Domingo, 08 de Diciembre del 2019
Martes, 20 Agosto 2019 00:31

La división del feminismo: ¿cuál es el verdadero?

La división del feminismo: ¿cuál es el verdadero? Escrito Por :   Héctor Hernández Álvarez

¿Verdaderos y falsos feminismos?


 

A consideración del lector, escribo el presente análisis partiendo del hecho de que no soy un hombre feminista. Sin embargo, los acontecimientos recientes han provocado reacciones en diferentes sectores sociales. En efecto, son temas de importancia nacional por los cambios que provocan en el desenvolvimiento de las actividades cotidianas, la intolerancia, el ambiente de inseguridad y nuestro comportamiento en sociedad.

 

La coyuntura social y política ha puesto muchos actores nuevos en la mesa. Grupos y subgrupos de interés promueven el cambio en la agenda pública. Pero ¿qué es lo correcto?, ¿a quién hacerle caso?, ¿se vale la violencia, la intolerancia y el desorden público para generar cambios sociales?

 

El reciente acontecimiento de la supuesta violación a una adolescente de 17 años por parte de policías en la Ciudad de México inició una reacción por parte de algunas mujeres feministas. En efecto, las exigencias encaminadas al esclarecimiento de los hechos provocaron una serie de reacciones adversas al orden público, de las cuales se desprende un muy interesante debate.

 

En efecto: patrullas vandalizadas, estaciones de metro dañadas, y hasta el Ángel de la Independencia sufrió alteraciones. Las formas por supuesto que importan, pero, ¿qué hacer ante una realidad impune generalizada? Las autoridades han sido cómplices de la violencia en contra de las mujeres ¿Acaso es la única de llamar la atención y de que sean consideradas? De momento, parece que sí.

 

La investigación permanece abierta y por ahora ha dado como resultado la suspensión de seis elementos. Además, la jefa capitalina indicó que no habrá repercusiones por las manifestaciones sociales.

 

Ciertamente este no ha sido el primer caso donde la ola feminista se hace presente. Recordemos que hace poco se manifestaron para proclamarse a favor de la interrupción legal del embarazo bajo el lema “mi cuerpo, mi decisión”.

 

Esto ha dado lugar a una muy interesante división de los grupos feministas. Hay quienes opinan que las acciones de violencia injustificada hechas durante la manifestación en contra de otras personas (hombres) por el simple hecho de serlo, es un tipo de venganza por la opresión tradicionalmente ejercida en contra de las mujeres. En efecto, dimensionar el grado de afectación generalizado en contra de un grupo mayoritario en la sociedad, como es el caso de las mujeres, puede ocasionar varios problemas: ya que, al no ser una minoría, se podría afirmar que es obra del propio constructivismo social que ha generado relaciones tradicionalmente desiguales entre hombres y mujeres; pero que, en ningún caso, justifican la violencia en grado bajo o alto para conseguir equidad de género.

 

Recordemos que los cambios conductuales en la sociedad son graduales. La respuesta radical de algunas feministas al exigir derechos y expresar su hartazgo no ha sido bien percibido por otras mujeres que también se autoproclaman feministas, ya que muchas de ellas están en contra de la forma en la cual sus exigencias están siendo expresadas.

 

A todo esto, vale la pena preguntarse: ¿cuál es el verdadero feminismo? ¿Aquél que está a favor de los cambios oportunos sin importar la forma?, aun cuando se considere legítimo el uso de la fuerza y del desorden social. O ¿aquél que promueve los canales institucionales y de participación ciudadana para incidir en la transformación social mediante medios legítimos sin alterar el orden ni los bienes públicos?

 

En efecto, la respuesta puede ser confusa. Hay quien habla de ‘verdaderos’ y ‘falsos’ feminismos. Pero no nos confundamos, en esencia toda mujer que luche por temas de equidad, libertad y derechos puede ser considerada legítimamente como feminista, sin importar los medios por los cuales ella se exprese.

 

Por supuesto, lo que le está pasando al movimiento feminista contemporáneo es una división o fragmentación en grupos. Tal cual ocurre con cualquier organización social. Pensemos en que los partidos políticos, por ejemplo, tienden a fragmentarse en función de sus intereses locales o regionales. Algunos integrantes partidistas se corrompen mientras que otros se mantienen en la rectitud. La cuestión personal, divide, y a la vez agrupa en nuevas ‘células’ derivadas de la matriz principal organizacional.

 

En efecto, habrá quien ocupe adjetivos como ‘feminismo radical’, ‘feminismo pasivo’, ‘feminismo institucional’ o ‘feminismo abstracto’, a las diferentes maneras de direccionar un pensamiento social. En fin, lo que hay en la realidad son diferentes maneras de ver una misma cosa, un mismo movimiento.

 

Claro está, todos los movimientos sociales deben ser tomados en cuenta en una democracia liberal como es el caso de México. Lamentablemente, en este tipo de modelos de democracia, la cabida de todos los tipos de ideologías tienden a provocar ‘choques’ o conflictos de pensamiento, lo cual, indiscutiblemente, incentiva la intolerancia y algún tipo de violencia.

 

Para concluir, las propias feministas no deberían atacarse entre ellas y señalar a ‘verdaderas’ y ‘falsas’ feministas. Al contrario, aceptar que se complementan entre sí, con diferencias en la concepción de la igualdad, equidad y desarrollo de la mujer en la sociedad. Son pasos necesarios para la construcción de la tolerancia en la vida en democracia.

 

  El Realismo en el análisis.

 

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