Miercoles, 20 de Noviembre del 2019
Miércoles, 21 Marzo 2018 01:51

Bienvenidos

Bienvenidos Escrito Por :   Luis Antonio Godina

El pasado 10 de marzo, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) revocó un acuerdo del Instituto Nacional Electoral que prohibía los debates en medios de comunicación entre dos o más candidatos durante el periodo de intercampaña.


Por unanimidad de votos, la Sala Superior del Tribunal dio reversa al acuerdo del INE del 19 de febrero, argumentando que "no debe haber mayor restricción al derecho a la libertad de expresión que las que se encuentran previstas en ley y las que se han establecido a través de criterios jurisprudenciales".

 

Esta resolución permite a los medios de comunicación, universidades, agrupaciones y organizaciones convocar a los candidatos presidenciales a debatir sin ninguna restricción.

 

Los debates presidenciales, desde la época de John F Kennedy y Richard Nixon en Estados Unidos, se han convertido no sólo en parte de la campaña, sino en una estrategia de posicionamiento y muchos candidatos a lo largo de la historia han podido posicionarse y remontar situaciones adversas.

 

Hoy forman parte de la vida electoral y democrática, y tienen una función primordial: contrastar propuestas, ideas, personalidades.

 

Por eso es de aplaudir la resolución del Tribunal Electoral que nos permite a los ciudadanos tener la posibilidad de ver a los candidatos, escucharlos y analizarlos.

 

Pero como en toda democracia, lo que se requiere son demócratas, y para poder bailar se necesitan dos.

 

Es entendible que cada candidato juegue su estrategia en el caso de los debates, pero debería prevalecer el criterio de fortalecer nuestra democracia, de darles elementos a los ciudadanos para tomar decisiones informadas.

 

Por eso, los ciudadanos debemos impulsar la celebración de debates para escuchar a los candidatos de viva voz, para analizar sus propuestas, para desmenuzar lo que nos ofrecen.

 

El debate hace a un lado los spots, en donde lo que es prioritario es la imagen, es decir la forma y no el fondo.

 

En los spots –que según el INE serán 59 millones 731 mil 200 los pautados para este proceso electoral— los candidatos cuidan su apariencia, revisan un guion y una nube de asesores sugiere encuadres, posturas, imposturas, vestimenta, iluminación.

 

En el debate, los candidatos están solos con sus ideas, sus recursos, su retórica, sus soluciones, sus propuestas. Ahí podemos verlos como son, en los spots como quieren que los veamos.

 

Por eso algunos a lo largo de la historia han sido reacios a participar en ellos porque conocen sus limitaciones, sin embargo, un candidato que va al debate siempre tiene algo que ganar.

 

Hoy no podemos más que decir: bienvenidos los debates y ojalá y tengamos muchos para poder, en Puebla y en México, conocer cómo son, cómo piensan, qué ofrecen, los que quieren nuestro voto.

 

 

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