando cayó en manos de un personaje con una fortuna de origen oscura, Noé Peñaloza, quien ganó en 2008 gracias a toneladas de dinero y resultó un pésimo edil. Le siguió otro siniestro, Carlos Sánchez, empresario gasolinero, socio de Jorge Estefan Chidiac y pionero en el huachicol, quien ni siquiera terminó su trienio para encargarle el gobierno a Teodoro Ixtlapale, continuación del desastre y saqueador del erario.

 

Hartos de seis años de malos gobierno, los texmeluquense se fijaron en un empresario zapatero con buena reputación, próspero en sus negocios, quien se avizoraba como la salida a la fila de corruptos Peñaloza, Sánchez, Ixtlapale. Rafael Núñez, impulsado por PT, iba a derrotar al PRI y al morenovallismo, por lo que el ex gobernador hizo suya su victoria estrenando con él las candidaturas comunes. A Núñez le puso a todos sus partidos satélites y entonces en 2013 arrasó a Édgar Salomón Escorza

 

Nadie en Texmelucan se imaginaba el desastre que se avecinaba en la ciudad. A la pesadilla de Peñaloza, Sánchez e Ixtlapale se sumó Rafa Núñez, que a esta altura debe ser señalado en la ciudad como el personaje más repudiado, con su propensión a doblarse ante los conflictos sociales.

 

En mi pueblo a Rafa Núñez cuando menos se le calificaría como pusilánime, lo que explicaría sus chillidos ante los tianguistas duros, pero que también perdiera el control de la seguridad pública en apenas un año. Porque hace un año ocurrió el operativo Palmarito en Quecholac que derivó en una ejecución extrajudicial, el cierre del poliducto y que las mafias del huachicol se movieran a San Martín.

 

En las últimas semanas, con la presunta participación del Cártel Jalisco Nueva Generación, Texmelucan se convirtió en un tiradero de cadáveres desmembrados. Cuatro ocasiones fueron suficientes para el gobernador Gali, quien tomó la gran decisión de intervenir la seguridad pública de ese municipio para evitar que la percepción delictiva se convirtiera en un ancla para la disputa por el poder.

 

Suena a ‘República Bananera’, pero gracias a esa intervención se supo que entre 113 y 137 elementos de la Policía Municipal en realidad eran policías ‘cachirules’. Es decir, tenían uniforme, armas, casquillos, botas, vehículos, pero no estaban dados de alta en la plataforma e incluso carecían de Clave Única de Identificación Policial. ¿Cómo puede explicarse algo así?

 

Ese es el pecado menor porque se sospecha que los jefes policiacos, el comisario y el director de la Policía Municipal, en realidad trabajan para el crimen organizado, llámese CJNG, ‘Loco Téllez’. Hasta ahora se les tiene retenidos en flagrancia por abuso de poder, pero la investigación es profunda y sin duda serán acusados por esos vínculos.

 

Por supuesto que la sospecha contra Rafa Núñez es directa. ¡Qué hacía el alcalde incumpliendo los lineamientos básicos en la contratación de policías, o por qué en cuatro años de gestión no pudieron resolver ese conflicto para darle certidumbre a los elementos municipales! Ayer, en rueda de prensa, fingió demencia y dijo desconocer cómo había sido el mecanismo de contratación.

 

Pero resulta que Rafa Núñez sí lo sabía todo, pues él mismo otorgaba los nombramientos, los firmaba, todo para que pudieran eludir los controles de confianza. Los documentos son claros y son una prueba fidedigna de que el alcalde de San Martín forma parte de una trama macabra y debe ser separado del cargo para no entorpecer todas las investigaciones de la Fiscalía. ¿Por qué todos eran nombrados agentes de tránsito?

 

¿También Rafa Núñez era colaborador del crimen organizado, el CJNG? Es lo que SSP y Fiscalía deben descubrir.

 

El empresario zapatero está a punto de cerrar su ciclo político, pero el repudio a su figura es altísimo en San Martín. La seguridad pública se descompuso, y eso llevó a Gali a un acto de rudeza necesaria: asumir el control del municipio y desplazar a Núñez de las decisiones vitales. Era eso o que Texmelucan continuara teniendo un paisaje de desmembrados y ejecutados.

 

¿Pero y el alcalde de San Martín? ¿Todo se calma llamándolo pusilánime, riéndonos de sus chillidos ante los tianguistas?

 

Los documentos son prueba plena: Rafa Núñez debe ser separado del cargo e investigado. ¿Cuántos alcaldes más se encuentran rebasados o comprados? Es lo que la FGE tiene que deslindar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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