Lunes, 23 de Septiembre del 2019
Indicador Político

El problema con la estrategia de seguridad pública del gobierno lopezobradorista radica en la instrumentación de los dos objetivos: lograr la rendición de delincuentes y realizar la Conferencia para la Construcción de la Paz. Mientras se operan esas decisiones hasta el próximo año, las fuerzas de seguridad están sufriendo ataques de grupos criminales.

Algunas horas después de que el gobernador michoacano Silvano Aureoles Conejo declaró contundente que “Michoacán está pacífico y no existe una guerra”, grupos armados locales repelieron a fuerzas armadas y asesinaron al coronel Víctor Manuel Maldonado Celis en un choque propio de una guerra.

Luego de ser aplastada en la elección interna que no se atrevió a impugnar y de renunciar al PRI, la ex secretaria peñista del PRI, Ivonne Ortega Pacheco, decidió hacer una gira nacional para reunirse con la militancia que le negó el voto. En los hechos, se trata de una estrategia que le abrirá las puertas de Morena o de cualquier otro partido político.

Las cifras de delitos de julio del secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública han sido leídas en función de los ‘homicidios dolosos’ o crímenes, pero este rubro revela los asesinatos entre miembros de cárteles en la disputa por plazas territoriales.

La secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, volvió a hacer de las suyas: sin ninguna razón estratégica sacó el tema de la negociación de la paz con grupos violentos y criminales, sólo la complicó más y en las circunstancias políticas provocó la congelación de las pláticas por la desconfianza social en el sentido de que se esté negociando impunidad criminal.

La crisis de organización del partido Morena era previsible desde su fundación: su dependencia absoluta de la figura del líder López Obrador y su necesidad para construir una bancada mayoritaria sistémica para los cambios institucionales. Esta contradicción entre un liderazgo personal y una estructura de tribus está llevando a ese partido al colapso interno antes de tiempo.

El Memorándum del presidente Trump del 8 de agosto para meter a México como país de narcotráfico no debe ser leído como parte de su ofensiva electoral personal contra su vecino del sur. En mayo de 2016, antes de dejar la Casa Blanca, el presidente Barack Obama aprobó la Estrategia Nacional Antinarcóticos en la Frontera Suroeste (California y Arizona) para señalar que esa zona tenía actividades que representaban una amenaza para la seguridad nacional de los EEUU.

Aunque el camino más fácil es decir que Donald Trump está loco y es un supremacista blanco, todos los países que están padeciendo las presiones de la Casa Blanca debieran enfocar al presidente estadounidense desde la óptica de la seguridad nacional. Es decir, que no se trata de amistad o enemistad sino de una estrategia de la relación dialéctica imperialismo-nacionalismo.

El problema de la droga en los EEUU es grave, involucra el sistema social de consumo libre, refiere a la droga como un mecanismo de control social y tiene que ver con el control de los recursos financieros derivados. Es decir, los EEUU no quieren terminar con el flagelo de la droga, sino usarla a favor de sus intereses nacionales y geopolíticos.

Todavía no llega a un caso tipo Tres Patines, pero el proceso judicial contra Rosario Robles Berlanga deja mucho que desear en cuanto a procedimientos:

El arresto preventivo de Rosario Robles Berlanga por dudas sobre su residencia pudo haber dejado una pista del cariz político de su encarcelamiento: si hubiera tenido una dirección clara y no una nueva, su proceso se desahogaría en libertad. Pero por cambio de domicilio fue enviada a la prisión de mujeres en Santa Martha Acatitla por riesgo de fuga.

Si en política también se aplica la sabiduría popular de que la tercera es la vencida, el PRI encara esta última posibilidad de mantenerse en la lucha por el poder: el PRI revolucionario se fue aguando hasta desaparecer y el PRI neoliberal fue aplastado por López Obrador. Ahora viene el desafío de un partido que quiere salir del fondo la derrota, luego de ser el partido de las victorias históricas.

En su estilo de capitalizar una crisis a favor de su imagen mediática, el canciller Marcelo Ebrard Casaubón abrió las dos únicas puertas del Estado mexicano para que se metieran dos invitados indeseables:

El principal error que se comete al analizar al PRI radica en considerarlo un partido político. En 1968, el analista priista Mario Ezcurdia publicó el libro Análisis teórico del Partido Revolucionario Institucional y su conclusión, a partir del modelo Duverger, fue que el tricolor no era un partido político tradicional sino una gran coalición de grupos de poder dirigido por la élite del gobierno.

En medio del shock provocado por la masacre en El Paso, Texas, The New York Times (NYT), considerado una de las puntas de lanza del liberalismo estadounidense, mostró la manipulación mediática de la tragedia para beneficiar el discurso justificatorio del presidente Donald Trump.

El desorden y las limitaciones en el acopio de información de ‘inteligencia’ están disminuyendo el potencial de la lucha contra el crimen organizado, pero son producto de la existencia legal del Consejo de Seguridad Nacional (CSN) y su inexistencia en la realidad. Ello ha llevado a la dispersión no sólo de esfuerzos, sino de la información en materia de ‘inteligencia’ que tiene que ver con las bandas del crimen organizado transnacional.

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