Domingo, 17 de Noviembre del 2019
Indicador Político
Jueves, 24 Octubre 2019 02:24

Culiacán: crisis de Estado

La crisis de violencia en Culiacán centró de manera severa la estrategia de seguridad del gobierno actual en los parámetros de la realidad real y no de la realidad virtual. Y puso la estrategia de seguridad pública pacificadora del presidente López Obrador ante la necesidad de un replanteamiento estratégico: para llegar a la paz hay que pasar antes por la guerra.

Enfriados los ánimos sobre lo ocurrido en Culiacán el 17 y 18 de octubre, cuando menos hay tres puntos a analizar:

La decisión inexplicable de ejercer una orden de aprehensión con fines de extradición de un jefe del Cártel de El Chapo hizo añicos la estrategia de seguridad del gobierno del presidente López Obrador de buscar el camino de la pacificación a partir del repliegue del Estado en la persecución de capos y cárteles.

A lo largo del año y medio en que la figura de López Obrador se consolidó como candidato en posición ganadora y luego como presidente de la república, el senador Carlos Romero Deschamps y su liderazgo sindical de trabajadores de Pemex fueron sometidos a intensas presiones que adelantaban su desplazamiento político-judicial. Sin embargo, nadie hizo algo para administrar su defenestración.

Arrinconado el priismo por el cochinero de corrupción que dejó el gobierno de Peña Nieto, el PRI se ha convertido en la última llanta salvavidas de los peñistas para salir con vida del hundimiento del PRITanic. El control del mando del partido lo tiene Luis Videgaray Caso y el nuevo presidente Alejandro Moreno Cárdenas, Alito, no ha podido asumir su papel directivo.

La crisis financiera en las universidades públicas es cierta, las percepciones presidenciales sobre corrupción son mucho más irrefutables y los responsables son tres instancias: los sindicatos que asumen las universidades como empresas productivas, los rectores que nunca se han preocupado por construir un modelo de negocios sociales de la educación superior y la Estafa Maestra de la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno de Peña Nieto que abrió el apetito universitario en contratos.

En 1984 surgió el problema de los cárteles del narcotráfico, en 1988 el Estado se desentendió de la seguridad interior, en 1997 comenzó el ciclo sangriento de crímenes por lucha entre bandas delictivas y en 2006 se inició la guerra del Estado contra los delincuentes.

En lo que se ha recibido como un afán por sumarse a la 4T institucional, el ministro presidente de la Corte, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, dio el salto de la muerte del calderonismo al lopezobradorismo, pero en el camino encueró el funcionamiento interno del máximo tribunal judicial como parte de la estructura de control del sistema político todavía priista.

En un texto provocador publicado en 1985 en la revista Vuelta, “Escenarios sobre el fin del PRI”, el ensayista Gabriel Zaid destacó uno: la aparición de un ayatola contra la corrupción. Pero llegó al poder la oposición que abanderaba la lucha contra la corrupción y las cosas siguieron igual.

Si la caracterización de “jóvenes valientes” aplicada a los guerrilleros de la Liga Comunista 23 de Septiembre por su intento de secuestro del empresario regiomontano Eugenio Garza Sada pareció un desliz imprudente, en realidad estuvo en un escenario más profundo: la reivindicación de la guerrilla armada violenta como parte del surgimiento de la Cuarta Transformación.

Si la caracterización de “jóvenes valientes” aplicada a los guerrilleros de la Liga Comunista 23 de Septiembre por su intento de secuestro del empresario regiomontano Eugenio Garza Sada pareció un desliz imprudente, en realidad estuvo en un escenario más profundo: la reivindicación de la guerrilla armada violenta como parte del surgimiento de la Cuarta Transformación.

Aunque la Unidad de Inteligencia Financiera está litigando en medios un expediente que se puede caer a la hora de presentación de pruebas procesales, de todos modos las acusaciones contra el ministro Eduardo Medina-Mora Icaza han puesto en duda a toda la Suprema Corte de Justicia porque en materia de decisiones colegiadas todos los demás ministros participaron en casos que debieran revisarse.

Los hasta ahora precandidatos a la rectoría de la UNAM reaccionaron tarde a la convocatoria; el rector en funciones Enrique Graue Wiechers ya resolvió su reelección en Palacio Nacional y con ello se burló de la Junta de Gobierno que de manera supuesta tendría que evaluar nominaciones y programas de trabajo.

Aunque tuvo intenciones de colarse hasta la presidencia de la República, en realidad el papel político que le tocó jugar a Manuel Bartlett Díaz en función de su personalidad y carácter fue el del cancerbero del sistema político priista, antes con el PRI, luego con el PAN y ahora con el Partido Morena.

Los sobrevivientes y seguidores del 68 estudiantil han fallado en la revisión histórica: Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez no fueron responsables directos de la represión, sino piezas de una estructura de poder que en diciembre de 1946 definió la prioridad populista del bienestar social por encima de las demandas democratizadoras.

El 68 se terminó y ya es un hecho histórico. La democratización experimentó la derrota presidencial priista en 2000, 2006 y 2018 y un regreso priista en el 2012, pero el sistema/régimen/Estado del PRI no sólo sigue vigente, sino que se fortaleció.

archivo historico