Wednesday, 24 de May de 2017

Diálogos en el Infierno

Diálogos en el Infierno

La violencia como forma de vida es consecuencia de múltiples factores asociados a la economía, la política y los políticos, las instituciones sociales y gubernamentales, pero sobretodo es resultado del rompimiento de la familia y el abandono de los hijos.

Esos, entre otros menos elegantes, son los epítetos que los ciudadanos utilizan para calificar a los políticos. Este lenguaje no es nuevo ni se inventó en los tiempos en que Peña Nieto llegó a ser presidente de México. Tampoco la indignación y el ánimo de revancha contra la clase política son cuestiones de moda ni la crisis económica o el entorno internacional hicieron que esas emociones brotaran del clóset.

Las encuestas publicadas o filtradas en los últimos días dan cuenta de un reposicionamiento del PRI en los estados donde habrá elecciones de gobernador. Tanto en el Estado de México como en Coahuila y Nayarit, las distancias entre los principales candidatos opositores y los candidatos priistas están en rango de empate técnico. En enero, hace apenas 2 meses, el efecto del ‘gasolinazo’ había desplomado al tricolor y sus probabilidades de triunfo estaban muy disminuidas en las 3 entidades. Hoy todo indica que habrá una competencia cerrada.

En todo México existe un estado de ánimo pesimista. La economía de las familias ha menguado y los mexicanos promedio advierten un futuro aun más oscuro.

Esta situación ha impactado en las preferencias ciudadanas por la presidencia de la República. El PAN perdió 10 puntos porcentuales entre noviembre y enero, el PRI perdió 1 punto y Morena sólo ganó 2 puntos.

Martes, 07 Febrero 2017 01:55

¿Quién usa las megaobras morenovallistas?

Las grandes obras concentraron buena parte de la inversión pública del sexenio, generaron obligaciones financieras al Gobierno del Estado mediante PPS por varios miles de millones de pesos y, principalmente, son el pilar que sostiene a la gestión morenovallista en la opinión ciudadana.

Los gobiernos son juzgados por muchos políticos, periodistas, académicos, líderes de opinión. Todos son actores con voz en los medios y sus opiniones se difunden, se conocen y se consideran. Los ciudadanos comunes y corrientes no tienen voz. Su opinión casi nunca es conocida y menos escuchada. Ese es el misterio de mi oficio que resulta tan gratificante, ya que las encuestas le dan un lugar al pensamiento de las masas y hacen que sus opiniones y preferencias se conozcan y se ponderen.