Lunes, 21 de Octubre del 2019
Indicador Político

A lo largo del año y medio en que la figura de López Obrador se consolidó como candidato en posición ganadora y luego como presidente de la república, el senador Carlos Romero Deschamps y su liderazgo sindical de trabajadores de Pemex fueron sometidos a intensas presiones que adelantaban su desplazamiento político-judicial. Sin embargo, nadie hizo algo para administrar su defenestración.

Arrinconado el priismo por el cochinero de corrupción que dejó el gobierno de Peña Nieto, el PRI se ha convertido en la última llanta salvavidas de los peñistas para salir con vida del hundimiento del PRITanic. El control del mando del partido lo tiene Luis Videgaray Caso y el nuevo presidente Alejandro Moreno Cárdenas, Alito, no ha podido asumir su papel directivo.

La crisis financiera en las universidades públicas es cierta, las percepciones presidenciales sobre corrupción son mucho más irrefutables y los responsables son tres instancias: los sindicatos que asumen las universidades como empresas productivas, los rectores que nunca se han preocupado por construir un modelo de negocios sociales de la educación superior y la Estafa Maestra de la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno de Peña Nieto que abrió el apetito universitario en contratos.

En 1984 surgió el problema de los cárteles del narcotráfico, en 1988 el Estado se desentendió de la seguridad interior, en 1997 comenzó el ciclo sangriento de crímenes por lucha entre bandas delictivas y en 2006 se inició la guerra del Estado contra los delincuentes.

En lo que se ha recibido como un afán por sumarse a la 4T institucional, el ministro presidente de la Corte, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, dio el salto de la muerte del calderonismo al lopezobradorismo, pero en el camino encueró el funcionamiento interno del máximo tribunal judicial como parte de la estructura de control del sistema político todavía priista.

En un texto provocador publicado en 1985 en la revista Vuelta, “Escenarios sobre el fin del PRI”, el ensayista Gabriel Zaid destacó uno: la aparición de un ayatola contra la corrupción. Pero llegó al poder la oposición que abanderaba la lucha contra la corrupción y las cosas siguieron igual.

Si la caracterización de “jóvenes valientes” aplicada a los guerrilleros de la Liga Comunista 23 de Septiembre por su intento de secuestro del empresario regiomontano Eugenio Garza Sada pareció un desliz imprudente, en realidad estuvo en un escenario más profundo: la reivindicación de la guerrilla armada violenta como parte del surgimiento de la Cuarta Transformación.

Si la caracterización de “jóvenes valientes” aplicada a los guerrilleros de la Liga Comunista 23 de Septiembre por su intento de secuestro del empresario regiomontano Eugenio Garza Sada pareció un desliz imprudente, en realidad estuvo en un escenario más profundo: la reivindicación de la guerrilla armada violenta como parte del surgimiento de la Cuarta Transformación.

Aunque la Unidad de Inteligencia Financiera está litigando en medios un expediente que se puede caer a la hora de presentación de pruebas procesales, de todos modos las acusaciones contra el ministro Eduardo Medina-Mora Icaza han puesto en duda a toda la Suprema Corte de Justicia porque en materia de decisiones colegiadas todos los demás ministros participaron en casos que debieran revisarse.

Los hasta ahora precandidatos a la rectoría de la UNAM reaccionaron tarde a la convocatoria; el rector en funciones Enrique Graue Wiechers ya resolvió su reelección en Palacio Nacional y con ello se burló de la Junta de Gobierno que de manera supuesta tendría que evaluar nominaciones y programas de trabajo.

Aunque tuvo intenciones de colarse hasta la presidencia de la República, en realidad el papel político que le tocó jugar a Manuel Bartlett Díaz en función de su personalidad y carácter fue el del cancerbero del sistema político priista, antes con el PRI, luego con el PAN y ahora con el Partido Morena.

Los sobrevivientes y seguidores del 68 estudiantil han fallado en la revisión histórica: Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez no fueron responsables directos de la represión, sino piezas de una estructura de poder que en diciembre de 1946 definió la prioridad populista del bienestar social por encima de las demandas democratizadoras.

El 68 se terminó y ya es un hecho histórico. La democratización experimentó la derrota presidencial priista en 2000, 2006 y 2018 y un regreso priista en el 2012, pero el sistema/régimen/Estado del PRI no sólo sigue vigente, sino que se fortaleció.

En la realpolitk, a 51 años de distancia, se puede concluir, y aún de manera provisional, que en 1968 hubo cuando menos cinco 68:

Si el asesinato de Luis Donaldo Colosio mató sin misericordia la posibilidad de transición política pactada con Manuel Camacho Solís como secretario de Gobernación del gobierno colosista, el asesinato de José Francisco Ruiz Massieu también en 1994 puso el último clavo a las posibilidades de una democratización desde el PRI.

El anuncio de política monetaria del Banco de México del jueves 26 de septiembre trató de caminar por la cuerda floja para no criticar con dureza algunos errores de la estrategia de la política económica gubernamental. Siempre ha sido así, pero ahora fue más notorio que el Banxico no quiere pelearse con el presidente de la república como el responsable de las decisiones de política económica.

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