Martes, 17 de Septiembre del 2019
Indicador Político

Cuando en el primer debate entre aspirantes a la presidencia del PRI le preguntaron a la candidata Ivonne Ortega Pacheco cuál era su proyecto para el PRI, su respuesta dejó medir su medianía política: dijo que no tenía proyecto y que por eso peguntaría a los más de siete millones de militantes qué partido quisieran.

A la memoria de mi hermano Fernando Castillo Tapia y con todo el apoyo a mi prima Lety

La crítica presidencial a la política económica neoliberal es certera, pero tiene cuando menos tres omisiones: carece de una propuesta alternativa articulada, no usa el pensamiento crítico universitario anti neoliberal que ha presentado opciones y se centra en el regreso del Estado populista que ya fracasó.

La historia política de México ha sido la lucha entre el funcionamiento institucional del sistema/régimen/Estado y los liderazgos caudillistas que siempre terminan en autoritarismos; a la distancia, los hombres fuertes fueron sucedáneos u obstáculos de la institucionalización de los gobiernos.

La visita supervisora del secretario de Estado trumpiano Mike Pompeo sólo vino a confirmar que México cumpliera el compromiso de desaparecer los principios de política exterior del nacionalismo mexicano debajo de los escombros de la política migratoria.

Con la muerte civil de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán Loera por su cadena perpetua más 30 años en una cárcel de los EEUU, termina el segundo gran ciclo de los cárteles del narcotráfico que nacieron a comienzos de los ochenta al amparo de la protección de la Dirección Federal de Seguridad.

Detrás de la parafernalia agresiva del FTOTUSfirst twitterer of the United States, el primer tuitero de la nación–, lo cierto es que las cifras demográficas estadounidenses están mostrando un nuevo perfil del estadounidense promedio. Tres datos deben rescatarse:

En la parte lopezobradorista del Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 se insiste en la construcción de una alternativa al neoliberalismo y se usa el concepto de “posneoliberalismo”. Ahora se sabe que el modelo teórico es el de la “economía moral”.

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Entre todas las amenazas en contra de críticos públicos del gobierno actual, su corriente ideológica (es un decir) y sus liderazgos, la emitida contra el escritor y ensayista Guillermo Sheridan es la más preocupante: una carta enviada a su casa. Ya no es en el espacio público de Twitter, sino en su residencia.

En varias de sus conferencias de prensa, el presidente López Obrador ha señalado que la prensa gana dinero con criticar y ha referido columnistas —más de los que se puedan imaginar— que ganan más que el presidente de la república.

Luego de seis meses de gobierno, finalmente el aparato de seguridad del Estado ha comenzado a moverse hacia la organización federal. El primer paso fue ir ‘jalando’ a gobernadores y alcaldes al programa central sin que todo el peso recaiga sobre una Guardia Nacional en proceso final de formación.

La crisis de gabinete por la renuncia de Carlos Urzúa Macías al cargo de secretario de Hacienda tuvo más de diseño de política económica que de desencuentros al interior del primer círculo del poder. Y el resultado está a la vista: es imposible implementar un modelo de gasto asistencialista con una estrategia neoliberal de crecimiento económico limitado por la estabilidad macroeconómica.

La política económica del modelo popular del presidente López Obrador, basada en el gasto sin ingreso, llegó a su punto de quiebre con la renuncia de Carlos Urzúa Macías de la Secretaría de Hacienda justamente por la discrepancia entre ingreso-gasto.

El modelo original de la Guardia Nacional era el ideal: un cuerpo civil con estructuras militares pero operativos policiacos para aplicar leyes civiles. La crisis en el trato a los policías federales que tienen años de actividad –con saldos buenos y otros muy malos– está dejando a la Guardia como un cuerpo militar.

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