Jueves, 14 de Noviembre del 2019
Indicador Político

Luego de que las estrategias de seguridad de Calderón y Peña Nieto descabezaron los cárteles del narco y del crimen organizado y dejaron solo a Ismael ‘El Mayo’ Zambada, la nueva Estrategia Nacional de Seguridad Pública del presidente López Obrador reorganizará las prioridades en función de dos objetivos centrales:

El viernes 1 de febrero circuló oficialmente la Estrategia Nacional de Seguridad Pública del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, un documento de 81 páginas. Como lectura de resumen se puede decir que nada nuevo proponen, pero algunas novedades sólo revelan la dimensión hercúlea de la tarea de seguridad.

Con enorme falta de sensibilidad, el gobernador hidalguense, Omar Fayad, lanzó una agresión al Ejército mexicano que acudió a ayudarlo a combatir el huachicoleo. En entrevista para Milenio TV, el mandatario dijo que le había “pagado” al Ejército 43 millones de pesos anuales para que llegara a la entidad a luchar contra el robo de combustible.

De todos los grupos lopezobradoristas que podrían convertirse en obstáculos al gobierno de López Obrador, los maestros son el más importante, porque estaría aglutinando a un amplio grupo desestabilizador de un millón y medio: la SNTE que se le va a regresar a la maestra Elba Esther Gordillo, el nuevo partido magisterial gordillista y la Coordinadora disidente nacida de las entrañas del gordillismo, todos ellos con aliados, satélites y rémoras.

Una aguada marcha de apoyo el domingo pasado puso en un brete al gobierno de López Obrador: una cosa son los puntos de popularidad y otro la realidad de los efectos negativos de las principales decisiones de cinco meses de labor legislativa y dos meses de ejercicio de la presidencia.

En tiempos no tan lejanos del viejo régimen priista, los presidentes que llegaban con nuevas formas estilísticas de ejercer el poder solían culpar a sus antecesores cuando el arranque de la nueva administración se dificultaba. Al emerger de lo profundo del régimen priista, el presidente López Obrador ha seguido el guion: intensifica el reparto de culpas de su falta de resultados entre sus antecesores y lo ha hecho al más puro estilo priista.

En la historia del PRI ahora rediviva en la transfiguración del ‘PRIMOR’; hubo siempre un punto de fricción: la relación del poder con los intelectuales, es decir, del Príncipe con el filósofo.

Por un mal manejo de las piezas legislativas de Morena y el exceso de confianza del presidente López Obrador, la iniciativa de Guardia Nacional y la nueva estrategia de seguridad fueron ‘reventadas’ al interior de Morena.

La ofensiva del gobierno del presidente López Obrador contra los ladrones de combustible cometió el mismo error del gobierno de Calderón Hinojosa, al declararle la guerra a los cárteles del crimen organizado: carecer de seguridad estratégica y de información de inteligencia.

La crisis huachicolera en Tlahuelilpan, Hidalgo, se perfila como el Ayotzinapa del gobierno actual; y no por responsabilidad directa en la tragedia, sino porque reveló la ausencia por segunda ocasión de una verdadera estrategia de seguridad.

El cargo intelectual mayor que tuvo Paco Ignacio Taibo II fue la dirección del suplemento La Cultura en México de la revista Siempre a la salida de Carlos Monsiváis en 1987. Sin embargo, duró apenas un año: del 5 de marzo de 1987 al 1 de abril de 1988. ¿La razón? Confundió “lo intelectual con lo corriente” y escribía “una serie de leperadas”, además presentaba recibos de sus seudónimos para cobrar colaboraciones adicionales.

Como era previsible, el sistema político morenista-lopezobradorista no es más que un palimpsesto del viejo sistema/régimen/Estado del PRI. Y ya desde ahora, apenas a 45 días de iniciado el nuevo gobierno, el escenario político se ajusta a las reglas priistas de la circulación de las élites.

La revisión de todos los discursos en el periodo extraordinario de la Cámara de Diputados para aprobar la ya aprobada Guardia Nacional fue el tercer déjà vu en clave de dos fracasos anteriores: el Acuerdo de Seguridad del 21 de agosto de 2008 por el caso Martí y las promesas del 14 de octubre del 2011 por el caso del hijo del poeta Javier Sicilia.

Los debates sobre la configuración real y formal de la Guardia Nacional servirán para la construcción de otro cuerpo operativo contra la inseguridad; sin embargo, la clave para abatir al crimen organizado y desorganizado se encuentra en un territorio abandonado por el Estado o usado para menesteres políticos de facciones: la inteligencia como acopio y procesamiento de información.

Los militares fueron llamados a labores de apoyo a la seguridad pública en diciembre de 2006 cuando los civiles habían fracasado: policías, jueces, funcionarios de los tres niveles y hasta medios formaban parte de la estructura de poder del crimen organizado. López Obrador afirmó primero que los militares regresarían a sus cuarteles y luego propuso la formalización de la participación militar en seguridad pública.

Para mi amigo Arturo Rueda y a la memoria de su padre Arnulfo Rueda Astudillo

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