Lunes, 21 de Octubre del 2019
Martes, 12 Marzo 2019 01:29

“Falta el testimonio de los muertos”

“Falta el testimonio de los muertos” Escrito Por :   Silvino Vergara

“El mayor número de muertes es causado, en Latinoamérica, por agencias del Estado, y no sólo en las dictaduras ni en las zonas de guerra, sino también en los países con sistemas constitucionales.” Eugenio Raúl Zaffaroni


 

¿Por qué habrá tanta impunidad en México? Y en general en América Latina, ¿por qué habiendo tantas comisiones de derechos humanos, juzgados, tribunales, ministros, magistrados, jueces, diligenciarios, pero aún con ellos, se cometen tantos delitos que no se castigan? Pareciera que la respuesta a estas preguntas es que hace falta el testimonio de los muertos.

 

Desafortunadamente, nuestro país tiene cada semana mas muertos por cualquier rincón de la nación, lo mismo que desaparecidos, ejecutados, robos, asaltos, etc., y lo peor de ello es que no pasa absolutamente nada, que los responsables de esos delitos no son procesados, menos aun juzgados o sentenciados, pero el Estado reacciona sosteniendo que si los delitos se siguen cometiendo, se endurecen las penas, se aumentarán los delitos, se incrementan los recursos económicos para mayor seguridad pública, incluso se reforma la propia Constitución, y al final no se ven mejoras en la disminución de los delitos.

 

En las noticias de los diarios, televisión y radio, sobre todo de los lunes de cada semana, se hace el recuento de las muertes que se presentaron en todo el territorio nacional, pero al final son la noticia del momento y luego son fácilmente olvidados, se vuelven parte de una estadística tan fría como la reacción del Estado para atender este problema de la violencia extrema. Es de todos conocido que todo inició con el combate al narcotráfico, el cual esta prohibido atendiendo a los males que producen las drogas una vez consumidas por los seres humanos, es decir, el combate al narcotráfico atiende a un deber del Estado para proteger el derecho de autonomía de las personas, -artículo 1 de la Constitución- entendido éste como aquella libertad para planear el futuro de cada persona. Por ende, a sabiendas de que se afecta la salud con el consumo de drogas y con ello se afecta la libertad de decisión de las personas, es que se requiere la prohibición de dichos productos, tal y como sucede con los alimentos que no tienen autorización de las autoridades competentes para el consumo humano, o bien, en el caso de las medicinas, que no está comprobado que benefician en la salud de los enfermos y por ello no se autoriza su comercialización. Pero en el caso de las drogas hay una prohibición manifiesta y elevada, no solamente a una infracción o falta administrativa, sino a un delito, pues a pesar de esta medida tan drástica, de todas formas se sigue consumiendo las drogas, prueba de ello es su prohibición. Y precisamente por esa prohibición penal es que se ha elevado la violencia al respecto de las mismas, por ello es que se ha sostenido que el combate  a las drogas ha causado mas muertes que el propio consumo de las drogas por las personas.

 

Quizás, lo que hace falta para modificar este escenario que se está viviendo y cada día es más violento, es escuchar el testimonio de los muertos, por ello es que la pregunta al respecto es: ¿quiénes son los muertos? Y desde luego que los muertos son muchos, empezando por las víctimas que no pueden hablar en los juicios, menos ante las autoridades competentes, no pueden presentar denuncias o querellas por la complejidad en el trámite, atendiendo a que la tramitología jurídica es tan compleja para desalentar a cualquiera que pretenda formular una denuncia y el propósito central de esa tramitología es que, con ello, se procura una disminución en los índices de criminalidad. También, son los muertos los que no son escuchados en los juicios, pues se trata de grabaciones, filmaciones testificaciones, etc., que se analizaran “en el momento procesal oportuno”, el cual nunca llega. Son también los muertos aquellos que fueron denominados: “daños colaterales”, que precisamente por ello nadie les da seguimiento, menos se les escucha su testimonio, precisamente porque se trata de “consecuencias natrales” del combate a la inseguridad pública. Los muertos son, pues, los indefensos, los impotentes, los excluidos del sistema, que se les impide acudir a las instancias judiciales y por ello es que, advertidos de esa impotencia, se suman a la comisión de los delitos.

 

El primer testimonio de los muertos es que ellos saben perfectamente que, como lo sostiene el profesor Eugenio Raúl Zaffaroni: “El mayor número de muertes es causado, en Latinoamérica, por agencias del Estado, y no sólo en las dictaduras ni en las zonas de guerra, sino también en los países con sistemas constitucionales. Anualmente son miles los “muertos sin proceso” en ejecuciones protagonizadas por personal estatal armado” (Zafaroni, Eugenio Raúl. Criminología Aproximación Desde Un  Margen. Editorial Temis: Bogotá, 2003) Entonces, en nuestro entorno actual el principio de que rige es “que cada quien haga lo que quiera” y ese es el testimonio de los muertos que no se pretende escuchar.

 

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